El segundo frente

Aurelio Ramos Méndez

En torno del PRI ha empezado a prefigurarse, con toda claridad, un segundo frente electoral, conformado no sólo por los tradicionales aliados de este partido —PVEM y Panal— sino también con desprendimientos de otras formaciones, principalmente del PAN y el PRD, derivados de los forcejeos intrapartidistas en la postulación de candidato a la Presidencia por el Frente Ciudadano por México (FCM).

El indicio más patente de la sigilosa adhesión al PRI la han dado los seguidores de Felipe Calderón y Margarita Zavala, en especial la media docena de senadores encabezados por Ernesto Cordero, quienes desde hace tiempo han estado guiñándole el ojo a la cúpula del tricolor, hasta el punto de que desde hace días ya no se cuidan de ocultar sus intenciones.

Por el mismo sendero de los calderonistas avanzan rumbo a Insurgentes Norte 59 los seguidores de quien fue gobernador de coalición, Rafael Moreno Valle; mientras en el PRD hacen lo propio los simpatizantes de Silvano Aureoles, aunque su líder anticipa que seguirá en el sol azteca. Todos, descontentos con el proceso de selección de candidato del FCM que conducen Ricardo Anaya, Alejandra Barrales y Dante Delgado.

Añádanse a semejante batiburrillo las porciones de otras fuerzas —marcadamente el MC— irritadas por el alegre ayuntamiento de la izquierda y la derecha en el primer frente; más un puñado de militantes del PES, refractarios a cumplir en 2018 un papel puramente contemplativo, de jugador solitario.

En el campo magnético del tricolor, pues, ya se amontonan —como si de cascajo sísmico se tratara— residuos de prácticamente todas las fuerzas, lo cual debe tener a Enrique Ochoa brincando en una pata, esperanzado en que el amasijo le alcance para la victoria.

Ironías de la política, la fractura y consecuente caída de escombros en las distintas tiendas beneficia, es cierto, a Morena y su líder y seguro candidato Andrés López Obrador. Pero, el más ganancioso del desastre partidista es el PRI, ahora en la antesala de probar el sabio aserto popular, según el cual de granito en granito llena la gallina el buche.

En el caso del PAN, quién podría negarlo, el grueso de emberrinchados por el desplazamiento del calderonismo nutrirá al PRI; o sea, al partido que durante décadas sus dirigentes —empezando por el cónyuge de Margarita— han deturpado hasta cansarse.

Más aún, a estas alturas de la historia ya no hay quien deje de reconocer que entre la cúpula priista y el expresidente 2006-2012 existe un indisimulable arreglo de acción electoral conjunta, con miras a una posterior repartija del poder.

El desprendimiento, en apariencia, más traumático, se ha producido en Acción Nacional, donde la defección ha sido encabezada por panistas pretendidamente pura sangre, Calderón y Zavala, cuyos árboles genealógicos se presumían profundamente enraizados en este casi octogenario partido.

No seamos ingenuos. El fervoroso panismo de la pareja que pretende turnarse en la silla ha resultado una descomunal y añeja falacia; duró mientras reportó dividendos.

Ahora, con su lideresa dentro o fuera del PAN y con o sin candidatura presidencial, el binomio y sus adeptos trabajarán para el PRI. Con todas sus fichas puestas en un conocido y cercano aspirante que creen puede garantizarles acceso a puestos burocráticos, políticos, influencia y dinero.

Ha sido el Senado donde se ha visto de manera más nítida el ya desembozado cochupo del calderonismo con el PRI, partido éste a cuyo desempeño en el gobierno —ya sea la negociación del TLC, la atención de la emergencia por el sismo o el manejo económico— aquella facción panista le lanza flores mañana, tarde y noche.

¡Es cosa nada más de ver los desfiguros de Cordero, Javier Lozano, Roberto Gil o Salvador Vega elogiando como el más convencido de los priistas el excelente y pulcro manejo de la hacienda nacional y la economía! Y, en su euforia desenfrenada, incluso adelantándose al destape del bueno, algo que en el pasado corría por cuenta de Fidel Velázquez”.

Cordero ya dijo que “José Antonio Meade ha sido un gran Secretario de Hacienda; fue mi compañero de gabinete y es un gran servidor público”. Por lo mismo, “sería un buen Presidente para México”.

Y Lozano afirmó, como girando la matraca: “La verdad es que Meade, en un escenario de voto útil, generaría muchas simpatías” a favor del PRI.

Al escuchar a tan ardorosos meadistas uno se queda pensando en lo desamparada que en realidad está Margarita, con seguidores que le juran fidelidad política; pero, en los hechos, tienen puestos sus intereses en el segundo frente electoral.

La disputa por la candidatura presidencial del blanquiazul ha llegado a un punto en que no daña sólo la imagen del partido fundado por Manuel Gómez Morín para combatir el cardenismo, sino la de todos los demás partidos y del sistema político en general.

Ese pleito fratricida genera la impresión de que la política es actividad que se ejercita chapaleando en la inmundicia. Botón de muestra, los insultos recíprocos entre Ernesto Ruffo y el inefable Lozano, a propósito del anuncio sobre la salida del PAN de Margarita y los suyos.

Con ellos, dijo Ruffo refiriéndose a sus copartidarios, “se va una infección”. Porque “ellos son el PRIAN. Han tratado de descarrilar al Frente. Siento como un alivio; haga de cuenta como cuando tiene uno un absceso y sale pus. Así, de plano”.

Lozano le reviró en tono que no estableció diferencia alguna entre uno y otro, sino que los hermanó en la bajeza. “¡Qué pueden esperar de ese personaje! ¡Qué pueden esperar de ese traidor! ¡Qué pueden esperar de ese pusilánime! ¡Es un hipócrita, hombre!”

Carece de justificación alguna la ruindad de los panistas que se lanzan detrito a cubetadas y dejan al respetable azorado, preguntándose si para esto los mexicanos les dan decenas de miles de pesos a los partidos.

En todo caso, en medio de las vilezas y la degradación de la política, cabe preguntar ¿dónde está el INE? ¿Tienen algo qué decir, frente a semejante espectáculo, los consejeros encabezados por Lorenzo Córdova? ¿Incluirán este deplorable episodio, para efectos de prerrogativas, en el rubro Capacitación Electoral y Educación Cívica?


aureramos@cronica.com.mx

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