El gobierno del Sistema Educativo (2) - Gilberto Guevara Niebla | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 07 de Noviembre, 2017
El gobierno del Sistema Educativo (2) | La Crónica de Hoy

El gobierno del Sistema Educativo (2)

Gilberto Guevara Niebla

El sistema educativo adquirió su configuración definitiva en el marco del régimen autoritario y presidencialista que surgió de la revolución mexicana. En ese contexto nació el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) como una organización corporativa que operó, por muchos años, como brazo político del partido oficial en la educación.

El estado mexicano de los años 40 y 50 favoreció que el SNTE se convirtiera en la representación oficial, y prácticamente única, de los maestros de todo el país, al mismo tiempo, las autoridades concedieron una larga serie de ventajas y privilegios a la organización gremial. Aunque a finales del siglo, el régimen político autoritario se debilitó y se produjo en el país una creciente democratización política, el SNTE sobrevivió al régimen que lo dio origen, aumentó de manera espectacular su contingente de afiliados y, a la postre, se desligó de la tutela del partido oficial.

El SNTE se ha sido desde los años 50, junto a la burocracia, un actor político determinante para cualquier toma de decisiones en educación y, de hecho, la SEP y el SNTE han sido históricamente las dos piezas políticas principales del sistema. La verdad es que el SNTE monopoliza la representación de los maestros y, al menos desde el punto de vista del discurso, son los maestros los que comparten con los burócratas el gobierno educativo. 

Este monopolio de la representación se logra mediante el mecanismo de afiliación automática y forzosa de los profesores en el sindicato (mecanismo sancionado por las autoridades desde la fundación del sindicato por la autoridad), pero sabemos que la identificación real y efectiva de los maestros con el SNTE es muy variable, no obstante, es un hecho probado que el SNTE conserva una enorme influencia en el magisterio. Esa fuerza hace del sindicato un garante de la estabilidad interna del sistema (y, algunos piensan que de la estabilidad política del país entero). 

Desde su fundación, el SNTE comenzó –para usar un concepto utilizado por Carlos Ornelas—a colonizar las esferas directivas de la educación: desde las direcciones de escuela, las supervisiones, las direcciones de las escuelas normales, las secretarías de educación de los estados, puestos dentro de la SEP, etc. El apogeo de este proceso de colonización, como se sabe, se dio en el sexenio anterior cuando se crearon comisiones mixtas SEP-SNTE para gobernar la educación básica y aunque la reforma de 2013 despojó al sindicato del control directo de plazas, la intervención del SNTE en el campo de las decisiones educativas sigue siendo enorme y va desde las escuelas, hasta las esferas más altas de dirección, sobre todo estatales. Hay gobernadores que, para evitarse problemas con los profesores, nombran como secretarios de educación a gente del sindicato. Lo que cabe preguntarse es ¿qué motivaciones o intereses mueven al SNTE? No hay evidencias de que los funcionarios que pone el SNTE en las esferas directivas hayan tenido un desempeño relevante en lo educativo, en cambio, hay numerosas evidencias que informan que, entre ellos, como en el caso de los funcionarios convencionales, prima lo político sobre lo educativo. Es más, desde 2005 el SNTE trabaja en contubernio con un partido político, el llamado PANAL, que utiliza la fuerza sindical como medio para acarrear votos. Otra intervención ilegítima y muy cuestionable por los pésimos efectos que ha tenido sobre la educación es el control del SNTE sobre las escuelas normales. Este control no es inocente. Las normales son en realidad la puerta de acceso al sistema educativo y el SNTE ha sido en los hechos quien controla y vigila celosamente quien entra y quien sale por esa puerta. Un poder que, los hechos lo demuestran, no ha beneficiado para nada el desarrollo académico de esos centros.

Por lo demás, creo que es momento de modernizar las relaciones laborales en el campo de la educación. Por ejemplo, ¿cuáles van a ser las reglas laborales tras la creación del servicio profesional docente? Es difícil de explicar que no exista un convenio de trabajo transparente y actualizado. Las obsolescencias son obvias, por ejemplo, en las escuelas, tanto los directores, como los profesores, son miembros de base del SNTE y esto obstaculiza la división del trabajo natural que debe existir en la escuela, es decir: los directores, por la naturaleza de su trabajo, deben ser personal de confianza, mientras que los profesores deben ser personal de base. Otro ejemplo, es la tensión que existe recurrentemente entre directores de escuelas y delegados sindicales; en innumerables ocasiones los representantes del sindicato imponen su influencia sobre la autoridad de los directores de escuela, lo cual es una total aberración.

 

 

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