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Termina la consulta pública, la incertidumbre continúa

Parece un asunto burocrático, pero no lo es. El “tipo” de área natural que será el archipiélago definirá su futuro. Un documento era la base que los interesados debían considerar antes de vertir su opinión sobre este punto de increíble riqueza ecológica

Escasa investigación científica, daños al ecosistema por la pesca comercial, bajo turismo y una gran riqueza minera submarina sin explotar, son elementos que forman parte de la justificación para cambiar la categoría de Reserva de la Biosfera a Parque Nacional del Archipiélago Revillagigedo.

El Estudio Previo Justificativo para el Establecimiento del Área Natural Protegida Parque Nacional Revillagigedo, que fue puesto a consulta pública por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales durante 30 días, del 7 de septiembre y hasta hoy, y cuyo propósito es incrementar el turismo en la zona, señala que en las islas se han presentado importantes impactos ambientales desde el siglo pasado.

Resalta que la zona  enfrenta amenazas derivadas de la pesca industrial y capturas incidentales, que ponen en riesgo a varios grupos de fauna.

Las aguas que rodean las islas del archipiélago, abunda el Estudio, son utilizadas por barcos de pesca comercial que explotan especies de alto valor como atunes y varias especies de tiburones.

Advierte que a pesar de la evidencia y reportes de captura incidental en la zona, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) no reporta ilícitos ambientales en materia de impacto ambiental, recursos marinos, vida silvestre y zona federal marítimo terrestre en su registro histórico.

Destaca también que dentro del polígono de Revillagigedo, la Profepa  realiza dos operativos al año entre febrero-abril y octubre-noviembre y que la mayoría de los ilícitos ambientales y capturas incidentales en el área se llevan a cabo fuera del círculo de doce millas náuticas que pertenecen a la actual Reserva de la Biosfera.

Todo ello, señala el documento, evidencia la necesidad de contar con un área mucho mayor donde quede excluida por completo la pesca en cualquiera de sus modalidades, ya que la franja protegida actual que rodea al archipiélago es insuficiente para garantizar la conservación de la biodiversidad marina en la zona y la sustentabilidad de las actividades pesqueras, ya que la mayoría de las grandes especies marinas trascienden los límites de las doce millas náuticas.

“Este parque (la propuesta) garantizaría la protección a perpetuidad de más de 14 millones de hectáreas (siete por ciento de la Zona Económica Exclusiva en el Pacífico) y reducirá en gran medida los impactos negativos de la pesca comercial en las poblaciones de tiburones, mantarrayas, tortugas y mamíferos marinos.

“Por otra parte, serían considerables los beneficios a la industria pesquera en el mediano plazo, por la repoblación y recuperación de las poblaciones”, señala el Estudio, que fue integrado y supervisado por los biólogos Lilián Torija y César Sánchez, respectivamente.

El decreto como Parque Nacional, tendría como una de sus consecuencias el aumento de la pesca de atún, lo que conllevaría una inversión con elevados rendimientos anuales, no sólo para la industria atunera, sino para todas las especies de interés comercial presentes en el área, ello  independientemente del valor económico que el parque puede representar como un destino de turismo con un elevado gasto por visitante, señala el Estudio.

Respecto a la labor científica que ahí se realiza, menciona que el 99 por ciento del área terrestre del Archipiélago de Revillagigedo está en condiciones prístinas, lo que lo convierte en un escenario perfecto para el estudio de flora y fauna.

Tras señalar que la investigación científica enfocada a la biología y ecología de tiburones y rayas se ha intensificado y ramificado, el Estudio indica que “en México, en general, la investigación científica realizada en los fondos marinos y el conocimiento de la biodiversidad de las profundidades se ha incrementado en los últimos años, aunque aún es incipiente; los escasos registros que se tienen hasta el momento se deben al reducido número de muestreos que se han realizado en aguas nacionales y particularmente en la zona del Archipiélago de Revillagigedo”.

En materia turística, área que se busca explotar con el cambio de estatus a Parque Nacional, el Estudio indica que salvo por los registros de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y la información comercial de los operadores turísticos, el monitoreo e investigación en materia de turismo es relativamente escaso, principalmente debido a la lejanía del Archipiélago de Revillagigedo, aproximadamente a 500 kilómetros de la península de Baja California y a 700 kilómetros del puerto de Manzanillo. Destaca que la Secretaría de Turismo no cuenta con información actualizada en materia de actividades turísticas marinas dentro del polígono, debido a que no existe monitoreo en la zona.

