Es tiempo de construir relaciones hegemónicas de poder y sustentarlas en conceptos de igualdad - Diva Hadamira Gastélum | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 08 de Noviembre, 2017
Es tiempo de construir relaciones hegemónicas de poder y sustentarlas en conceptos de igualdad | La Crónica de Hoy

Es tiempo de construir relaciones hegemónicas de poder y sustentarlas en conceptos de igualdad

Diva Hadamira Gastélum

Hoy día, las mujeres jóvenes enfrentan una complicada lista de desafíos para su desarrollo profesional, emocional y social; entre ellas la desigualdad, la discriminación y la violencia de género como sello distintivo a su edad.  

La violencia contra las mujeres y las niñas es uno de los principales obstáculos para el desarrollo de las sociedades, pues genera inestabilidad, impide el progreso hacia la justicia y la paz, y atenta contra la gobernabilidad democrática de nuestro país.

Durante las últimas décadas, hemos visto cómo la violencia contra las mujeres y las niñas ha sido una constante, sus diversas manifestaciones no solo ha lacerado la vida de las mujeres, sino también de toda una sociedad que asume como un hecho “normal, justificado o tolerado” la violencia que ejercen los hombres en contra de éstas.

Las estadísticas reflejan cómo la violencia contra las mujeres está inserta en la estructura social y sus manifestaciones; convirtiéndola en conductas cotidianas que incluso se encuentran socialmente “naturalizadas”.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH, 2016), 66 por ciento de los 46.5 millones de mujeres de 15 años y más que residen en nuestro país, han padecido al menos un incidente de violencia; siendo la pareja (novio o esposo), el principal agresor de ésta. Resulta preocupante ver cómo el 56 por ciento de las 28 mil 175 mujeres asesinadas en 2015 eran mujeres jóvenes y de edad mediana entre 15 y 39 años de edad; muchas de ellas asesinadas por sus propias parejas sentimentales.

A pesar que el Estado mexicano como respuesta a las necesidades de atención a las mujeres y considerando las recomendaciones nacionales e internacionales en la materia, ha impulsado una serie de acciones de diversa índole para hacer frente a tan grave flagelo; no hemos logrado frenarla por el contrario, vemos un importante incremento de asesinatos de mujeres, principalmente jóvenes y niñas.

Hoy más que nunca debemos preguntarnos ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Por qué las políticas públicas y los programas de atención y prevención no están permeando en la sociedad, principalmente entre las y los jóvenes?

Frecuentemente notamos que desde el noviazgo los hombres intentan controlar la relación, lo que nos hace identificar ciertas pautas para advertir que la violencia no surge de un día para otro, sino que se va construyendo y reforzando con la interacción cotidiana.

En ocasiones la violencia en el noviazgo se confunde con el amor lo cual hace que muchas parejas desconozcan sus principales circunstancias y desaten una serie de eventos con consecuencias lamentables; ejemplo de ello, su impacto negativo en las relaciones familiares, de amistad y en el rendimiento académico o peor aún el asesinato principalmente de las mujeres.

Es fundamental comprender que la violencia en el noviazgo se vive de manera distinta, dependiendo del contexto, de la manera en que lo viven las y los adolescentes y las consecuencias que ésta traiga. Ahora, a mayores condiciones de desventaja y vulnerabilidad como la pobreza, la educación, el acceso a la información, la pertenencia a comunidades conservadoras, entre otros factores, la violencia en el noviazgo tenderá a ser mayormente naturalizada.

Otro factor importante son las relaciones familiares, quienes influyen en todo momento en la construcción de relaciones de pareja; donde predominan patrones de conducta y estereotipos de género que colocan a la mujer en un nivel de subordinación. De ahí que podemos identificar el por qué los adolescentes permanecen en relaciones violentas sin que logren reconocerlo.

Ahora bien, la solución no implica una criminalización del problema sino más bien incluir a las y los adolescentes en el diseño de políticas de prevención, detección y atención que les permita deconstruir relaciones hegemónicas de poder y sustentarlas en conceptos de igualdad, dignidad, respeto y reconocimiento.

Para ello, es fundamental conocer la problemática desde la perspectiva de la juventud para que el diseño y la implementación de políticas públicas permitan atender, sancionar y prevenir de manera adecuada la violencia en el noviazgo.

En este sentido, trabajar las masculinidades con los jóvenes, implica cuestionar y visibilizar los estereotipos y prácticas rígidas de ser hombres, mismos que producen y reproducen la violencia en contra de las mujeres.

Es urgente revisar dónde están nuestros jóvenes y dejar que el tema sea discursivo para entrar realmente en una política pública seria y responsable.

Hoy más que nunca debemos trabajar de la mano con las organizaciones de la sociedad civil, la academia y las empresas para lograr la igualdad plena entre mujeres y hombres y una vida libre de violencia; modificando el papel “tradicional” de ambos tanto en la sociedad como al interior de las familias y generando nuevas formas de masculinidad.


Presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género de la Cámara de Senadores
@DivaGastelum

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