En la plástica, no es válida la copia visual de las cosas: Rafael Canogar | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 11 de Noviembre, 2017

En la plástica, no es válida la copia visual de las cosas: Rafael Canogar

Entrevista. Las ideas de hoy son, de alguna forma, viejas; el posible avance es quizá retomarlas para manipularlas, que es una forma también de avanzar. Lo que sí se necesita son energías y gran creatividad, preparación; quizá para posibles cambios futuros; realmente lo creo así, añade el artista español

En la plástica, no es válida la copia visual de las cosas: Rafael Canogar | La Crónica de Hoy
En el arte no todo es válido, como una serie de voces nos quieren hacer creer, asegura Rafael Canogar.

Rafael Canogar (Toledo, 1935) acaba de recibir  el Premio  Best Abstract Painting Art for Phoenix Art  Award, 2017, de la Academia  Nacional  China de Pintura y Arte, un premio que lo catapulta como un artista clave de la vanguardia de la Segunda Mitad del Siglo XX. Miembro fundador del grupo El Paso y uno de los artistas más versátiles del panora­ma español.

— Muy pocos artistas pueden romper con su obra tan radicalmente como usted lo ha hecho: pasar de la figuración a la abstracción se antoja imposible, ¿cómo logró ese equilibrio en estos más de 50 años de trayectoria artística?

— El arte es ahora,  más que nunca, el laboratorio  de un problema. No podemos operar de espaldas a estas realidades. La vitalidad y la fuerza no pueden, o no suelen, consistir  en mantenerse  siempre en las mismas coordenadas. Por coherencia conmigo mismo, y por fidelidad al espíritu de ruptura que animó mi primer encuentro con la vanguardia de los años cincuenta, no puedo  quedarme en territorios conocidos demasiado tiempo, en modernos academicismos, en obras ya realizadas.

— Esa ruptura de la que habla se da en dos caminos: el artístico y el intelectual, ¿cree que hay coincidencias formales o son dos posturas diversas?

— El paso del tiempo también me ha dado nuevos paisajes, me ha permitido mirar cada vez más en mi interior, en mi propio yo; reflexionar más en términos de  forma y materia y su capacidad de expresión y comunicación; en la  vocación de la memoria o en la conexión  con la realidad del pensamiento, con la imagen mental. Lo artístico y lo intelectual  son dos formas opuestas, lucha de contrarios como parte estructural de mi obra. “Construcción- destrucción”, como motor creativo, como realidad del hombre que vive inmerso en sus propias contradicciones.

En una primera época la figura humana fue la parte clave en su trabajo; posteriormente hay un rompimiento, ¿por qué ser tan radical con la concepción estética de la obra”

Yo utilicé la figura humana y esto, efectivamente, me acercó a un público mayor del que tenía normalmente. Pero, claro, por regla general la gente  que se acerca por esa cercanía con la realidad está perdiendo el fondo de la obra. Me parece que he evolucionado con mi tiempo, con las nuevas ideas, con nuevas aportaciones, y eso ha enriquecido mi espíritu, y también, por supuesto, me ha dado una respuesta que necesariamente tenía que ser diferente a esos primeros años, que fue cuando yo aprendí a ser un artista de vanguardia.

— El periodo figurativo tiene algunas interpretaciones políticas y culturales con la España de los años sesenta y setenta, ¿considera que es una obra de protesta contra la dictadura o una traducción de la realidad de esos años?

— Podrían ser las dos cosas. El periodo figurativo de mi obra estuvo influido por una  situación de anormalidad que España tuvo que vivir, y yo, como ciudadano, quise dar respuesta. Y me sentí totalmente liberado de permanecer en ese tipo de obra cada vez superado ese momento histórico. A partir de ese momento, la pintura fue para mí intensidad, goce, lirismo y muchas otras dimensiones que tiene el arte. Volviendo a la actitud que puede tener un artista ante su obra o ante el acto creador: debe  haber muchos tipos diferentes de artistas, si bien la mía es una actitud de libertad, la de otros va por múltiples caminos. Por ejemplo, reflexionemos en Picasso: la enorme libertad que tuvo siempre para romper, para empezar con algo nuevo y transformarlo; también hay otros artistas como Morandi, que se mete dentro de cuatro paredes. Estos artistas trazan una línea de conducta y no importa qué ocurra alrededor, sus caminos están decididos.

— ¿Cree que el arte tiene una función social clara  con su momento histórico?

— Creo que sí. Aunque queda ese reducto espiritual en el que posiblemente el arte nos da la medida del hombre.

— ¿Existe una imbricación  entre el arte y la sociedad?

— Lo que sí es cierto es que el arte moderno vive muy lejos de los problemas sociales; esto es, el seguimiento de lo que se considera arte moderno lo hace sólo un grupo muy minoritario. Pienso que, de cualquier forma, no nos debe importar.

— Entonces, ¿podríamos decir que la crítica de arte actual no tiene ningún sentido crítico?

— ¿Dónde está el crítico? Quizás cabe preguntarse cuál es el papel de la crítica. Lo que  se echa de menos ante esa situación es dónde se encuentra la postura crítica de la gente que se dedica a estudiar las vanguardias, que  pueda interpretar la diversidad de ideas, de manifestaciones creativas, para después transmitirlo a la sociedad, al estudioso, al espectador, que le de un sentido al espíritu de su tiempo. Al mismo tiempo, hay ese otro tipo de crítico menor que casi siempre defiende intereses muy concretos, que tampoco está haciendo el papel que corresponde, pero su fundamento es quizá menor.

— ¿Considera que el arte necesita en sí una crítica para respaldar la obra de cada artista?

— No, el tiempo coloca a cada uno y a cada cosa en su sitio, en su lugar.

— Usted es una pieza clave del arte contemporáneo, y ha visto de cerca las vanguardias, ¿cree que hoy es posible  firmar manifiestos o tomar actitudes de grupos  importantes como se hizo en los años, cuarenta, cincuenta o sesenta’? ¿ ya es válido todo en el arte?

— Creo que no todo es válido, como una serie de voces nos quieren hacer creer. No es válido hacer una pintura ya superada, no es válida la mera copia visual de las cosas. Hay una frase que he leído recientemente, creo que es de Goethe, que me interesa, y dice algo así: “Si usted pinta a su perro exactamente, no tendrá un cuadro, tendrá dos perros”. Esto, visto en el sentido más amplio,  también implica la denuncia del mero copiarse a sí mismo de tantos y tantos artistas. Soy de la opinión, sin tomarlo como dogma, de que hoy ya no son posibles movimientos y tendencias tan revolucionarios como fueron las vanguardias. Las ideas de hoy son, de alguna forma, viejas; el posible avance es quizá retomarlas para manipularlas, que es una forma también de avanzar. Lo que sí se necesita son energías y gran creatividad, preparación; quizá  para posibles cambios futuros; realmente lo creo así.

— ¿Considera que en arte hay memoria histórica?

— No. Creo que el hombre no tiene memoria histórica. La misma guerra fraticida de la ex Yugoslavia es una muestra de que no tiene memoria histórica o, al menos, no le sirve  para nada. Las experiencias pasadas no han servido ni en ese país ni en otro. Se vuelve siempre a tropezar con la misma piedra. Pero como este tema podría ser un largo  tema a discutir… aunque ahora nos preocupa más la tensión mundial, los grandes desacuerdos políticos y sociales que dividen a Europa  con Estados Unidos.

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