Acatos y desacatos al Poder Judicial - René Arce | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 15 de Noviembre, 2017
Acatos y desacatos al Poder Judicial | La Crónica de Hoy

Acatos y desacatos al Poder Judicial

René Arce

(Primera de dos partes)

“Separación del cargo, inhabilitación para ocupar cargos públicos y consignación ante un juez por incumplimiento de sentencia” eso establecía la resolución que votarían los ministros de la Suprema Corte en el año 2001 en mi contra.

Veinte años atrás, el entonces Departamento del Distrito Federal expropió terrenos para construir el Periférico Oriente. Varios propietarios de dichos terrenos se ampararon y demandaron al gobierno central y delegacional (en aquel entonces los delegados eran nombrados por el Regente de la Ciudad) y con la incompetencia o chicanadas de abogados y jueces en aquella época, los juicios podían durar décadas.

En el año 2000 llegaron por primera vez las elecciones democráticas de los jefes delegacionales; tuve la oportunidad de ser elegido mayoritariamente por los habitantes de Iztapalapa como su primer jefe delegacional. A las pocas semanas de ejercer el cargo, recibí la sorpresa de que en la Corte estaba agendada, en el orden del día, la discusión y aprobación de la sentencia antes referida, donde se decidiría si se me destituía, inhabilitaba y encarcelaba por un desacato a una resolución judicial que ordenaba el pago de casi 30 millones de pesos a un propietario demandante por la expropiación de su terreno, de un juicio que había iniciado 30 años atrás.

Lo primero que se me vino a la cabeza fue pagar inmediatamente, pero resultó que la delegación a mi cargo no tenía facultad jurídica ni administrativa para utilizar recursos públicos en gastos que no estaban estrictamente señalados en el presupuesto delegacional; además, los cheques sólo podían ser expedidos por la Secretaría de Finanzas central y cualquier pago debería ser autorizado por el entonces titular de esa Secretaría, el señor Gustavo Ponce (sí, aquel que fue filmado en los casinos de Las Vegas); recurrí entonces al jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, para solicitar que se autorizara el pago. La respuesta que recibí a través de su secretario particular, René Bejarano Martínez, fue que no se realizaría ese pago; primero, porque esa había sido una tranza del PRI en su tiempo, y segundo porque la Suprema Corte no se iba a atrever a destituir a un funcionario electo por los votos. Quiero dejar constancia que el único funcionario del gobierno central que me apoyó en la necesidad de pagar fue el Lic. José Agustín Ortiz Pinchetti, secretario de Gobierno del gabinete. Siempre he pensado que para López Obrador y René Bejarano la resolución de la Corte les favorecía en cualquiera de los dos sentidos: si la Corte no ejecutaba la sentencia, se confirmaba lo que López Obrador pensaba de ella y si la ejecutaba, se deshacían de un delegado crítico e incómodo.

Ante esta actitud, me dediqué a entrevistarme con cada uno de los ministros para explicarles la imposibilidad de cumplir con la sentencia del juez de la causa por no tener facultades para pagar y la respuesta, prácticamente de todos, fue similar: lamentaban que fuera yo quien tuviera que ser el primer funcionario público electo democráticamente a quien tenían que destituir y encarcelar, pero que ya estaban cansados de que no hubiera respeto a las resoluciones del Poder Judicial y que seguramente mi caso sería ejemplar para que de ahí en adelante los funcionarios entendieran que ya no habría más impunidad.

Resignado a lo que ya era prácticamente una sentencia cumplida, declaré públicamente ante los medios de comunicación que si mi sentencia ayudaba a que en nuestro país el Poder Judicial se fortaleciera, aceptaba dicha resolución, aclarando que nunca me había negado a cumplir, pero que al no tener facultades para ello no había más que hacer.

En la siguiente parte de este artículo narraré cómo concluyó este episodio de mi paso como funcionario público y cómo este proceso judicial fue el anticipo de lo que después se conoció como el episodio del desafuero de Andrés Manuel López Obrador, quien cuatro años después también fue juzgado por la Suprema Corte por negarse a pagar a propietarios de otro predio expropiado.

Mail: renearcecirigo@gmail.com

Fb: René Arce

Web: renearce.com

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