¿Una nueva etapa de la migración de los mexicanos? - Carlos Matute González | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 17 de Octubre, 2017
¿Una nueva etapa de la migración de los mexicanos? | La Crónica de Hoy

¿Una nueva etapa de la migración de los mexicanos?

Carlos Matute González

En el “Encuentro. Cuarenta años de migraciones en México y España (1977-2017)” organizada por El Colegio de México, la doctora Silvia Giorguli, Presidenta del mismo, presentó un trabajo en coautoría con Adela Angoa, en el que se destaca la propuesta de que estamos viviendo un cambio de etapa migratoria de los mexicanos hacia Estados Unidos, ya que los flujos, en uno y otro sentido de la frontera, se han mantenido constantes en los últimos cinco años y su patrón hacia el norte es distinto: más disperso regionalmente y con una modificación del perfil del migrante. Esta etapa se pudiera derivar de la creciente movilidad norte-sur y ¿la estabilización de la emigración?

La exposición de la Doctora, basada en series demográficas-históricas y en la identificación de las cinco etapas migratorias desde el siglo XIX (1. enganche y deportaciones, 2. reenganches y migraciones masivas, 3. el programa bracero, 4. los indocumentados, 5. la era bipolar: de la amnistía al acoso), demuestra que hay discursos políticos, que si bien generan incertidumbre y preocupación en numerosos sectores poblacionales, como sucede con el Trumpiano, no tienen impacto inmediato en los flujos migratorios. Incluso, mencionó, que hay una corriente de demógrafos que consideran que la disminución de mexicanos emigrando no es más que una pausa del modelo de alta migración de la década pasada, solo una nueva etapa, es decir, no consideran que haya una estabilización.

Sin embargo, el pensamiento inteligente y articulado y las explicaciones científicas de los fenómenos demográficos encuentran en el discurso político electorero un obstáculo para su difusión. Mientras hay trabajos académicos serios en ambos lados de las fronteras que destacan la importancia e integración de los “dreamers” —un grupo de jóvenes que llegaron a Estados Unidos en la infancia durante la época de mayor migración de mexicanos en la historia en términos relativos (porcentual) y absolutos— por otro lado, hay una obstinación por hostigarlos.

El DACA (programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) es, paradójicamente, parte de un esquema de endurecimiento de la política migratoria estadounidense. Las deportaciones y la construcción del muro son acciones que se han llevado a cabo desde el gobierno de Obama como una reacción a las altas tasas migratorias. La explicación de los flujos migratorios – se exponía en el Encuentro, que puede ser visto en http://agenda.colmex.mx/Actividad/498/cuarenta-anos-de-migraciones-en-mexico-y-espana-1977-2017/20171011, se halla en crisis económicas, tasas de productividad, demanda y oferta de mano de obra, diferenciales salariales, expectativas de vida, redes de migrantes, entre otros factores, que coexisten con lo político y lo jurídico, que suelen tener un menor peso y un impacto diferido.

¿Qué es lo previsible? Mayores dificultades para los “dreamers” de hacer su vida, pero una deportación masiva de este grupo se antoja muy complicada. Hay apoyos políticos internos y consulares que dificultarán la expulsión lisa y llana. Senadores republicanos y demócratas han presentado propuestas para que estos jóvenes obtengan la ciudadanía y la oposición a las acciones del Departamento de Seguridad Interna (Department of Homeland Security) seguramente será un dolor de cabeza administrativo. (The Washington Post, 12-oct-17).

La realidad demográfica se opone frontalmente al discurso Trumpiano. La esquizofrenia política sólo provoca confrontaciones sociales y angustia en las familias, que seguramente buscarán salidas no necesariamente jurídicas a su situación, lo que no conviene institucionalmente a ninguno de los dos países.

Me quedo con una frase del Encuentro: los mexicanos tienen mucha movilidad en el mundo y ésta ya no proviene, afortunadamente, de una crisis económica, sino de circunstancias vinculadas con la integración regional norteamericana. Los flujos migratorios documentados son cada vez mayores y el indocumentado ha sido una constante en la historia. Los retos son reducir éste último para que mejoren las condiciones de vida del migrante mexicano y mantener una red consular suficiente que proteja eficientemente a los connacionales en Estados Unidos. Ambos requieren de estudios como el que en breve publicarán las doctoras Giorguli y Angoa de El Colegio de México.

Hoy todavía no hay consenso entre los estudiosos sobre si transitamos de la era bipolar entre la amnistía y el acoso hacia una estabilización de la emigración. Lo deseable –no siempre será confirmado por los hechos- es que haya un flujo migratorio vinculado con cadenas productivas integradas regionalmente que contribuya al desarrollo humano justo y equilibrado en ambos lados de la frontera. La política y el derecho ayudan a la consolidación o retroceso en las etapas mencionadas. Trump y sus seguidores, simplemente, estorban en la diseño e implementación de una política migratoria benéfica para ambos países y no debemos permitir que se conviertan en un factor decisivo en el mediano y largo plazo.

 

Profesor del INAP

cmatutegonzalez@yahoo.com.mx

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