Xoni ka ixoni, purhu sïuarha (Acá y allá, calabaza ahumada) - Conacyt - | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 04 de Noviembre, 2017
Xoni ka ixoni, purhu sïuarha  (Acá y allá, calabaza ahumada) | La Crónica de Hoy

Xoni ka ixoni, purhu sïuarha (Acá y allá, calabaza ahumada)

Conacyt -

Alejandra Cervantes Manríquez, Pablo Sebastián Felipe*

El Día de Muertos en varias regiones de México sin duda es una fecha esperada por muchos, simplemente porque se desea que aquellos seres amados regresen a visitar aunque sea por un momento. Para esta ocasión se hacen diversas ceremonias en las que se incluyen elementos de carácter ritual que permitan la conexión entre vivos y muertos.

Es el caso de la comunidad indígena de Comachuén, Michoacán, ubicada en la sierra p’urhépecha, se esmera para honrar a sus muertos con la tradicional ofrenda, pero al mismo tiempo algo muy particular; el juego ritual del xonikaixoni, purhusïuarha.

El xonikaixoni, purhusïuarha es una experiencia lúdica ritualizada que los niños y jóvenes de la comunidad desarrollan dentro de la ceremonia kétsitakua, noche de muertos. Una tradición de origen prehispánico y reconfigurada a partir de la Conquista española estableciéndose el día primero y segundo del mes de noviembre de cada año formando parte del ritual católico en todas las regiones de México.

Xonikaixoni, purhusïuarha convoca a infantes y adolescentes del género masculino para que asistan al encuentro con las ánimas en el panteón comunal. El distintivo de esta práctica es que los principales participantes llevan consigo lazos para colocarlos como obstáculo hacía el camino que conduce al panteón impidiendo el retorno de los familiares que llevan ofrenda a sus difuntos. Pareciera que configuran la limitación entre lo terrenal y el inframundo. No se sabe a ciencia cierta si la tradición de xonikaixoni, purhusïuarha provenga de la época prehispánica, lo que si podemos advertir es que es una práctica que ya se desarrollaba desde el período colonial en Comachuén.

Es común encontrar en muchas de las culturas indígenas prácticas ceremoniales acompañadas por elementos de juegos ritualizados, estos a su vez, íntimamente relacionados con la identidad. Desafortunadamente en algunas regiones del pueblo p’urhépecha el rito ceremonial de la kétsitakua se ha permeado con los intereses mercantiles que benefician a cadenas comerciales desvirtuando el sentido profundo de la kétsitakua entre los actuales pobladores indígenas. 

Sin embargo, gracias a las propias comunidades con más arraigo en otras regiones p’urhépecha, aún siguen vigentes varias de la prácticas en torno a la noche de muertos, podemos decir en cierta manera; “sin tanta influencia externa” manteniendo su forma más genuina, es el caso de xonikaixoni, purhusïuarhaen Santa María Comachuén.

Xonikaixoni, purhusïuarha es un vocablo p’urhépecha que significa “acá y allá, calabaza ahumada”, es decir, es una frase que utilizan los niños y jóvenes para evocar a la calabaza cocida que se llevacomo ofrenda a los difuntos. La calabaza será la fruta principal presente en la ritualidad de la ofrenda, acompañada de otros productos locales de temporada. Pero resulta interesante que la calabaza tome un lugar preponderante en el juego ritual el día de las ánimas. La calabaza al ser preparada en pequeños trozos con fuego de leña, resulta muy ahumada. Es posible que lo negrecido de la calabaza se asocie con el inframundo; con el mundo de los muertos, de tal manera que al ser referido purhusïuarha (calabaza ahumada) puede ser la alusión del inframundo. Mientras que xonikaixoni (acá y allá) puede simbolizar los dos planos del mundo; el mundo de los muertos (ukumichukuaru) y el mundo de los vivos (parajpentu).

