En el nombre llevarás la penitencia - Raúl P. Lomelí-Azoubel | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 08 de Octubre, 2017
En el nombre llevarás la penitencia | La Crónica de Hoy

En el nombre llevarás la penitencia

Raúl P. Lomelí-Azoubel

Hace una semana en Las Vegas, Nevada, el terrorista Stephen Paddock disparó miles de balas desde su habitación de hotel localizada en el piso 32, en contra de 22 mil espectadores que disfrutaban de un concierto al aire libre.

En cuestión de minutos, y antes de cobardemente suicidarse, Paddock le arrebató la vida a 58 inocentes e hirió adicionalmente a más de 500 personas. Uno de esos heridos fue Jesús Campos.

De no ser por Jesús Campos, un joven de 25 años de edad, la masacre perpetuada por Stephen Paddock hubiese cobrado muchas más victimas. Campos, un guardia de seguridad del hotel Mandalay Bay, es un héroe anónimo que la actual administración federal xenófoba se ha negado a reconocer debidamente: ¿Será que el nombre y el apellido les incomoda? ¿Qué hubiese pasado si la historia hubiese sido al revés y un Jesús Campos hubiera sido el asesino mientras el guardia de seguridad hubiera llevado el apellido Paddock?

¡El heroísmo de Campos se debe reconocer! Después de ser el primero en llegar hasta el cuarto del francotirador, y tras recibir una herida de bala en la pierda derecha, el valiente Campos (quién por cierto, no estaba armado) se arrastró hasta la esquina del pasillo para comunicarse por radio con la policía, proporcionando información sobre el paradero exacto del francotirador.

Pero regresemos con el terrorista Paddock de 66 años de edad, quien tenía 19 rifles y cientos de cartuchos de munición; suministros que son abundantes en una nación que tiene más armas de fuego que personas, y en donde es más fácil comprar una pistola que 100 gramos de mariguana.

La tragedia ha detonado nuevamente un debate nacional sobre el derecho a portar armas de fuego. Desafortunadamente, el debate no va a confrontar el verdadero problema de esta creciente realidad estadunidense en donde las tragedias a manos de anglosajones son rápidamente descartadas como temas de salud mental; y cuando son realizadas por inmigrantes, éstas son utilizadas para culpar a toda una comunidad tan sólo por el apellido y por el color de piel.

Basta con leer los tuits emitidos por el residente de la Casa Blanca la mañana del 2 de octubre a horas después de la masacre donde escribe: “Mis condolencias y simpatías para las víctimas y familias del terrible tiroteo de Las Vegas.” Es increíble que para una persona que goza de poner apodos despectivos no haya llamado a Paddock un “hijo de puta”, como lo hizo con los jugadores de la NFL sólo días antes por protestar violencia policiaca durante el himno nacional. Lo ocurrido en Las Vegas ¡es el tiroteo más sanguínario perpetuado por un individuo en la historia de Estados Unidos! ¿Dónde está el enojo? ¿Dónde están las propuestas de ley?     

Hace dos años un aspirante a la Presidencia de los Estados Unidos, y hoy Presidente, en su discurso de apertura de campaña dijo que “la mayoría de inmigrantes mexicanos son predadores sexuales y contrabandistas”. Un mes después, una figura pública conservadora publicó un libro  para afirmar que temía más a los mexicanos inmigrantes que al grupo terrorista ISIS. Los dos ejemplos anteriores que se dieron hace dos años se han convertido en el pan de cada día. A cada momento las minorías étnicas, y los inmigrantes, estamos bajo un permanente ataque, siendo demonizados y acosados por individuos discriminadores y xenófobos, al amparo de la “libertad de expresión”, aun cuando sus datos sean equivocados en el mejor de los casos, y absolutamente fabricados en el peor de ellos.

Debo reconocer que cuando escuché sobre la tragedia en Las Vegas mi reacción inicial fue “rezar” que el tirador no fuera hispano. Mientras Paddock pasará a la historia como otra “alma trastornada”; cuando un acto de odio individualista es propinado por un inmigrante, la repercusión y consecuencias son en contra de toda nuestra comunidad.

Ningún costoso e innecesario muro en la frontera con México habría prevenido el incidente de Las Vegas. Que quede muy en claro, Stephen Paddock, como la mayoría de los asesinos en masa en Estados Unidos, es un americano anglosajón, y su tez blanca, de alguna manera, lo protege de ser etiquetado por las autoridades como terrorista. Y para muestra un botón: Paddock fue declarado un “lobo solitario” antes de que las investigaciones policíacas iniciaran porque la única conclusión disponible para un hombre blanco en Estados Unidos que comete un tiroteo en masa es que tiene “problemas mentales” y que actuó solo.                

Para terminar me gustaría dejarlos con una nota positiva. Regresemos con el héroe de esa noche. El joven Jesús Campos ya fue dado de alta del hospital y se encuentra recuperándose con su familia. En sus propias palabras dice no considerarse un héroe, y que sólo estaba haciendo su trabajo. El jueves pasado, en conferencia de prensa, el Comisionado del Condado de Clark, Steve Sisolak, dijo: “Si no fuera por la valentía de Jesús Campos podríamos haber perdido cientos o miles de vidas más”. Y al final del día de eso se trata, de hacer el bien sin importar a quién.

rlomeli@saberespoder.com

Twitter: @lomeli_azoubel

* Raúl es orgullosamente hijo de trabajadores migrantes, y laboró en los campos agrícolas en California los veranos de su juventud hasta su primer año de universidad. Es autor principal de 18 guías didácticas sobre temas de finanzas, salud, tecnología y civismo, con más de nueve millones de copias distribuidas en Estados Unidos. Actualmente es presidente del Consejo de Administración de ­SABEResPODER, una organización dedicada al empoderamiento de la comunidad latina en Estados Unidos.

 

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