Gobiernos de coalición: lecciones sudamericanas 1 - Sergio González | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 25 de Octubre, 2017
Gobiernos de coalición: lecciones sudamericanas 1 | La Crónica de Hoy

Gobiernos de coalición: lecciones sudamericanas 1

Sergio González

Por las lecciones que ofrece para el futuro inmediato del país y de la Ciudad de México, hay que estudiar con cuidado el libro Coaliciones Gubernamentales y Régimen Presidencial. Incidencia sobre la estabilidad política, el caso del cono sur (1983-2005) del investigador Adrián Albala, del Instituto de Altos Estudios de América Latina de la Sorbona.

En sus conclusiones, el estudio devela las relaciones entre la formación de coaliciones y la estabilidad política en los regímenes presidenciales, así como la necesidad de la negociación, que confiere a los gobiernos de coalición una postura en apariencia endeble, porque son menos “imperiales”, pero más longevos en la práctica y, encima, más resilientes a las crisis económicas.

Albala dice que negociar las leyes con aliados políticos no conlleva renunciar al emprendimiento de políticas, sino al contrario, consiste en consentir en matices más o menos profundos para que una mayoría llegue a aprobar dicha política.

Afirma que en la negociación del proceso legislativo con aliados políticos, el poder Ejecutivo resulta, por tanto, menos impotente al modificar o matizar sus proyectos iniciales. Por contra, los gobiernos que no consiguen obtener la mayoría o que sólo poseen una mayoría relativa tienden a aprobar sus políticas con una rudeza política o numérica que los deslegitima y sus relaciones del legislativo son mucho más conflictivas, y pueden generar parálisis de la vida sociopolítica.

Declara que las coaliciones de gobierno siguen siendo el mejor remedio contra los males del presidencialismo multipartidista; sin embargo, reconoce que, de ser efectivas, requieren de un escenario positivo, facilitado a la vez por mecanismos institucionales y políticos. Yo agregaría un entramado jurídico oportuno y adecuado.

Señala que cuanto más abiertos, homogéneos y tempranos son los frentes políticos, más longevos resultan. Advierte también que la política de consensos conduce a una falta de apasionamiento por la cosa pública y afirma que la normalización del recurso a la negociación conduce a un descenso en la participación política o a una desconfianza en los partidos coaligados a favor de partidos más radicales, que tampoco está tan mal.

Estos gobiernos de coalición también enfrentan la adopción de políticas menos consensuales pero no menos cruciales, tal como la orientación hacia una “segunda transición”. Eso supone un cierto coraje político (habilidad y agilidad) del Presidente, que debe gobernar más como político y no tanto como mandatario y esto supone, también, una renovación de las políticas de alianzas y de la ideología misma de los partidos; y pasa, naturalmente, por una renovación de las elites partidarias.

Hacia el cierre, Albala propone nuevas líneas de investigación imprescindibles en el estudio de las coaliciones de gobierno. La principal y más importante para el caso mexicano: cómo se reparten las parcelas de poder, a saber qué carteras (si prevalece lo cuantitativo) se reparte con quién (qué rol tiene el partido del presidente y quienes influyen dentro del reparto); y cómo (de forma preestablecida y formal o de forma más opaca, según el factor a considerar, sea peso político o posicionamiento ideológico).

gsergioj@gmail.com

@El_Consultor_

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