De poder y acoso - Rosa Gómez Tovar | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 15 de Octubre, 2017
De poder  y acoso | La Crónica de Hoy

De poder y acoso

Rosa Gómez Tovar

El escándalo desatado en Hollywood respecto a los acosos e incluso violaciones perpetrados por el productor Harvey Weinstein tiene en shock al medio y ha suscitado muchas reacciones.
Las declaraciones suman más de tres décadas de su conducta predatoria en la que solicitaba favores sexuales a jóvenes actrices a cambio de lanzarlas al estrellato. Parte del asombro radica en que algunas de las más famosas actrices el día de hoy fueron acosadas por este señor, entre ellas, Gwyneth Paltrow, Ashley Judd y Angelina Jolie. La ahora productora y embajadora de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Angelina Jolie, ha denunciado fervientemente la violencia contra mujeres en países en conflicto, cómo la impunidad y la tolerancia por parte de la sociedad a violadores no ha permitido erradicar estos horrores en países de por si afectados por la guerra. La actriz dijo que Weinstein le hizo insinuaciones sexuales en una reunión de trabajo en un hotel cuando ella tenía 21 años, aun ahora, dudó en hacer pública su historia por las repercusiones que podría tener en su familia. Algunas personas preguntan por qué las víctimas se tardaron tanto tiempo en denunciarlo, sin entender que nuestra sociedad sigue sin ofrecer un mecanismo de protección para las víctimas de violencia sexual, sean hombres o mujeres. Si en el caso de una mujer empoderada, como Jolie, es difícil hablar sobre lo sucedido, imaginemos a una mujer que depende del trabajo donde sufre de acoso u hostigamiento, el miedo a las repercusiones, como perder su empleo o que no se les vaya a creer, además de sentirse culpables, son algunas de las cosas que pasan por la cabeza de quienes han sufrido una situación así.
Incluso es complicado encontrar estadísticas o investigaciones sobre el acoso sexual en el lugar de trabajo; sin embargo, de la información disponible se puede inferir que es un problema bastante común. Según el Colegio de Juristas, en 2012, 1.4 millones de mujeres sufrían acoso sexual en sus trabajos, y casi la totalidad al no ser denunciado, queda en total impunidad. Por su parte, la Encuesta Nacional sobre Violencia contra las Mujeres (ENVIM) 2011 señala que el 52.5 por ciento de mujeres trabajadoras han sido acosadas por su jefe.
Aunque en nuestro país el hostigamiento sexual está tipificado como delito desde 1991, es difícil probarlo, pues se requiere evidencia o testigos, básicamente necesitas que alguien esté dispuesto a testificar en contra de su superior. Por su parte, el acoso es reconocido como figura jurídica desde 2007 en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y, a diferencia del hostigamiento, este concepto no se refiere exclusivamente a violencia ejercida por un superior, no obstante en muchas entidades no se considera como un delito.
En el caso de Harvey Weinstein, el que permaneciera impune tanto tiempo fue resultado de su privilegiada posición de poder en el medio cinematográfico, pero su fama le ha jugado en contra, al ser el catalizador para que las denuncias de las víctimas hayan tenido un gran eco y él haya sido removido de su cargo, aun antes de ser enjuiciado.
La violencia sexual de cualquier tipo, desde un chiflido en la calle, debe ser condenada por nuestra sociedad. No obstante, para proteger y dar justicia a los millones de mujeres y hombres que se enfrentan al hostigamiento o acoso en sus lugares de trabajo, el trecho por recorrer es aún largo. Pero el que alguien tan poderoso como Weinstein haya caído, da esperanzas de que ese ideal se pueda alcanzar.


rosagomeztovar@outlook.com

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