Los 500 años de la Reforma - Manuel Gómez Granados | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 05 de Noviembre, 2017
Los 500 años de la Reforma | La Crónica de Hoy

Los 500 años de la Reforma

Manuel Gómez Granados

El final de octubre de este año trajo consigo la conmemoración de los 500 años del inicio de la Reforma protestante: la publicación de las 95 tesis de Martín Lutero. Para enfrentar los efectos de ese hecho doloroso, las iglesias católica y luterana venían trabajando ya desde los sesenta del siglo pasado para tratar de remediar, dado que es difícil revertir, algunos de sus efectos.

El papa Pablo VI, que se tomó en serio el llamado del Concilio Vaticano II para caminar en la ruta del ecumenismo, inició el proceso; Juan Pablo II y el papa emérito Benedicto XVI, primero como cardenal Ratzinger, lo continuaron hasta dar vida a la declaración conjunta de las iglesias católica y luterana de 1999 sobre la doctrina de la justificación. El propio papa Ratzinger lo continuó con diversos textos y catequesis como la que pronunció el 19 de noviembre de 2008 durante una Audiencia General, dedicada al tema de la unidad de los cristianos, en el 491 aniversario de la Reforma.

Todos esos preparativos de los últimos 50 años sirvieron como prólogo para lo que el papa Francisco ha hecho en estos últimos meses, junto con los dirigentes de las iglesias luteranas a fin de dar  forma a la más reciente declaración conjunta católico-luterana. Está disponible en:

 

http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2017/10/31/dec.html

 

Esta declaración culmina una serie de encuentros encabezados por el papa Bergoglio desde que viajó a Suecia, el año pasado, para reconocer las áreas en las que es posible avanzar, caminar juntos, recuperar la identidad común como cristianos más allá de las diferencias que subsisten. Ello ha implicado reconocer que, en muchas ocasiones en los últimos 500 años, la búsqueda de la pureza de la fe se confundió con agendas políticas. En nombre de la Reforma o para ir en contra de ella, en distintos países de Europa y América se cometieron crímenes que ofenden al Evangelio, desde masacres, hasta la expulsión o la exclusión de cargos públicos de amplios sectores de las sociedades, que apenas muy recientemente se han corregido en la legislación para no continuar contradiciendo lo que los Evangelios nos enseñan a católicos y luteranos por igual.

Y aunque hay mucho positivo de esta conmemoración, cosas que nos ayudan a atender el núcleo más importante del cristianismo: el llamado al amor, al respeto y a la construcción positiva de la paz, también es necesario admitir que en el campo católico hay quienes insisten en seguir peleando las mismas batallas sin admitir lo que cuatro de los últimos cinco papas han admitido: que los católicos también hemos cometido errores que lastiman la unidad de los cristianos. El quinto papa, quien no tuvo tiempo de pronunciarse sobre el asunto, fue Juan Pablo I, quien falleció 32 días después de haber sido electo.

Este lunes 30, por ejemplo, en Bruselas, Bélgica, un grupo de supuestos católicos usaron el rosario, una oración que debería acercarnos a Dios al contemplar los misterios de la fe, para reventar un acto organizado por el arzobispo Josef De Kesel y su contraparte protestante, el ministro Steven Fuit, en la catedral de esa ciudad. El acto se había convocado como una oración conjunta para pedir por la unidad de los cristianos. La policía belga tuvo que sacar de la catedral a quienes usaron el rosario para violentar la oración de otras personas, pero la actitud queda. Ojalá que en México seamos capaces de superar ya la actitud arrogante de quienes insisten en sentirse puros, libres de culpa o error, y podamos avanzar hacia una unidad de los cristianos que no implique derrotar, imponerse o faltar al respeto a otros.

manuelggranados@gmail.com

 

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