Derrumbes, por intereses mezquinos en el ramo de la construcción: INAI | La Crónica de Hoy
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Derrumbes, por intereses mezquinos en el ramo de la construcción: INAI

El presidente del INAI (Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos), Francisco Javier Acuña Llamas, en entrevista con Crónica, habla de la corrupción histórica que ronda el ramo de la construcción y que influyó en el derrumbe de varios edificios tras el sismo del 19-S.

—Desde su cargo, ¿Cómo observa el asunto de los edificios colapsados por el terremoto?

—Bien, en el sector de la construcción en México, históricamente, anidan muchos intereses mezquinos, públicos y privados, donde se amasan grandes fortunas producto de la corrupción que significa el otorgar permisos falsos, brincar las inspecciones de ley y, de hecho, permitir edificaciones fuera de toda legalidad, como dejó al descubierto el desastre ocurrido el pasado 19 de septiembre, donde el terremoto derrumbó incluso edificios nuevos.

— ¿No hay manera de revertir esta situación?

— Pues tenemos la triste referencia de que la corrupción se mantiene y permanece en los giros de la construcción, y sobre todo en la inspección inadecuada e ineficaz de las autoridades que tenían que revisar los inmuebles colapsados y los que están dañados, quizás más de mil. Tenemos un problema y es que no han funcionado los mecanismos para prevenir los actos de corrupción que generan y devienen en negligencia criminal que afectó con la pérdida de sus seres queridos o de su patrimonio, o de ambos, en el peor de los casos.

—Sí, es muy lamentable, ¿Qué falla a su juicio en este asunto?

—Se trata de un sector muy expuesto a la corrupción. Hay autoridades que, en lugar de hacer las inspecciones de rigor, permiten o consienten construcciones que no deben realizarse. Está también la parte miserable de dueños, los constructores, que con evidente irresponsabilidad consiguen los permisos falsos, que se brincan las inspecciones, para hacer a su antojo y sin rigor técnico y sin soportes científicos las edificaciones, como ocurre actualmente tras el terremoto del 19 de septiembre, donde edificios nuevos están desplomados y algunos de ellos dañaron a otros aledaños, que probablemente sí estaban bien edificados.

Crónica publicó una investigación precisamente sobre falsos Directores Responsables de Obras, ¿de ese tamaño es la corrupción?

— Sí, es ahí donde se genera la ruta de lo indebido en torno al sector de la construcción. Hay un enorme flujo de falsificación de documentos con los que se amparan las obras que simplemente no deberían ser construidas. No podemos quitar el dedo del renglón como sociedad. Es por el bien de todos. Hay que establecer qué porcentaje del costo de la destrucción corresponde a una actuación indebida y corrupta que puede estar relacionada con licencias de construcción y permisos de edificación falsos.

—Otra lamentable tragedia que se acentúa por la corrupción, ¿no es así?

—Definitivamente. Paradójicamente cada 30 año, —1957, 1987, y ahora 2017—, los movimientos telúricos nos demuestran, con la tragedia y la pérdida de vidas, la burla a la legalidad en el ramo de la construcción, que no sólo ha tenido que ver con actuación indebida o falta de cuidados y protocolos de seguridad según la época, sino con una evidente corrupción, y quisiera estar equivocado.

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