Pena de muerte y justicia - Manuel Gómez Granados | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 14 de Octubre, 2017
Pena de muerte y justicia | La Crónica de Hoy

Pena de muerte y justicia

Manuel Gómez Granados

La semana que recién terminó, se celebró —como cada año— el Día Internacional contra la Pena de Muerte. Este año resultó especial porque el papa Francisco pronunció un día antes, el 11 de octubre, un discurso importante por la manera en que anunció que ha ocurrido un avance, es decir, una transformación en la doctrina de muchos siglos de la Iglesia en materia de pena de muerte.

No es la primera vez que el papa Bergoglio se pronuncia en esos términos. Lo había hecho antes en octubre de 2014 y, un poco después, en marzo de 2015. La diferencia es que, en ocasiones previas, su santidad no lo había planteado como un desarrollo en la doctrina, además de que emitió la que es la más clara refutación de la utilidad de un castigo así:

“Se debe afirmar con fuerza que la condena a la pena de muerte es una medida inhumana que humilla la dignidad, ya vejada, de las personas. Es en sí misma contraria al Evangelio porque implica la decisión de suprimir una vida humana que siempre es sagrada a los ojos del Creador quien es el único que puede actuar, en última instancia, como verdadero juez y garante de la vida de las personas” (http://bit.ly/FcoPenaCapital17).

Las palabras de su santidad tuvieron una recepción mixta. Quienes de hace muchos años nos oponemos a la pena de muerte, especialmente en países como México, cuyos sistemas de justicia son tan corruptos e ineficaces, celebramos que Bergoglio proponga una interpretación más cabal de la doctrina de la Iglesia, congruente con críticas que ya había hecho Juan Pablo II. Quienes, desde la derecha radical, han atacado antes a Francisco, usaron lo dicho ante el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, para redoblar sus ataques. Ataques tan torpes, por cierto, que no reconocen que fue hasta el siglo XIX que la Iglesia se pronunció de manera clara acerca del aborto como resultado de una evolución de la doctrina similar a la que ha proclamado el papa en el caso de la pena de muerte.

En México, aunque hace algunos años se reformó la Constitución para proscribir la pena de muerte, nada garantiza que siempre será así. Además, la pena de muerte no sólo la imponen los gobiernos. En México todos los días leemos historias de horror de los excesos que perpetran grupos criminales. En Tamaulipas, por ejemplo, esta semana se ha dado a conocer un video que muestra a sicarios de ese estado ejecutar a una persona arrancándole el hígado mientras aún está viva. Y entre las últimas horas del martes 10 y las primeras del jueves 12 de octubre, en Guanajuato al menos 21 personas fueron ejecutadas.

Vivimos una de las horas más negras en la historia de la violencia en México. De enero a agosto de este año se han acumulado casi 28 mil muertes por asesinatos, en el entendido que en esta feria de la violencia no sólo ejecutan a los malos, también mueren o son heridas personas inocentes, que pasaban por el lugar, además de que hay efectos devastadores detrás de cada asesinato para los barrios en que ocurren esos hechos, pues quienes podrían invertir en esos lugares evitan hacerlo y quienes viven ahí padecen desde insomnio y depresión hasta casos severos de Síndrome de Estrés Post-Traumático.

Ojalá que las palabras del Papa acerca de la pena de muerte ante el consejo para la Nueva Evangelización encontraran tierra fecunda en un país en el que muchos defienden, acertadamente, los derechos de los no nacidos, pero se olvidan de quienes ya caminan por su cuenta.


manuelggranados@gmail.com

 

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