Mujeres y literatura - Wendy Garrido Granada | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 17 de Octubre, 2017
Mujeres y literatura | La Crónica de Hoy

Mujeres y literatura

Wendy Garrido Granada

Cuando a Virginia Woolf le encargaron dar una conferencia sobre las mujeres y la novela, pensó en cómo abordar el tema y, sentada en una orilla del río, se le ocurrió uno de los grandes ensayos de la literatura moderna: Un cuarto propio.

La escritora reflexionó sobre qué necesita una mujer para escribir y con una hipótesis en mente escribió 80 hojas de por qué las mujeres necesitan dinero y  una habitación propia para crear literatura. En ese pequeño ensayo Woolf logró con su brillantez plasmar las condiciones en que millones de mujeres habían vivido a lo largo de los años.

Las mujeres tenían que escribir bajo seudónimos masculinos o en forma totalmente anónima. Se piensa que muchas de las obras literarias firmadas como anónimas fueron escritas por mujeres. Las escritoras eran mal vistas, criticadas y menospreciadas. Las mujeres eran obligadas a casarse desde edades tempranas, criar y cuidar hijos. Las mujeres no tenían acceso a la educación ni al trabajo que no fuera doméstico. Eso las limitaba para poder tener un espacio propio y dinero que les permitiera escribir.

Hace un año surgió el Día de las Escritoras en España —que debería ser replicado en otras partes del mundo, como México—, la conmemoración tiene como objetivo recuperar el legado, hacer visible su trabajo y sobre todo enfrentar la discriminación. Una tarea ardua pero necesaria. Desde 1929, fecha en que Virginia Woolf publicó Un cuarto propio, y hasta este 2017, se ha avanzado, aunque no lo suficiente como para realmente hablar de una igualdad de condiciones ni mucho menos que no sigan pesando los estereotipos y los prejuicios sobre muchas escritoras.

Todavía hay cintillos publicitarios indignantes que describen a Elena Garro como: “mujer de Octavio Paz, amante de Bioy Casares, inspiradora de García Márquez, admirada por Borges”.

Hay muchísimas escritoras invisibilizadas, como lo expuso recientemente Gabriela Wiener en su muro de Facebook, luego de recorrer la Feria del libro en Bogotá y descubrir que en el stand de Perú todos los autores exponentes eran sólo hombres. Asimismo publicó cómo se organizan coloquios literarios con mesas exclusivamente de mujeres o una escritora entre hombres para cumplir con una “cuota de género”.

En las editoriales sigue existiendo la idea ridícula y penosa de publicar los libros de las escritoras en color rosita y con tipografías cursis, imágenes de tacones rojos altos, mujeres semidesnudas o con poses sensuales. Hay quienes piensan que las escritoras sólo escriben para mujeres. Siguen tratando la literatura escrita por mujeres como un subgénero de la literatura.

Existen también instituciones tan prestigiosas como el Colegio Nacional, el cual ha admitido 84 miembros, entre los cuales sólo cuatro son mujeres y hasta este año aceptaron a una académica y escritora relacionada con la literatura, Concepción Company Company.

Probablemente Virginia Woolf no hubiera pensado que en pleno 2017, cuando se supone que el hombre habría conquistado la Luna, Marte y los autos volarían, tendría que existir un Día de las Escritoras para poder reconocerlas, leerlas y sobre todo valorarlas en un mundo que sigue dominado por lo masculino.

Pero sí, querida Virginia. Hoy todavía hay muchas hermanas de Shakespeare, mujeres que han muerto sin escribir una sola palabra. Silenciadas y sin oportunidades para escribir. Están ahí lavando platos y poniendo a los niños en la cama. Hay otras que ya lo hacen, pero que enfrentan estereotipos y prejuicios. Hay otras que, como tú, lo han logrado y también están visibilizando los otros problemas que surgen al pensar en mujeres y literatura. Gracias a todas ustedes. Las conmemoramos leyéndolas.

@wendygarridog

wengarrido@gmail.com

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