La (in)seguridad urbana - Manuel Gómez Granados | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 21 de Octubre, 2017
La (in)seguridad urbana | La Crónica de Hoy

La (in)seguridad urbana

Manuel Gómez Granados

En estos días, el INEGI publicó la más reciente edición de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, disponible en http://www.beta.inegi.org.mx/proyectos/enchogares/regulares/ensu/. Es una encuesta valiosa, diferente a la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), pero que la complementa al ofrecer una mirada más específica a los problemas que enfrentamos quienes vivimos en 55 ciudades o zonas metropolitanas de más de 100 mil habitantes.
Mientras que la ENVIPE se centra más en ofrecernos información sobre la terrorífica cifra negra del crimen, por arriba del 95 por ciento, o el número de personas víctimas de delitos, ENSU da cuenta de la manera en que los mexicanos identificamos y estimamos la eficacia y la confianza de los distintos cuerpos de policía y seguridad pública y nacional del país, así como en diagnosticar algunas de las causas de los problemas que padecemos. En sus más recientes ediciones, ENSU ha sido ampliada para medir problemas que suelen ocurrir entre vecinos y familiares y que muchas veces están en la base de la mala percepción de seguridad que tenemos. Es el caso del consumo de alcohol en vía pública, de las actitudes —algunos dirían que “gandallas”— de quienes bloquean las cocheras de sus vecinos, quienes usan sus equipos de sonido a todo volumen sin importar la hora del día o de la noche, y la manera en que —por ejemplo— los mexicanos hemos dejado de salir de nuestras casas, al menos en viajes a pie, luego de las ocho de la noche.
Los números de ENSU, como los de ENVIPE, son descorazonadores. Narran la historia de una sociedad que ha perdido la confianza en las policías locales y estatales. Que quisiera tener un soldado en cada esquina, como si eso fuera posible o como si los soldados no fueran susceptibles de corromperse como cualquier policía lo es. Narra la historia de personas y familias que tienen miedo de salir de sus hogares; que desconfían de las autoridades por nunca intervenir cuando deben hacerlo y que, además, albergan resentimientos por las actitudes de falta de respeto de sus vecinos.
Es una sociedad en la que casi 30 por ciento se siente inseguro en sus propios hogares y en la que casi  75 por ciento se sienten inseguros en el transporte público, lo que hace que muchos vean al auto particular como la única solución a la necesidad de ir de un lugar a otro, lo que —a su vez— contribuye a los monumentales problemas de congestión y contaminación que padecemos en la Ciudad de México y muchas otras zonas metropolitanas del país, como Querétaro, Aguascalientes, Puebla, Guadalajara, entre otras, que han eludido la responsabilidad dar forma a sistemas de transporte público eficientes y dignos.
Como sucede con otras muchas encuestas disponibles en nuestro país, el problema de ENSU es que los gobiernos, tanto locales y estatales como el federal, simplemente desestiman la información que ofrecen. Muchos de los responsables de la toma de decisiones en México, insisten en “tocar de oídas” cuando tienen todos los elementos para tocar por nota. Las razones de por qué actúan así, de por qué desdeñan los datos que ofrecen instrumentos como ENSU, sólo las conocen ellos. Lo que es un hecho es que, desde la sociedad civil, resulta crecientemente difícil acumular tanta información valiosa y saber que nuestros gobernantes tienen acceso a esa información y verlos que, de todos modos, le siguen apostando a “soluciones” que no resuelven problemas cruciales como el del transporte público que, además, tendría un impacto muy positivo para elevar la productividad de nuestra economía.


manuelggranados@gmail.com

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