¿Tolerar a los intolerantes? - Isidro H. Cisneros | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 13 de Noviembre, 2017
¿Tolerar a los intolerantes? | La Crónica de Hoy

¿Tolerar a los intolerantes?

Isidro H. Cisneros

En un preocupante contexto caracterizado por la exclusión social y el creciente odio racial, esta semana recordaremos una vez más el Día Internacional para la Tolerancia, proclamado por la ONU en 1996. Observamos el auge de movimientos de extrema derecha, de supremacismo blanco, de rechazo a los migrantes, de discriminación de los “diferentes”, acompañados de violencia y terror. Un fenómeno que forma parte de nuestra realidad cotidiana. La intolerancia ha sido capaz de movilizar a diferentes grupos sociales, de reclutar numerosos seguidores y de mostrarse a través de variadas formas de xenofobia, antisemitismo, misoginia y nacionalismo. Ella se expresa por medio de organizaciones estructuradas y fortalece su identidad con ayuda de elementos distintivos como himnos y otras idiosincrasias.

El supremacismo se fundamenta en un racismo biológico que permea amplios sectores de la sociedad. La llegada al poder de representantes de la derecha en distintos países, ha contribuido a su desarrollo y se refuerza por la austeridad neoliberal y la crisis económica, por la islamofobia en aumento y la militarización de lo público, por la ola de refugiados en distintas latitudes y la cadena de violencia que deriva de una débil legalidad democrática. Los movimientos supremacistas se posicionan a la extrema derecha del espectro conservador. Se apoyan en teorías conspiratorias que involucran una diferenciada amalgama de estrategias y estilos organizativos, objetivos y finalidades, ideologías y doctrinas. El movimiento por la supremacía blanca es una construcción social y cultural que considera determinante una preeminencia genética y material sobre otros grupos.

Estos movimientos han abandonado las viejas teorizaciones de pensadores como Joseph Arthur de Gobineau y Houston Stewart Chamberlain, quienes desarrollaron teorías sobre la superioridad racial, para adoptar nuevos argumentos de pureza social vinculados a los problemas de la denominada seguridad nacional. Una fuente de inspiración de estos grupos ha sido la obra de William Pierce titulada Los Diarios de Turner (1978) que relata una guerra de razas en los Estados Unidos. El nuevo racismo busca provocar exclusiones que afectan los derechos humanos en distintas esferas de la vida pública, llegando incluso a teorizar una pigmentocracia que clasifica a los individuos y establece jerarquizaciones sociales en función del linaje.

La democracia reconoce la existencia a su interior de tendencias antidemocráticas latentes que pueden conducir a su declive, por lo que algunos pensadores han considerado necesario establecer límites a la tolerancia porque si la democracia es destruida, sostienen, todos los derechos serían destruidos. Por el contrario, dado que la democracia permite reformas sin violencia es necesario defenderla, desarrollarla y promoverla con métodos tolerantes. La palabra tolerancia surgió a partir del siglo XVI en un entorno europeo de persecuciones religiosas. A lo largo del siglo XVII se transformó en un concepto jurídico y durante los siglos XVIII y XIX se convirtió, junto con la libertad y la igualdad, en uno de los principios fundadores del proyecto político de la modernidad. Desde entonces, su tarea ha consistido en la sustitución de la fuerza como método de solución de los conflictos a través de la persuasión. La tolerancia se basa en el imperativo categórico de no usar la violencia en contra del disidente, por lo que tolerar no significa renunciar a las propias convicciones, a su defensa y difusión, sino a hacerlo sin recurrir a imposiciones violentas.

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@isidrohcisneros

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