Disenso y represión (2) - Guillermo Puente Ordorica | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 06 de Noviembre, 2017
Disenso y represión (2) | La Crónica de Hoy

Disenso y represión (2)

Guillermo Puente Ordorica

El profesor Gregorio Peces-Barba sostiene que “una de las características esenciales de la sociedad democrática es la existencia inseparable del concepto de poder y del concepto de responsabilidad… La autenticidad de un régimen democrático se mide, entre otros raseros, por esta conexión poder-responsabilidad que es uno de los límites más eficaces para la arrogancia, la arbitrariedad y la corrupción del poder.”

(elpais.com/diario/1983/01/12/opinion/411174011_850215.html)

El desenlace de la reciente trama catalana, que implicó un referéndum ilegal, una proclamación de independencia del Parlamento catalán y la aplicación del ahora famoso artículo 155 de la Constitución por parte del Gobierno central, entre otros pasajes, ha dejado la sensación de una insípida obra sin final claro, en cuyo guion gravitaron, sin pena, ni gloria, los actos de irresponsabilidad de ambos lados en pugna. Difícil visualizar a Rajoy como estadista, o a Puigdemont como un líder. Hasta el momento lo más destacable -y positivo-, es que a pesar de las pasiones encendidas y de la represión original durante la consulta pública, no ha habido derramamiento de sangre. Por lo demás, queda la impresión de que ambos bandos jugaban travesuras hasta que se dieron cuenta de que las consecuencias del juego eran reales. Si cupiera la metáfora, los dirigentes independentistas dieron muestras de una especie de comportamiento de rebeldía adolescente, que al momento de enfrentarse ante el dilema consumado, decidieron regresar a vivir a casa de sus padres ante lo incierto del destino.  La actitud tibia de su líder y su huida a Bruselas dejaron al independentismo colgado de la brocha y sin mártires. Del otro lado, actuando sobre la base de una partitura de comportamiento político -algo primigenia-, la estrategia pareció limitarse a la aplicación casi insensata de la ley, en una actitud atrapada en su propia lógica y contradicciones, metiendo a la cárcel a las cabezas principales acusadas de sedición.

Más allá de la crisis política que ha supuesto el proceso referendario en su conjunto y la torpe respuesta del gobierno central, puede advertirse una fractura social que amenaza ensanchar las grietas existentes. Desde luego a estas alturas ha habido todo menos diálogo entre independentistas y centralistas, que era, y ha sido, una de las demandas originales, y mucho menos ninguno de los dos bandos ha explicado con suficiencia y razón, cuáles son las ventajas y las desventajas de tener o no una Cataluña independiente de España, más allá de la cuestión legal. La irresponsabilidad política de los dirigentes no ha hecho sino exacerbar los ánimos y jugar con fuego. De no entrañar serios riesgos a la convivencia social en Cataluña y en el resto del país, la faena de los dirigentes podría quedar enmarcada en una comedia de enredos.

Por ello, la convocatoria a elecciones hacia finales de diciembre para elegir un nuevo parlamento y formar gobierno puede constituir una señal de aliento si también representa la posibilidad de abrir un diálogo tendiente a la reconciliación.  Su resultado solamente podrá ser positivo si las condiciones en las que se lleve a cabo el proceso electivo son neutrales y alienten la participación sin miedo y sin encono, despojando al proceso de la sombra de tutela que ha abierto el recurso al señalado artículo constitucional.  ¿Se está considerando a Cataluña como una región, como una provincia, como una nación? ¿Y si acaso, y como producto del contexto imperante se posicionaran más claramente las fuerzas políticas pro-independentistas, ello significará un regreso al lugar de partida? ¿Cuál es el rumbo hacia adelante?

En una colaboración anterior, se sugirió la salud de la democracia española ha quedado seriamente dañada, lo mismo que su integridad y que se amerita de una fuerte cauda de imaginación y voluntad para restablecer la sana discusión entre las partes para una solución mutuamente aceptable. Un acucioso observador del tema catalán como Colm Tóibín ha coincidido en que el gobierno español en lugar de amenazar representantes electos con enviarlos a prisión o con su policía, debería entrar en un diálogo serio y de debate detallado con los que ahora está en conflicto. (“Why shouldn´t Catalonia be an independent state within Europe?”www.theguardian.com)

 

gpuenteo@hotmail.com

 

Imprimir

Comentarios