Androcentrismo, falocentrismo, misoginia y machismo: barreras que impiden la igualdad de género - Ma. del Rocío Pineda Gochi | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 18 de Octubre, 2017
Androcentrismo, falocentrismo, misoginia y machismo: barreras que impiden la igualdad de género  | La Crónica de Hoy

Androcentrismo, falocentrismo, misoginia y machismo: barreras que impiden la igualdad de género

Ma. del Rocío Pineda Gochi

El día de ayer conmemoramos el “64 Aniversario del voto de la mujer en México”, sin duda, este hecho es de la mayor trascendencia porque marca el inicio de una nueva época para el ejercicio de los derechos de las mujeres mexicanas. Aunque hoy es impensable que en algún periodo de la historia –post-independiente y post-revolucionaria–, las mujeres carecíamos de ciudadanía, de votar y ser electas y de otra amplia gama de derechos, fue hasta el 17  de octubre de 1953 que la lucha femenina dio sus frutos, y que se derribó, uno de los tantos muros jurídicos que invisibilizaba y restringía nuestra participación en la vida política.

A partir de esta fecha, la agenda de igualdad de género se ha ido consolidando mediante diversos instrumentos jurídicos, que nos permiten exigir y vigilar el cumplimiento de los derechos humanos de las mujeres, relacionados a sus facultades, prerrogativas, intereses y bienes de carácter civil, políticos, económicos, sociales, culturales, psíquicos y de salud para salvaguardar la vida, la libertad, la justicia, la igualdad y la integridad de cada una de las mujeres en todo lo ancho y largo del territorio nacional.

Igualdad sustantiva, paridad de género, transversalidad de la perspectiva de género, democracia igualitaria, democracia paritaria y empoderamiento femenino son algunas de las conceptualizaciones, metas y aspiraciones por las que trabajamos día a día, para transformar una realidad totalmente desigual en detrimento de las mujeres, y que es gobernada por los hombres.

Basta con revisar las alarmantes cifras de violencia contra las mujeres –en todas sus manifestaciones–, el incremento de los feminicidios, la desigualdad laboral, la pobreza, la marginación y la incipiente participación política en los tres ámbitos de gobierno, para darnos cuenta que “las leyes no cambian por decreto”.

La permeabilidad y la aplicación de las disposiciones jurídicas que tutelan nuestros derechos siguen teniendo barreras culturales que se han vuelto infranqueables. La visión androcéntrica, el falocentrismo, la misoginia y el machismo, son filosofías y prácticas, que lamentablemente, todavía tienen mucho arraigo en nuestro país, y peor aún, algunas mujeres contribuyen a su reproducción y legitimidad.

Frente a esta paradoja, donde las prácticas culturales y las visiones arcaicas se sobreponen a instrumentos jurídicos, que en la letra obligan a garantizar los derechos de las mujeres, valdría la pena reflexionar sobre ¿Cuáles son las razones que impiden el cambio de paradigma?, ¿En qué grado influye la misógina en los niveles de participación política de las mujeres?, ¿Por qué las mujeres, a pesar de las vejaciones y la desigualdad, siguen reproduciendo prácticas culturales machistas?

Más allá de caer en posturas misandrias y ginocentristas, –que discriminan y degradan a los hombres–, deberíamos cuestionarnos y hacer balances sobre la ruta que ha seguido la lucha femenina a la luz de estos 64 años, para que podamos orientar y redireccionar nuestras baterías. El género no debería ser razón para conocer, asumir y ejercer nuestras obligaciones jurídicas, pero ante esta realidad desigual, es necesario promover, difundir, capacitar, profesionalizar y empoderar a las mujeres, para que a través de la concienciación sobre nuestros derechos, seamos capaces de exigirlos y ejercerlos. Sí el voto femenino y la participación son la vía, ¡hagamos que más mujeres participen en política!

Senadora de la República

Michoacán de Ocampo

@RocioPinedaG

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