Margarita, la impermeable - Francisco Báez Rodríguez | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 10 de Octubre, 2017
Margarita, la impermeable | La Crónica de Hoy

Margarita, la impermeable

Francisco Báez Rodríguez

De acuerdo con el INE se han inscrito, en busca de las firmas para hacer oficial su candidatura, 31 aspirantes independientes a la Presidencia de la República. De ellos, la mayoría se quedará en el camino. Otros van a participar en una de las elecciones más interesantes —y peligrosas— de las últimas décadas.

Quien se ha llevado los reflectores en estos días ha sido Margarita Zavala, por su clamorosa —y bien manejada mediáticamente— renuncia al PAN, partido en el que se formó y que le dio visibilidad política.

La renuncia de Zavala, acompañada por su intención de competir por el carril de los independientes, nos habla, al menos, de tres cosas.

La primera es que la crisis de los partidos democráticos tradicionales no conoce fronteras. Ya se había vivido en el PRD, con la salida de distintos grupos de militantes a las filas de Morena y los brazos de Andrés Manuel. Ahora se vive en Acción Nacional, después de que la dirigencia se mostrara incapaz de gestionar una disidencia dura, que personalizaba (o grupalizaba tribalmente) los diferendos.

No es casual que, entre los partidos mayores, hayan sido los que se caracterizan por su verticalismo los que se salvaron de fisuras y fracturas en este proceso. Ya sabemos que Morena tiene una dirección unipersonal. Y el PRI aprendió en 2006 que la desunión significa derrota, por lo que ha vuelto a sus antiguos métodos de rendición ante el “líder nato del Partido”, que puede intentar disfrazar, pero que son los que conocimos en el siglo pasado.

La segunda es que sí hay obstáculos ideológicos para la conformación del Frente. Quienes están más cómodos ahí son los pragmáticos, como Dante Delgado y su Movimiento Ciudadano, así como eventuales adhesiones futuras.

Es cierto que Margarita Zavala no ha pronunciado más que lugares comunes, ni ha presentado propuesta o programa dignos de ese nombre. Pero también es cierto que hay una importante corriente en el PAN que se siente profundamente incómoda en una alianza con la izquierda perredista. Son los que a cada rato invocan la idea de que Acción Nacional está perdiendo su esencia. También son los que ven con suspicacia cualquier negociación en torno a los temas que les son caros; asuntos ligados a los orígenes clericales del PAN y otros que tienen qué ver con su programa económico ortodoxo a favor del mercado. Un miedo atávico a la intervención pública.

Durante el sexenio de Felipe Calderón —a diferencia de Fox, que quiso jugar a un gobierno abierto a otros puntos de vista— el poder se concentró en un grupo exclusivo de panistas. Maltrataron a los foxistas, manejaron el partido como propio, se cerraron a ideas ajenas y, de postre, al final dejaron sola a su candidata presidencial del 2012. Es un estilo de grupo impermeable a alianzas amplias. Por lo mismo, es incapaz de ver la pluralidad social en toda su gama (por lo mismo, Felipe creyó que había ganado por identificación popular con el panismo y no por el temor a López Obrador, y actuó en consecuencia).

La tercera es que la renuncia cambia el flujo dentro del Frente. Si bien no se sabe cuál es el efecto real, en términos electorales, de la salida de Zavala —y aquí hay que tener cuidado con encuestas hechas en caliente—, lo seguro es que golpea sus posibilidades y, sobre todo, pone en duda la capacidad del puntero dentro del Frente pluripartidista, Ricardo Anaya.

Tanto al PRI como a AMLO y Morena les conviene esta fractura. Es una verdad de Perogrullo. Pero resulta por lo menos ingenuo achacarle la rebeldía de Margarita al PRI y al gobierno, como lo ha hecho el dirigente de Acción Nacional, en primer lugar precisamente porque era una verdad de Perogrullo, y también porque se trata de una manera de no hacer cuentas con sus propios errores. 

Debe quedar claro que, en la lógica de la revancha —que a menudo es más dura que la de las ambiciones—, la eventual candidatura de Anaya será constantemente torpedeada por Zavala. Y que todos los torpedos que se lancen desde el frente calderonista tendrán amplio eco entre los demás contendientes, interesados en que los antiguos compañeros de partido se hagan trizas mutuamente.

Esto, paradójicamente, puede abrir la posibilidad de que el Frente deje de ser partidista para convertirse en ciudadano, que es lo que dice su nombre. Pero para ello tendrá que replantearse la lógica simple de repartición de cuotas de poder, que era como se venía manejando.

De los otros candidatos independientes de cierta importancia, si juntan las firmas, se puede predecir que el Bronco va a ser un fiasco, que el derechista Ferriz es el que más pierde con la inclusión de Zavala, que Ríos Piter sólo podrá figurar si hay un desplome-desbandada en el Frente y que la zapatista Marichuy será una tremenda piedra en el zapato de Andrés Manuel, por el simple hecho de que detrás de ella hay una historia de izquierda radical verdadera.

 

Un evento perdurable

La octava entrega del Premio Crónica habla de muchas cosas. De la capacidad de convocatoria de esta casa editorial, sobre todo entre la comunidad científica y académica del país. De lo saludable que resulta, para la sociedad, reconocer a quienes aportan cosas valiosas y trascendentes a México, más allá de las coyunturas y los intereses mezquinos. De la persistencia de valores solidarios en nuestro país, que se expresan de manera más clara en circunstancias difíciles.

Con esos elementos, podemos asegurar que se trata de un evento consolidado. Y, por lo tanto, perdurable.

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