Una comisión para imaginar la CDMX del siglo XXI - Ricardo Becerra | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 29 de Octubre, 2017
Una comisión para imaginar la CDMX del siglo XXI | La Crónica de Hoy

Una comisión para imaginar la CDMX del siglo XXI

Ricardo Becerra

La Ciudad de México ya tiene, ya integró, una Comisión de Reconstrucción, transformación y futuro después del sismo del 19 de septiembre. ¿Qué cosas debe cumplir —rápido— esta comisión? 

Primero: elaborar el Programa de Reconstrucción y Transformación de la Ciudad. Ésta es una tarea de elaboración técnica, científica, pero también fruto de la escucha y la conversación con los ciudadanos, los damnificados y afectados (por supuesto) pero con todos los demás también.

La Comisión no tiene “EL” Plan, lo elaborará apoyada en la ciencia y en la técnica, pero también bajo consulta, escuchando a cada ciudadano que quiera decir su propia versión y su propia verdad. El plan de reconstrucción surgirá de esa escucha y de esa nueva sensibilidad que ha emergido de entre los escombros y de las acciones de rescate.

Segundo: La Comisión tiene la delicada misión de conseguir, gestionar y transparentar cada peso que llegue bajo la forma de ayuda a los damnificados, los daños estructurales y las necesidades de modernización de la infraestructura pública de la Ciudad.

La ayuda recibida por la amplia colaboración de la sociedad mexicana y de otros países. El uso, destino y rendimiento de los fondos de esa ayuda deben ser transparentes y estar vinculados orgánicamente al plan de reconstrucción, bajo la supervisión permanente de los órganos representativos, la sociedad civil, la prensa, los centros de enseñanza superior, los colegios de profesionistas y las asociaciones de vecinos y usuarios inmediatos.

La idea del Fondo Único —auditable, claro, transparente en su aportación como en su destino— es una de las alternativas más importantes para generar confianza y por tanto, para multiplicar las aportaciones de privados, públicos, nacionales e internacionales. Como pocas medidas, el Fondo Único conviene y potencia la Reconstrucción y los proyectos a largo plazo.  

Otro punto crucial ha sido señalado hasta el cansancio por el Jefe de Gobierno: la necesidad de liberar recursos públicos federales para destinarlos a la reconstrucción, de Chiapas, Oaxaca, Morelos y la Ciudad de México. No hace falta insistir en la difícil situación económica que atraviesa el país, pero esa realidad no obliga al determinismo ni a la fatalidad de la “austeridad” mal entendida y con los apellidos que sean. Se impone revisar las condiciones del manejo de deuda, hoy incompatibles con la salud de la sociedad entera. Digámoslo de este modo: la llamada “austeridad” o “disciplina” no puede ser el pretexto para no emprender, desde ya, un masivo programa hidráulico y de recuperación de los mantos acuíferos en la Ciudad, cuyos huecos geológicos hacen cada día más peligrosos los movimientos de tierra.

Es ya una cuestión de vida o muerte: dejar de gastar en esas obras, será más costoso y riesgoso para millones de seres humanos, que mancillar el principio religioso del superávit primario, esa supuesta disciplina “pase lo que pase” incluyendo el terremoto más intenso en 32 años. 

Tercero: administrar y actualizar la Plataforma CDMX, ese sitio en internet único, representativo del conjunto del gobierno, que brindará la mayor y mejor información a los ciudadanos sobre los riesgos y las vulnerabilidades de la Ciudad en la que viven. Sembrar, cultivar y cosechar un futuro y moderno Sistema de Vulnerabilidades y Riesgos de la Ciudad, que tenga la solidez científica, el dinamismo y la actualización, la transparencia y la debida interacción con la ciudadanía.

Cuarto: a la Comisión le corresponde un amplio trabajo de producción jurídica bajo la forma de propuestas de decretos, lineamientos, acuerdos, etcétera, para atender cada zona y cada problemática, que detonó el sismo. Además, una serie de actos jurídicos y administrativos para responder a los grupos vulnerables. Es decir: un camino jurídico practicable para transitar una situación de absoluta excepción.

Y cinco, por sobre todas las cosas: estar muy cerca de la ciudadanía, de los damnificados, de los afectados y de los interesados en influir en las decisiones de la Ciudad Futura. Crear empatía, producir confianza, canales adecuados y particularmente dar un espacio legítimo a toda esa movilización espontánea que reclama su lugar y su voz en la reconstrucción.

Tales son los principios con los que ha nacido y se anima la Comisión para la reconstrucción y para el futuro de nuestra zarandeada y esperanzada Ciudad.

Por azares del destino, el Jefe de Gobierno me ha encargado, “echarme en lomo” (Juan Rulfo, dixit) esta responsabilidad.

Seguiremos informando.

Presidente del Instituto de Estudios para la Transición Democrática

ricbec@prodigy.net.mx

@ricbecverdadero

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