¿Merece Messi sufrir con la albiceleste? - Carlos Horta Martínez | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 10 de Octubre, 2017
¿Merece Messi sufrir con la albiceleste? | La Crónica de Hoy

¿Merece Messi sufrir con la albiceleste?

Carlos Horta Martínez

Si bien faltan nueve meses para el inicio del Mundial de Rusia 2018, hoy sabremos si Lionel Messi irá a la Copa del Mundo con Argentina con boleto directo, o si lo logrará en repechaje o de plano será la ausencia más notable en tierras rusas.

Argentina, tras el empate 0-0 ante Perú, necesita ganarle hoy en Quito a Ecuador para asegurarse un repechaje al menos.

Si hay empate, tienen que darse dos de tres situaciones para que Argentina pueda ir a repechaje: 1) que Perú pierda con Colombia de local, en una final, 2) que Paraguay no le gane de local al eliminado Venezuela, y 3) que Chile pierda por más de un gol con Brasil.

Las dos veces campeona de la Copa del Mundo, ahora se enfrenta a un incierto partido final en Ecuador, en la altura de Quito.

Conocida por no actuar bien en lugares de mayor altura, Argentina no ha podido ganar un partido de clasificación en la capital ecuatoriana. En las últimas tres ocasiones que estuvo allí, tuvo dos derrotas y un empate.

Cualquiera de estos resultados podría acabar con las esperanzas de Messi y la Selección de Argentina de jugar en Rusia el verano próximo.

Un rompecabezas demasiado complicado para el mejor jugador del mundo. Él, que está acostumbrado a ganar con el Barcelona con tres destellos de calidad, dos combinaciones con Luis Suárez o con un amago de Iniesta, siempre parece que juega solo en su selección nacional. Da igual que le pongan a su lado a Banega, a Otamendi, a Higuaín, a Kun Agüero, a Di María, a Dybala o a San Judas Tadeo, patrón de las causas imposibles: nada funciona.

Los hechos son contundentes: cuando el inmenso talento de Messi no es suficiente, Argentina, como el FC Barcelona, se atasca. Sucedió en la final del Mundial de Brasil 2014, en las finales de la Copa América 2015 y 2016... y sucedió el pasado jueves cuando la albiceleste no pasó del empate sin goles con Perú y su clasificación para el Mundial de Rusia 2018 quedó pendiente para el partido contra Ecuador.

Las cifras son contundentes. A lo largo del 2017, Leo Messi ha disputado cuatro partidos con Argentina, en los que ha marcado un solo gol. Con el Barça acumula 43 partidos entre las temporadas 2016/17 y 2017/18 en los que ha anotado 45 goles.

En un Mundial sin Messi, los amantes del juego del rosarino quedarían huérfanos de sus golazos, sus arrancadas y de sus disparos ajustados.

Los años pasan para todos y para Messi no es la excepción. Cuando se dispute el Mundial, el argentino ya tendrá 31 años y quizás esa sería la última oportunidad que el “10” del Barcelona pueda tener para añadir una Copa del Mundo a su palmarés.

La eliminación de Argentina sería una gran munición para acabar con las falsas sentencias: “Argentina siempre debe ir a un Mundial”; “este partido Argentina debe ganarlo por historia”; “Messi gana solo”.

Messi dirigió, lideró, pasó, regateó y remató. No hubo nada que no hiciera el “10”, y si se da la eliminación del mejor jugador de la tierra, reafirmaría el carácter colectivo que debe tener este juego. Sería un paradigma para explicarle a los más chicos, que ni contando con el mejor alcanza, si los cimientos colectivos de un equipo no tienen estructuras fuertes. Maradona no ganó solo en el 86 y nadie ha ganado ni ganará un mundial solo. Esa es una mentira enorme.

Sería un baño de humildad para los argentinos que están convencidos de los designios divinos. Para los que creen que su país tiene que ser sí o sí más grande y mejor que los demás. Para esos que alardean de pasaporte y grandeza mientras su futbol es un Titanic en plena decadencia y se niegan a reconocer el enorme crecimiento de sus competidores. En fin, para todos los que aún creen que la historia los salvará por haber nacido en el país de Maradona.

Muchas son las discusiones sobre quién puede ser el mejor jugador de futbol de la historia, y muchos los argumentos. Para los más veteranos no hay duda que el rey es Pelé, otros creen que como Diego Maradona no hay otro igual. Pero en la actualidad se señala a Lionel Messi como el más grande de todos los tiempos.

La Pulga, a sus 30 años, ya suma cinco premios Balón de Oro, cuatro botas de oro y 30 títulos con el Barcelona, que incluyen 8 de La Liga, 4 de la Champions League y 5 copas del Rey. Pero este éxito con el club blaugrana no se ha podido trasladar hacia la selección de su país, con la que todavía no consigue levantar la copa.

Que Messi gane un Mundial sería el colofón de una carrera extraordinaria. Sería coronar con gloria la página más sufrida y cuestionada de su carrera. Ha jugado cuatro finales, ganó una medalla de oro, es el mayor goleador de su selección, pero cada vez que se viste de albiceleste carga una cruz de hierro. Cada partido con la selección es un examen feroz para el “10”.

Un Mundial sin el cinco veces ganador del Balón de Oro, significaría que las verdaderas estrellas del futbol son Neymar, Asensio, Isco, Mbappé, Dembelé o Gabriel Jesús.

No podemos decir que este sería el último mundial de Messi. En Qatar 2022 tendrá 35 años y si sigue cuidándose y jugando en ligas competitivas, es probable que sea parte de la lista y sea útil en algunos partidos puntuales o entrando en el segundo tiempo. Pero este sí es el último mundial con la posibilidad de ver a Messi volando por encima de todos. A sus 30 años sigue con esa sexta velocidad y esa capacidad de desequilibrio que lo hacen único. Este Messi es el plus que permite soñar con salir campeón del mundo.

No puede haber un Mundial sin Messi. ¿Habrá un Mundial sin Messi, el mejor futbolista del mundo hoy? Messi sí o Messi no, esa es la cuestión... Hizo todo lo que se le pedía. Hizo todo lo que pudo. Hizo de Messi, pero nadie hizo de Suárez, Neymar, Iniesta, Xavi o cualquiera de todos los que se lucieron e hicieron que él se luciera en el mejor Barcelona de toda la historia. ¿Qué más quieren que haga? Goles... Lo único que le faltó a Messi es hacer un gol. Después, hizo de todo... Se echó el equipo al hombro. Se calzó el traje de líder de un equipo que no transmite nada.

¿Merece Messi pasar por esto? ¿Merece Argentina hacer sufrir al mejor del mundo? ¿Merece el capitán sufrir con un equipo que no lo respalda, que no lo protege, que no lo ayuda? Todos lo comparan con el monstruo que fue Maradona como líder de la Selección. Messi también es líder. Los que no merecen ponerse la celeste y blanca son, salvo contadísimas excepciones, los que Messi tiene alrededor. Los que no aprovechan las situaciones que él les crea. Los que no pueden torcer la maldita historia de convertir un gol, si no, pregúntenle a la historia cómo favoreció a Alemania en el pasado Mundial, o a Chile, en dos ocasiones en la Copa América, por la falta de gol de la albiceleste.

Mail: carloshorta2345@gmail.com

Twitter: @Hortattack

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