Sin embargo, la actividad turística se desarrolla en dos rubros principales: pesca deportiva y buceo recreativo.

Mil 500 turistas y 80 cruceros El Programa de Manejo de la actual Reserva de la Biosfera Archipiélago de Revillagigedo estima la afluencia turística en un rango de mil 200 a mil 500 visitantes anuales en embarcaciones turísticas o de pesca deportiva.

Para realizar estos viajes se realizan aproximadamente entre 70 a 80 cruceros al año, con un tiempo de permanencia de una a dos semanas.  El periodo de mayor actividad se registra de noviembre a mayo.

Los principales puertos de salida registrados por los prestadores de servicios turísticos son San Diego, California (Estados Unidos); Cabo San Lucas y la Paz, Baja California Sur; Manzanillo, Colima y Mazatlán, Sinaloa.

Agrega que debido a la gran diversidad y abundancia de especies y la presencia constante de especies emblemáticas como mantas gigantes, mamíferos marinos y diversas especies de tiburones, entre mil 200 a mil 500 buzos nacionales y extranjeros, principalmente estadounidenses, hacen uso de servicios cada año para visitar las aguas del archipiélago.

Bajo del mar. Las principales zonas aprovechadas para el buceo turístico se encuentran en las islas San Benedicto, Socorro y Roca Partida; en particular, Isla San Benedicto registra siete sitios de buceo: El Fondeadero, Dos Hermanos, Cabo Fear, Punta Norte, El Boiler, Las Cuevas y El Cañón. Isla Socorro posee cinco sitios mayormente frecuentados.

Las visitas en las temporadas que van de 2012 a 2016 han presentado una tendencia al alza y se registran ocho meses de actividad a lo largo del año (noviembre a junio), particularmente los primeros cuatro meses del año (enero a abril) concentran entre el 69 y 76 por ciento de la actividad.

En 2016, se registraron 20 permisionarios, el 80 por ciento de ellos posee una embarcación, cinco por ciento dos embarcaciones y 15 por ciento hasta tres embarcaciones. La capacidad promedio de cada embarcación es de 26 pasajeros.

La capacidad de carga efectiva para siete sitios de buceo autónomo seleccionados en la actual Reserva de la Biosfera se estima en 757 inmersiones diarias y 183 mil 250 inmersiones anuales; durante la temporada 2014-2015, el número total de inmersiones registrado por las operadoras de buceo fue de 55 mil 320.

Minería submarina. En lo que se refiere a la riqueza mineral, el Estudio señala que  en los próximos años se prevé un aumento de al menos 50 por ciento en la demanda mundial de minerales, esto impulsará a las empresas mineras a extraer minerales de los fondos marinos y el subsuelo tanto en zonas económicas exclusivas como en aguas internacionales.

“En este sentido, en el Océano Pacífico, existe una franja en el fondo marino con un alto contenido de nódulos polimetálicos, donde se estiman reservas de siete mil 300 millones de toneladas de manganeso, 340 millones de toneladas de níquel, 290 millones de toneladas de cobre y 58 millones de toneladas de cobalto.

De acuerdo con la cartografía minera de la Dirección General de Minas de la Secretaría de Economía, abunda, no existen concesiones o asignaciones mineras expedidas, así como solicitudes de concesión o asignaciones mineras en trámite dentro del polígono del Parque Nacional Revillagigedo.

Dineros del mar.  El estudio propone que la organización y administración del Parque Nacional esté a cargo de la Semarnat, a través de su órgano desconcentrado, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).

La operación del Parque Nacional Revillagigedo quedará a cargo de una Dirección del área, la cual será responsable de coordinar e integrar todas las actividades y recursos humanos y financieros.

Dentro de las fuentes de financiamiento previstas destacan: recursos fiscales aportados por el Gobierno Federal a través de la Conanp; aportaciones de organismos financieros internacionales; donaciones privadas y de fundaciones nacionales e internacionales a través de asociaciones civiles.

También se proponen fideicomisos locales y regionales de apoyo a las Áreas Naturales Protegidas; aportaciones en especie por parte de fundaciones, instituciones académicas o personas físicas (realización de estudios e investigaciones, acciones de monitoreo, equipo e infraestructura); cobro de derechos por el uso y disfrute del Área Natural Protegida.

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