De amores y realidades virtuales - Wendy Garrido Granada | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 10 de Octubre, 2017
De amores y realidades virtuales | La Crónica de Hoy

De amores y realidades virtuales

Wendy Garrido Granada

Soy millennial y muchas de mis relacionas más importantes iniciaron en una red social. Mantuve relaciones virtuales con personas de otros lados del mundo que nunca conocí físicamente, pero que duraron muchos años a través de mensajes electrónicos. Pero siempre tuve la certeza de que eran personas. Que existían. Que si en algún momento decidía viajar, podríamos conocernos y comprobar  si teníamos química o sólo era parte de la intermediación comunicativa que facilitaba exponer lo mejor de nosotros y leer lo mejor del otro.

Hoy estoy consternada por la idea de mantener una relación amorosa con un ente virtual. Me obliga a cuestionarme qué es el amor, qué son las relaciones de pareja, qué es lo real.  Blade Runner 2049, secuela de aquella maravillosa película de Ridley Scott que tuvo el gran mérito de crear una obra cinematográfica más grande, incluso, que la novela de Philip K. Dick en la que se basa; aborda —entre muchas otras cuestiones— la relación amorosa entre un programa y un hombre.

La idea no es nueva. Her de Spike Jonze ya había abordado la interacción emocional entre un ser humano y un sistema totalmente virtual. En la película, un magnífico Joaquin Phoenix se acompaña, se enamora y hasta se cela y desilusiona de un programa computacional llamado Samantha al cual sólo puede escuchar. La voz sensual, sofisticada y divertida crea una conexión lo suficientemente fuerte para satisfacer las necesidades afectivas del protagonista.

Mientras que en Blade Runner 2049, Joi es un ente virtual más complejo, el cual se proyecta de forma física, como holograma, para tener una interacción más cercana a lo físico. Sin ser todavía un robot, androide o replicante.

Si en la ficción su simple planteamiento motiva reflexiones, llevarlo al mundo real crea un shock. En Japón hay una nueva oleada de jóvenes que están experimentando relaciones emocionales con entes virtuales.

Todo empezó a partir de Love Plus, un videojuego que simula el proceso de construir una relación. El jugador conoce a tres chicas en la secundaria que lo consideran su amigo, mientras va avanzando en el juego e invierte tiempo considerable, acumula recuerdos, experiencias y sentimientos luego de interactuar con ellas. Las opciones van ajustándose a los gustos y preferencias del jugador y si sigue siendo constante, puede lograr tener una relación amorosa. Cambiar de nivel: de amigo a novio.

Para muchos es sólo un juego, para otros se está convirtiendo en una forma de solucionar sus problemas amorosos. La soledad y la nula interacción con grupos sociales de forma física están provocando que prefieran proyectar sus juegos de seducción, sus deseos y anhelos a sistemas de inteligencia artificial que aprenden el comportamiento y responden de una forma satisfactoria que reconforta al ego.

Seguramente con el avance de la tecnología estos entes virtuales se volverán más sofisticados, en unos años tendremos una Samantha y ya no una simple Siri. Sin embargo, sigo creyendo que las relaciones humanas son las que nos permiten ser y crecer. No quiero que un sistema computacional se comporte sólo como una proyección mía. Me gusta confrontarme con el otro, sólo así logro conocerlo y conocerme. Aunque si la tecnología logra crear replicantes parecidos a Ryan Gosling podría replanteármelo. Pero ya serían replicantes y los replicantes son más humanos que los humanos.

@wendygarridog

wengarrido@gmail.com

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