México requiere una ciudadanía solidaria - Maria Elena Álvarez de Vicencio | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 08 de Octubre, 2017
México requiere una ciudadanía solidaria | La Crónica de Hoy

México requiere una ciudadanía solidaria

Maria Elena Álvarez de Vicencio

Ante los desastres causados por los terremotos  el pasado mes de septiembre, los mexicanos demostraron su solidaridad para evitar el dolor. Los centros de acopio se llenaron hasta excederse de todo lo que fue requerido; los jóvenes transportaron en sus motos lo que se les pedía, los “Topos” removieron escombros hasta extenuarse; las familias elaboraron alimentos y tantas cosas más que nos conmovieron.

Han pasado los días y las semanas y las necesidades de muchas personas siguen presentes como el día siguiente del terremoto, viven en albergues y los alimentos y demás ayudas han disminuido.

La emergencia movió muchas voluntades, pero pasada la angustia inicial, quienes no la padecen, han vuelto a su rutina diaria y se han olvidado del sufrimiento de los demás.

En general, no forma parte de nuestra vida tener presentes las necesidades ajenas, “tenemos bastante con las propias”. No tomamos en cuenta que en nuestro país todavía hay zonas donde las familias, aun cuando no haya terremotos, viven en casas construidas con desperdicios de madera o cartón, sin agua, sin drenaje, sin atención médica y que los niños de esas familias viven sin la posibilidad de ir a la escuela. Cuando llegamos a enterarnos de tales realidades, pensamos que es el gobierno el responsable de que eso exista y que es él quien deberá resolverlo; se justifican además, porque están pagando sus impuestos.

En teoría podrían tener razón. Los ciudadanos deben pagar impuestos para que con ellos, los gobiernos proporcionen, a toda la ciudadanía, los servicios que cada familia por sí misma no puede proporcionarse, como impartir la educación académica; cuidar la salud con clínicas y hospitales; construir  carreteras y vialidades, proporcionar agua potable y drenaje, etc. Sin embargo, en nuestro país un gran número de ciudadanos no paga impuestos, algunos por egoísmo o por desconfianza en los gobiernos, ya que muchos de ellos los han administrado mal o han cometido considerables fraudes con los recursos que debieran destinarse a mejorar las condiciones de los ciudadanos que viven en pobreza.

La solución no está en dejar de pagar impuestos para que no se los robe el gobierno. El primer paso para remediar esta situación es  elegir acertadamente a los gobernantes para que administren honrada y eficientemente esos recursos y una vez electos no podremos desentendernos de la vida pública. Como ciudadanos responsables debemos interesarnos en vigilar a quien elegimos, para saber cómo están desempeñando su cargo y organizarnos para reclamar si se perciben irregularidades.

Se calcula que  el 25% de la población mexicana carece de lo indispensable para lograr una vida digna;  no tienen un trabajo estable o perciben ingresos tan bajos que apenas les alcanzan para subsistir. Los gobiernos no han podido resolver esas desigualdades en parte por la gran corrupción que existe. Quienes ya han resueltas sus necesidades  y tienen  la posibilidad  de ayudar a quienes sufren carencias, podrían ayudarles a  mejorar su calidad de vida. Hay varias formas de hacerlo: una de ellas sería acercándolos a recibir los servicios públicos y de asociaciones privadas que ya existen  como la pensión de adultos mayores, el seguro Médico Popular, los Bancos  de Medicinas, las Bolsas de Empleo, esto habrá de ser transitorio, en tanto el gobierno crea las condiciones para borrar la desigualdad.

El ayudar a los que menos tienen deberá formar parte de nuestra vida diaria; hay que incluir una partida para ese fin en nuestro presupuesto y cuando la solución no esté en nuestras manos, tratar de encontrar quien pueda brindar la ayuda u orientación necesaria. No hay que esperar terremotos o desastres para ser solidarios.

Doctora en Ciencias Políticas

melenavicencio@hotmail.com

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