Independientes, otra burla - Aurelio Ramos Méndez | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 14 de Octubre, 2017
Independientes, otra burla | La Crónica de Hoy

Independientes, otra burla

Aurelio Ramos Méndez

Aún sin concluir el proceso de manifestación ante el INE de la intención de postular candidaturas por firmas o formalmente sin partido —en modo alguno “independientes”— a la Presidencia, ya es factible afirmar que esta modalidad electoral no pasó la prueba del ácido.

Peor todavía, el uso y abuso de esta figura legal por políticos de toda laya, la mayoría personeros de partidos, han acabado por adulterar el proceso de elección presidencial, y a final de cuentas, constituir una burla más para los ciudadanos.

Si alguien supuso a los dizque independientes como opción frente al descrédito de los partidos y el rechazo que inspiran en la gente los políticos-políticos, y si en medio de la tragedia sísmica alguien incluso atisbó la posibilidad de efectivo acceso al poder por alguno de ellos, eso es algo que ya quedó en el olvido.

Ante las abundantes pruebas de perversión de la política por esos pretendidos anti-políticos, a un mes apenas de iniciado el proceso electoral 2018, ya se percibe el imperativo de una nueva reforma electoral. No para corregir lo incorregible, sino para eliminar de plano esta inservible vía de nominación, útil únicamente para atomizar el voto.

Al cerrarse este sábado el período para comunicar al INE la intención de echarse al agua, se tendrá por lo menos ¡40 aspirantes! Descomunal cifra que plantea dificultades de manejo y control, y cuya validación debe ser desahogada en plazo perentorio y breve.

Si es difícil imaginar el trabajo y el costo que implica asediar ciudadanos para recabar casi un millón de firmas en cuatro meses y en un mínimo de 17 entidades federativas, resulta inimaginable el ejercicio de autentificación, en cosa de semanas y con el rigor que el ejercicio requiere, ¡casi 40 millones de firmas!

Las autoridades electorales deberán cuidar que los firmantes realmente estén inscritos en el padrón, que no hayan dado su aval a varios sino sólo uno de los 40; que no figuren en el padrón de ninguno de los nueve partidos, entre otros datos.

Todo esto, obviamente, porque si bien en el terreno de la formalidad el libro 7 del Cofipe prevé que se tendrán por no presentadas las solicitudes de quienes, al final, no reúnan el número de firmas requerido, se da por sentado que ninguno de los solicitantes está jugando a la consulta infantil, sino que todos creen de veras que pueden con el paquete.

En el campo de la cruda realidad no podemos engañarnos. Es notorio que entre todos los enlistados no hacen un caldo de candidato independiente digno de este nombre. Pero, en el arranque, contribuirán al embrollo. Aunque, en últimas, sólo dos o tres recibirán luz verde para contender.

Por ahora, el lote a la vista incluye aventureros de todo pelaje: tránsfugas, quintacolumnistas, reventadores, mercenarios, personeros de oscuras autodefensas y unos pocos ciudadanos ingenuos y desprevenidos…

La mayoría de los sin partido entró en el combo sólo para hacer bola, muchos para torpedear por encargo al favorito, algunos en procura de prebendas, otros para impulsar agendas ajenas a lo electoral y valorizarse políticamente, y varios más por engreimiento y simple jactancia con valor curricular.

De ninguno de estos sedicentes independientes —¿independientes con respecto a qué o quién?— se conoce el ideario. Menos aun sus propuestas concretas con relación a los más apremiantes problemas del país. ¿Cuáles? La desigualdad social, la violencia e inseguridad, las deficiencias e insuficiencias de la educación, la cobertura y calidad de la salud pública, la vivienda o el empleo…

Tienen, sin embargo estos políticos renegados, un común denominador: están en el juego para sembrar confusión y cuentan con un pasado con simpatía y cercanía partidistas que tratan de enmascarar, tan inútil como febrilmente.

De los más conocidos y con mayores opciones para convertirse en aspirantes formales a una candidatura, puede asegurarse que pierden el tiempo al tratar de disimular u ocultar sus credenciales. Y con la cuarentena de enmascarados se podría armar una función de lucha súper-libre, máscara contra cabellera, pero no una campaña presidencial y menos un equipo de gobierno.

Ni cubriendo su rostro con una máscara de El Santo podría El Bronco, Jaime Rodríguez, esconder sus 35 años de priista ni su talante de gobernador interruptus, de esos que entran y salen del cargo antes de cumplir su cometido y están siempre dispuestos a defraudar sus electores con tal de servir al mejor postor.

Ni con disfraz de Blue Demon o de Mascarita Sagrada podría Margarita Zavala velar sus 33 años de panista, su mediana carrera política propia ni su pasiva figuración durante seis años como primera dama, cónyuge de un mandatario cuyo pobre desempeño en el mando está a la vista.

Del gobierno de Felipe Calderón —al cual sólo Zavala y los suyos tienen por respaldo, no por lastre— el rasgo más emblemático son los 60 mil, 70 mil o más muertos de la inútil guerra contra el tráfico de drogas. Mas hay un elemento que, al menos por estos días, debe pesarle al ex Presidente como una lápida: su irrespeto por las mujeres en la política. Díganlo, si no, Josefina Vázquez Mota o Delfina Gómez.

Prueba al canto es lo que esta semana escribió para Zavala la ex candidata presidencial Cecilia Soto, en alusión a la traición que desde dentro de su partido sufrió la abanderada del PAN 2012:

“… que desde Palacio Nacional se acordara con el PRI debilitar y obstaculizar a Josefina Vázquez Mota, es una de las mayores infamias que he atestiguado. Contra Los Pinos, de poco sirvió que la apoyaras y acompañaras solidariamente. Su derrota también es tuya, mía, y de muchas mujeres que tendrán que luchar contra ese fantasma”.

En esta feria de disfraces en que está convertida la postulación mediante firmas, otro curtido político que hace esfuerzo para tratar de tapar su antigua identidad partidista es El Jaguar Armando Ríos Piter. Pero ni con la máscara de Octagón conseguiría engañar al respetable y evitar dejar entrever al priista que lleva dentro.

Sería prolijo enumerar lo falso y las intenciones ocultas de la mayoría de esta fila india de aspirantes a Presidente, quienes —en el colmo de la imprevisión— participan en la competencia con recursos públicos y sin merecida sanción económica en caso de timo. Lástima.


aureramos@cronica.com.mx

Imprimir

Comentarios