Sin tiempos fuera - Fernando Argueta | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 13 de Noviembre, 2017
Sin tiempos fuera | La Crónica de Hoy

Sin tiempos fuera

Fernando Argueta

Se acabó el amor entre Luck y los Potros

No hay duda de que la salvaje declaración del dueño de los Potros de Indianápolis, Jim Irsay, respecto al quarterback Andrew Luck, de que la única lesión que mantiene al mariscal sin jugar esta en su cabeza, ha levantado ámpula no sólo con el jugador franquicia e imagen del conjunto y de la misma Liga, sino con la comunidad de jugadores y entrenadores activos y retirados, quienes señalan que cómo un dueño se atreve a criticar así a un jugador cuando no tiene idea real de la gravedad de la lesión en el hombro de Luck, y que ahora pone en peligro su brillante carrera con apenas 28 años de edad.

Lo que es un hecho, se diga lo que se diga, es que las palabras de Irsay han roto la relación entre ambas partes, la cual de por sí ya era muy frágil. Y aunque muchos lo duden, Andrew Luck no estará con los Potros la siguiente temporada. Es verdad que cuando hay una querella entre un jugador franquicia y un entrenador, lo más seguro es que salga el coach, como sucedió en el caso del quarterback Robert Griffin y el entrenador Mike Shanahan con Washington al acabar la temporada 2014. En ese momento el juez fue el dueño Dan Snyder y decidió cortarle la cabeza a Shanahan.

Sin embargo, en esta ocasión es diferente, pues se trata del propietario del equipo, de quien paga y de quien manda. Y si tenemos en cuenta que Luck es el segundo jugador mejor pagado de la Liga, sólo por debajo del mariscal de campo de Detroit, Matthew Stafford, pues quizá el dueño piensa que es demasiado dinero para un jugador que ni siquiera se equipó en esta temporada.

¿HAY SOLUCIÓN? Cuando se llega a las palabras, de cierta manera ofensivas, la realidad es que no hay mucho que se pueda solucionar. Baste señalar el caso de aquel receptor Terry Glenn en Dallas, cuando el coach era Bill Parcells. El enojo de Parcells con el jugador era tal que se refería a Glenn como “ella”. En ese caso fue el jugador el sacrificado, no era un elemento clave para el equipo y a pesar de seguir en el conjunto, lo congelaron.

En el caso de Luck, el camino no se ha terminado y a sus 28 años, siempre y cuando se compruebe que la lesión de su hombro derecho puede sanar, aún tiene mucho por delante. Varios equipos están más que urgidos de un mariscal probado y Luck (sano) le llena el ojo a cualquiera.

Los Jaguares de Jacksonville, los Delfines de Miami, los Browns de Cleveland y los 49ers de San Francisco bien podrían levanta la mano para llevárselo, y aunque cada uno de los equipos tendría sus argumentos, Luck podría quedar en la bahía californiana por tres motivos principalmente.

Los 49ers son el equipo con mayor disponibilidad de dinero para enfrentar el tope salarial de la próxima campaña, muy por encima de los otros tres postores, con lo que podrían hacer frente al costoso contrato de Luck. Aunado a eso, hay que tener en cuenta que el gerente general de San Francisco, Johny Lynch, tiene la mejor carta bajo la manga: los 49ers, al paso que van, tendrán la primera selección global del Draft de 2018, y seguramente Indianápolis pedirá un pago alto por el pasador, con lo que todo se acopla para el intercambio.

Finalmente, habrá que considerar que Luck jugó para la Universidad de Stanford, en California, donde fue y es aún héroe local, lo que podría hacer que se incline por los 49ers, además de que llegaría con un entrenador netamente ofensivo como Kyle Shanahan, algo de lo que ha adolecido en Indianápolis.

Y aunque la especulación acompañará a Luck de aquí hasta la temporada baja del 2018, lo cierto es que todo se resumirá a saber si ese hombro estará realmente listo para jugar al alto nivel de la NFL, por lo demás habrá que esperar de aquí a marzo o abril del año entrante.

Imprimir

Comentarios

Columnas anteriores