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Nobel de la Paz a la lucha civil contra las armas y las potencias nucleares

Reconoce el mérito de ICAN para que en julio se firmara el primer tratado global de prohibición, a la que no se han sumado los países con armamento atómico. México se suma al coro de aplausos

El premio Nobel de la Paz reconoció ayer la labor de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN) por alertar sobre las “consecuencias catastróficas” del uso de esos arsenales y abogar por un acuerdo para prohibirlos.

Esta coalición de ONG de un centenar de países ha sido “fuerza motriz” y “actor civil líder” en la iniciativa humanitaria lanzada en 2015 para que en julio se firmara el primer tratado global de prohibición, apoyado por dos tercios de los países de la ONU, pero no por las potencias nucleares, reconocidas o no (EU, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña, Corea del Norte, India, Pakistán).

15 mil armas. “Por eso el Nobel de la Paz de este año es también una llamada a esos estados a iniciar negociaciones serias con vistas a una eliminación gradual, equilibrada y cuidadosamente monitorizada de las casi 15 mil armas nucleares que hay en el mundo”, señaló en su fallo el Comité Nobel Noruego, con sede en Oslo.

El Comité recordó que cinco de los Estados que tienen armas nucleares —Estados Unidos, Rusia, el Reino Unido, Francia y China— se comprometieron a ese objetivo al firmar el Tratado de No Proliferación de 1970, principal instrumento legal internacional para promover el desarme, que siguen sin cumplir.

Riesgo creciente. Las armas nucleares son una “amenaza constante” para la humanidad y la vida en la Tierra, resaltó el veredicto, que incidió en que el riesgo de que sean utilizadas “no ha sido tan alto en mucho tiempo”, aludiendo a los programas de modernización de arsenales de varios países y a los intentos de otros para acceder a ellos.

La ICAN aparecía bien situada en las especulaciones previas al fallo, en las que se incluían también el acuerdo atómico iraní —representado por la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, y el ministro de Exteriores de Irán, Mohamed Yavad Zarif—, además del papa Francisco y los “cascos blancos” sirios.

Paradoja noruega. La primera ministra noruega, la conservadora Erna Solberg, declaró que el premio otorgado por la Academia Noruega está “bien merecido”, no obstante, dijo que su país no firmará el tratado internacional de reducción “porque debilitaría a la OTAN”.

Por su parte, Beatriz Fihn, directora ejecutiva de ICAN, dijo desde su sede en Ginebra (Suiza) que el premio envía una señal muy clara a los potencias que disponen de esos arsenales.

“Es inaceptable que aún haya países que tengan y que amenacen con usar las armas nucleares. El premio, además de un gran honor, es un mensaje muy fuerte a los Estados de que deben sumarse y abandonar las armas nucleares”, afirmó.

El de la Paz es el único de los seis premios que se otorga y se entrega fuera de Suecia, en Oslo, por deseo expreso de Alfred Nobel, ya que en su época Noruega formaba parte del reino sueco.

La ICAN recibirá los 9 millones de coronas suecas (1.1 millones de dólares) con que están dotados este año todos los Nobel, que se entregan el 10 de diciembre en una doble ceremonia en Estocolmo y en Oslo.

Satisfacción. El secretario general de la ONU, António Guterres, mostró su satisfacción y declaró que “ahora más que nunca necesitamos un mundo sin armas nucleares”.

El gobierno de México felicitó a los miembros de ICAN por su “gran labor” para generar conciencia mundial sobre las “catastróficas consecuencias humanitarias” que tendría el uso accidental o intencional de las armas nucleares, tanto en la salud global como el medioambiente.

México, promotor del Tratado de Tlaltelolco de 1967, fue uno de los primeros países que firmó en julio pasado el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares adoptado el pasado 7 de julio en Naciones Unidas. Hasta la fecha, ha sido suscrito por 53 naciones.

 

 

El padre de la desnuclearización

En 1982 el mexicano Alfonso García Robles recibió el premio Nobel de la Paz por su labor para proscribir las armas nucleares. Fue artífice de la Comisión preparatoria para la desnuclearización de América Latina e impulsor del Tratado de Tlatelolco, suscrito en 1969,  encaminado a proscribir las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe.

De este acuerdo surgió la Organización para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe (OPANAL). Fue una reacción de los países del subcontinente ante la llamada “Crisis de los misiles, entre EU, Cuba y la entonces Unión Soviética.

García Robles participó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional, en San Francisco en 1945, donde se sentaron las bases jurídicas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y fue  funcionario del Consejo de Seguridad. También participó en la creación de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Ingresó como miembro de El Colegio Nacional el 20 de julio de  de 1972. Su conferencia inau­gural fue “El desarme y las Naciones Unidas”.


El Nobel de la Paz le fue otorgado por “su magnífico trabajo en las negociaciones de desarme de las Naciones Unidas” y lo recibió junto con la diplomática y socióloga sueca Alva Reimer Myrdal.

El doctor Alfonso García Robles murió el 2 de septiembre de 1991.

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