Mortalidad en los sismos, una deuda más con las mujeres - Voces de la UAM | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 08 de Noviembre, 2017
Mortalidad en los sismos, una deuda más con las mujeres | La Crónica de Hoy

Mortalidad en los sismos, una deuda más con las mujeres

Voces de la UAM

Jorge A. Álvarez Díaz*

 

La epidemiología es una ciencia que nos ayuda a conocer de qué se enferma la gente, de qué muere, cuáles son las enfermedades más comunes, cuáles son las más raras, etc. La epidemiología también estudia cómo se distribuyen las enfermedades y las muertes entre la población, por ejemplo, entre hombres y mujeres o en diferentes grupos de edad. En el mundo la población se distribuye casi a partes iguales para mujeres y hombres.

En México, de acuerdo con los datos de la Encuesta Intercensal de 2015, las mujeres representan el 51.4% de la población, y los hombres el 48.6%. La distribución en la Ciudad de México muestra 52.6% de mujeres y 47.4% de hombres. Puede pensarse que si hay un desastre natural, afectaría casi igual a mujeres y hombres. Pero no es así. De acuerdo con Patricio Solís Gutiérrez, profesor-investigador de El Colegio de México (Colmex), “Dada la distribución por sexo de la población en la CDMX, la probabilidad de que 2/3 o más de las fallecidas sean mujeres es 0.0000004. No es por azar.” Lo tuiteó el 25 de septiembre y apenas alcanzó 11 retuits.

Si no es por azar, ¿por qué es? ¿Quién muere más en un desastre? Los desastres pueden dividirse en naturales (sismos, tsunamis, etc.), y artificiales (antropogénicos o no naturales, como la guerra, etc.). Es evidente que en los desastres muere gente. Pero la gente que muere no tiene las mismas características. La mayoría son mujeres. Aunque los datos que a continuación se presentan se refieren solamente al tema de los sismos, las reflexiones bien pueden extenderse a otros desastres naturales (desde luego, con otros datos; todos los datos tienen respaldo de un artículo científico).

Por un lado, los casos en los que la mortalidad masculina predomina sobre las mujeres en sismos son raros y parecen restringidos a terremotos con baja mortalidad, como en Loma Prieta, California (1989) y Atenas, Grecia (1999).

Si se buscan los datos sobre las mujeres hay dos hechos sorprendentes. El primero, que no siempre se reporta cuántas mujeres y cuántos hombres murieron luego de un desastre.

Por ejemplo, un estudio epidemiológico de 1977 analizó las víctimas del terremoto de Guatemala de 1976; murieron 22,778 personas y resultaron lesionadas 76,504; el énfasis del estudio se hace en grupos de edad, no en diferencias por sexo (y la mayoría parece ser que fueron mujeres). Hay otro ejemplo en el terremoto armenio de 1988: en una fábrica de costura murió el 97% de las personas, la mayoría mujeres. Con estos antecedentes, no es de extrañar que si se buscan datos sobre mujeres y hombres que fallecieron en el terremoto de 1985 en México simplemente no se encuentran.

El segundo hecho sorprendente es que es muy raro buscar una explicación basada en el género. Si las mujeres son más propensas a morir en los terremotos que los hombres, la pregunta urgente es ¿por qué? La información con enfoque de género es evidente por su ausencia. Nichols y Beavers diseñaron un método matemático para estimar las muertes probables en terremotos, y el género no se considera. Samardjieva y Oike diseñaron en 1992 un modelo matemático para predicción de accidentes; en 2003 hicieron otro modelo Yeo y Cornell; ninguno de los dos modelos considera el género.

Un artículo pionero sobre la mortalidad debida a diferencias de género en los desastres fue publicado en 1982 (Rivers JPW. Women and children last: an essay on sex discrimination in disasters. Disasters 1982;6(4): 256-267). El trabajo parte de algo básico: puede esperarse que las diferencias en las muertes (y lesiones) de las víctimas de un desastre sean distintas entre mujeres y hombres debido a las diferencias en el papel social que desempeñas unas y otros; esto hace que se expongan a diferentes ambientes sociales y a diferentes riesgos.

Haciendo una búsqueda, muchos autores han encontrado un predominio de las mujeres en el total de muertes. 1948, Ashkabad (Rusia) murieron casi dos veces y media más mujeres que hombres. 1966, Tashkent (Uzbekistán) cinco mujeres murieron por cada cuatro hombres. 1990, Manila (Filipinas) el 55% de las muertes fueron mujeres. 1995, Kobe (Japón) 59% de las víctimas fueron mujeres. 1999, Kocaeli (Turquía) las niñas tenían el doble de probabilidades de convertirse en víctimas que los niños.

El 2002 la Organización Mundial de la Salud ya consideraba el tema del género y la salud en desastres (http://www.who.int/gender/other_health/genderdisasters.pdf). En el terremoto de 2005 en Cachemira (Pakistán) se encontró que las mujeres corren un riesgo mucho mayor que los hombres, en gran medida porque los roles de comportamiento social (o roles de género) interactúan con la vulnerabilidad al colapso de las viviendas deficientemente construidas. El terremoto ocurrió cuando más mujeres estaban en el interior de las viviendas, a diferencia de los hombres. Esto fue debido a la Purdah, que es una práctica cultural musulmana e hindú de recluir y ocultar a las mujeres de los hombres que no sean sus parientes directos. Esta práctica atrapó a las mujeres dentro de sus hogares e impuso una barrera cultural que les impidió correr fuera (donde la Purdah era menos practicada, sobrevivió una mayor proporción de mujeres). Los roles de género son aquellos comportamientos que un grupo social impone a hombres y mujeres a través de prácticas culturales. En este caso, el tipo de religiosidad en esa sociedad impone prácticas culturales diferentes a mujeres y a hombres.

Hay que aprender a reconocer esta realidad y a decir las cosas como son. En un artículo científico consultado se lee “Donde estaba la gente y lo que estaban haciendo en el momento del terremoto influyó en su riesgo de lesión”. El diario El País publicó una nota donde se dice que “La hora en la que sucedió el seísmo y el gran número de viviendas que se derrumbaron aportan datos clave para explicar esta disparidad de cifras”.

(https://elpais.com/internacional/2017/09/27/mexico/1506468279_176624.html). No. En ambos casos se trata de problemas de género. 19 de septiembre de 2017: Chimalpopoca y Bolívar; colonia Obrera. 19 de septiembre de 1985: Gutiérrez Nájera y Calzada de Tlalpan; Colonia Tránsito. No se trata “solamente” del tema de las costureras. El número de mujeres muertas (al 28 de septiembre) es casi el doble que el de hombres muertos por el sismo del 19 de septiembre (129 mujeres y 74 hombres). “Ni una más”. Seguimos quedando mal como sociedad con las mujeres. 32 años después no se trata de una burla cruel, no solamente, sino de estructuras sociales que no se han modificado. Y las consecuencias son claras.

 

 

* Profesor del Departamento de Atención a la Salud de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana y Miembro del Consejo de Bioética de la Ciudad de México.

 

 

 

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