El peligro del nacionalismo - José Carlos Castañeda | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 02 de Noviembre, 2017
El peligro del nacionalismo | La Crónica de Hoy

El peligro del nacionalismo

José Carlos Castañeda

Después de la Guerra Fría, la noticia geopolítica mundial es el avance de la globalización. Este nuevo desorden mundial ha provocado la pérdida de soberanía del Estado-nación. Tras la caída del Muro y el ocaso de los combates ideológicos, ningún conflicto internacional es más despiadado y urgente que la guerra étnica y los fundamentalismos religiosos. El riesgo mayor es el proceso de descomposición del Estado-nación. Esta crisis se consideraba un tema de los países en vías de desarrollo, con altos niveles de pobreza o falta de educación, la realidad es que hoy lo viven en el corazón de Europa.

Entre 1993 y 1997, Michael Ignatieff viajó a la zona caliente del mundo. Su itinerario fue Serbia, Croacia, Bosnia, Angola, Burundi, Afganistán y Ruanda. El honor del guerrero es el relato de un periodo dramático en las fronteras de la nueva aldea global. ¿Qué ha sucedido en esa periferia del planeta durante el proceso de globalización? ¿Cuál es la génesis del odio entre los nuevos guerreros? ¿Por qué la violencia ha alcanzado esos grados de barbarie y crueldad?

En el principio está la descomposición de la política. Ésa es la alarma; después de la fragmentación del Estado viene el odio entre los grupos étnicos. Ignatieff esbozó su diagnóstico del proceso de desintegración de la vida pública, antes de caer en la espiral de la venganza y la guerra. El orden causal: comienza con el colapso del Estado, la institución que mantiene unidas a las distintas comunidades; lo que sigue es el miedo, antesala de la violencia.

“La desintegración del Estado es lo primero; la paranoia nacionalista viene después. El nacionalismo de la gente común es una consecuencia secundaria de la desintegración política, una respuesta a la destrucción del orden de convivencia entre las etnias que aquél hizo posible. El nacionalismo crea comunidades del miedo, grupos convencidos de que sólo están seguros si se mantienen juntos, porque los seres humanos se hacen ‘nacionalistas’ cuando temen algo, cuando a la pregunta: ‘¿Y quién me protege ahora?’ sólo saben responder: ‘Los míos’ ”.

A partir de un tema bíblico, Ignatieff aborda el conflicto de la relación con el prójimo. ¿Acaso soy el guardián de mi hermano?  El estigma de Caín conserva su carácter sanguinario: “La historia de la humanidad no comienza precisamente con el asesinato de un desconocido, sino del hermano del asesino”.  El fratricidio se confiesa como el crimen más violento. El odio más implacable se encuentra en el hogar, entre los parientes cercanos.

Para estudiar esa sospecha bíblica y refutar la fe en el amor al prójimo, Ignatieff indaga en una de las ideas clásicas del psicoanálisis: el narcisismo de las diferencias menores. En 1917, en sus investigaciones de la conducta psíquica, Freud anotó “nada fomenta tanto los sentimientos de extrañeza y hostilidad entre las personas como las diferencias menores”. Este estudio psicoanalítico expone la relación paradójica entre agresión y narcisismo.

“La expresión de las diferencias se hace agresiva precisamente para disimular que son menores. Cuanto menos esenciales resultan las diferencias entre dos grupos, más se empeñan ambos en presentarlas como un hecho absoluto. Pero no basta, porque la agresión que mantiene la unidad del grupo no se dirige únicamente hacia fuera, sino también hacia dentro con objeto de eliminar todo aquello que separe del grupo al individuo”.

Para integrarse a una comunidad, los individuos recurren a sus impulsos más agresivos para adecuar su identidad al molde de la organización colectiva y así lograr obtener el derecho pertenecer. Quien no cumple con esa camisa de fuerza está en peligro de ser expulsado.

La modernidad crea condiciones de igualdad que erosionan las diferencias entre las comunidades. Justo cuando proceso tiende a minar la autenticidad de los sentimientos de pertenencia colectivos. El nacionalismo y el fanatismo estallan como una reacción violenta. No porque hubiera un arraigo en la comunidad, sino justo porque ya se ha diluido. Ese es el signo de la diferencia menor.

El gran desafío del siglo XXI es la tolerancia y la pluralidad. Cómo aprender a vivir con la diferencia.


@ccastanedaf4

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