“No hay lectores de poesía porque temen ser seducidos por los versos”: Darío Jaramillo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 14 de Noviembre, 2017

“No hay lectores de poesía porque temen ser seducidos por los versos”: Darío Jaramillo

El poeta colombiano Darío Jaramillo dice que el amor no es tema sobreexplotado. Para formar lectores se debe construir la lectura en voz alta, que el niño tome un libro y realice este acto, añade

“No hay lectores de poesía porque temen ser seducidos por los versos”: Darío Jaramillo | La Crónica de Hoy
La soledad es esencial porque es anterior a cualquier compañía, nacimos solos y vamos a morir solos, señala Darío Jaramillo.

El renovador de la poesía amorosa y el escritor de lo popular, así los críticos definen al colombiano Darío Jaramillo Agudelo (Antioquia, 1947), uno de los mejores poetas latinoamericanos de nuestros tiempos y quien en entrevista comenta que, contrario a la mayoría, no le teme a la soledad, que no hay lectores de poesía porque no se atreven a ser seducidos por los versos y que él estaría incompleto si su padre no le hubiera leído historias en voz alta durante su niñez.

Este poeta, lector de los mexicanos José Emilio Pacheco, Jorge Ibargüengoitia y Vicente Quirarte, visitó la Ciudad de Oaxaca en el marco del Primer Encuentro de Promotores de Lectura de la 37 Feria Internacional del Libro de Oaxaca.

— ¿Por qué causa sorpresa que sus poemas de amor sean exitosos?

— Uno escribe poemas de amor en el momento en que está enamorado. Cuando eso pasa uno es un idiota porque lo único que piensa es en su amor, un idiota no puede escribir muchos poemas, hay mucha dificultad para hacerlo. Es decir, la tarea se divide en dos etapas: cuando está enamorado y escribe un verso, y cuando se enamora, pasan los años, uno mira los poemas que escribió y se pone a ver qué puede rescatar y, a lo mucho, termina sacando 10 o 12 poemas.

“No creo que el amor esté sobreexplotado. Todos los seres humanos lo hemos sentido, es un sentimiento universal. La necesidad de expresiones de amor es mucha. Cuando uno está enamorado está embobado, no sabe hablar y necesita poemas para decir que está sintiendo. Por eso gustan tanto las canciones porque están hablando de uno. Eso hacen los poemas de amor, reemplazar la verbalidad inexistente de los enamorados”, responde.

— ¿Le incomoda ser nombrado poeta de lo popular?

— Para nada. Creo que no hay nada más difícil que lo que llaman lo fácil. Decía el poeta francés Jean Cocteau que con lo fácil parece que no se nota el trabajo que nos costó (hacer las cosas). Vale la pena hacer el esfuerzo de hacer cosas fáciles.

— ¿En la soledad encuentra inspiración?

— En el mundo actual hay una especie de miedo a la soledad, la gente teme a estar sola. La soledad es esencial porque es anterior a cualquier compañía, nacimos solos y vamos a morir solos. Me gusta aprender del silencio de la soledad, su quietud me gusta. Permanecer quieto es mucho más productivo que moverme, pueden pasar dos o tres días sin que salga de mi casa y no me doy cuenta. Eso es lo normal de mi vida.

— ¿Hoy se lee menos poesía?

— El mundo es cada vez más prosaico, la gente toma más distancia de la poesía y los pocos que se acercan quedan seducidos. Hice un libro de iniciación de la poesía para niños, una antología de textos de muchos poetas que ellos habían escrito para adultos, pero decidí hacerlos guiones para que los niños los leyeran, es un libro que desde hace 30 años está circulando en escuelas colombianas. Es el intento que yo hice y refleja mi opinión: si alguien se deja seducir a la poesía, ésta lo atrapa.

VOZ ALTA. El autor de Sólo el azar, Poemas de amor y La voz interior, ha dicho que se acercó a la literatura gracias a que su padre le recitaba versos, por eso opina que la lectura en voz alta es esencial.

“Es el primer paso para crear lectores. Hay que construir una lectura en voz alta en función del siguiente paso: que el niño tome el libro y lo lea”, precisa.

— ¿Qué hay sobre la figura de su madre?

— No me toma en serio y es lo que más le agradezco. Me gusta eso, esa actitud como de indiferencia y escepticismo: “éste no ha hecho todavía lo que tiene que hacer”. Ese desafío, esa forma de burlarse de mí me ha servido mucho y se lo agradezco.

— ¿Cómo pasa de escribir ensayos y poesía a libros para niños?

— No hay un cambio. Hay que tomar en serio a los niños, no son para tratarlos con diminutivos ni hay que tratarlos como futuros adultos, hay que tratar con seriedad su infancia porque tienen un sentido crítico. Es una persona que está descubriendo el mundo y lo hace con toda la seriedad. Además creo que un buen texto para niños lo puede leer un adulto tranquilamente, no hay una línea divisoria como la que presentan las editoriales: colección infantil y colección para adultos.

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