La ritualidad de la kétsitakua implica varios aspectos, como también de varios preparativos para la ocasión; desde limpiar las tumbas (k’arhátsinatni), preparar la comida (t’irekuaúmanskata), el pan (kurhinda), las frutas (amuanhechakua), las flores y las coronas (tirinkinitsitsikikauirimukua), para la ofrenda. En el caso de los participantes del juego del xonikaixoni, purhusïuarha se organizan en cuadrillas de niños o jóvenes quienes el día primero de noviembre acuden por la tarde noche al panteón con el propósito de resguardar un punto en específico en donde colocarán su lazo para recolectar las ofrendas. Para ello, deberán de dormir afuera del panteón calentados por una gran fogataque ellos organizan con el propósito de atenuar el frío y lograrla estadía en el camposanto como guardianes nocturnos.

Durante el día dos de noviembre a muy temprana hora (desde las cuatro de la mañana aproximadamente) las cuadrillas colocan sus lazos sujetándolos entre los postes de madera (ahora entre el muro perimetral), para atravesarlo de extremo a extremo del camino que conduce al cementerio.

Celebrada la misa matutina en el panteón dedicada especialmente para todos los difuntos, cuando las familias se disponen a regresar a sus casas recogiendo previamente los alimentos de la ofrenda, empieza el juego del xonikaixoni, purhusïuarha, no sin antes haberse organizado y asignando tareas específicas a cada miembro del grupo. Tres de los participantes de cada gremio fungirán como los recolectores de las ofrendas utilizando un gabán con un sombrero en medio de la abertura, con el propósito de que ahí les depositen las frutas. Estos mismos serán quienes se encargaran en evocar la frase de: ¡xonikaixoni, purhusïuarha!, en repetidas ocasiones hasta lograr obtener de las familias la ofrenda preparada para la ocasión. Mientras el resto del gremio se encarga de sostener el lazo a medida que se encuentre bien tensado para así impedir y obstaculizar el paso de las personas si se resisten en dar las frutas que retornan consigo. 

Este juego ritual se pone en su máxima manifestación después de que se da por hecho la conclusión de las ofrendas en las tumbas de los difuntos. De tal manera solo serán obstaculizados aquellas familias que retornan del panteón rumbo a sus casas. Pero no todo se torna fácil para los grupos participantes, pues las familias observan si los niños o los jóvenes presentan residuos de tizne en su rostro o en las partes del cuerpo, propiciadas por las fogatas que ellos realizan durante la noche anterior. Si aún mantienen tiznadas sus caras es indicio de que sí son acreedores a las frutas que les depositaran en la improvisada bolsa, aquellos que no se les observan dichas señales son cuestionados por no permanecer o velar durante la noche anterior, por lo tanto no serán merecedores de alguna pieza de pan o fruta.

Pareciera que los actores principales del juego al amanecer tiznados del rostro representaran a las ánimas que llegan del inframundo, pues encarnana las ánimas en su tránsito del mundo de los muertos hacia el lugar de su ofrenda. En la época prehispánica los dioses antiguos se representaban con rostros pintados, entre los cuales se trataba de rostros ennegrecidos. Asimismo los principales y guerreros solían teñir sus rostros para representar alguna divinidad.   

Por otro lado, los participantes al lograr permanecer durante toda la noche a la intemperie y solo con la gran fogata, demuestran su valor al enfrentarse no solo a la oscuridad sino principalmente al espacio de los muertos. Logrado tal reto resulta un paso de iniciación entre ser niño a ser joven, o de ser joven a ser maduro, puesto que logran vencer el miedo en la penumbra.

Es de notar entre los elementos que se ponderan durante la kétsitakuaes la oscuridad, como representación del inframundo, de tal manera el color negro, presente tanto en la calabaza como en el rostro de los gremios participantes simbolice el mundo de los difuntos, es decir, el ukumichukuaro.

Xonikaixoni, purhusïuarhapor lo tanto estará asociado con el mundo de los muertos, de donde retornan las ánimas para encontrarse con sus familiares que los esperan con un gran bufet sobre su tumba.  El obstáculo puesto sobre el camino a través de los lazos de los participantes, representará la dificultad que se presenta entre los dos planos cosmogónicos para llegar al punto de encuentro en donde estará presente el ánima y los vivos.

* Grupo Interdisciplinario
(Caransqua ca patzaqua)
Investigación y Documentación Comunitaria. “Cumanchen”
El Colegio de Michoacán.

Imprimir

Comentarios