El “Buen Fin” 2017: un proyecto con más objetivos que nunca

Jesús Casillas Romero

El día de mañana comienza lo que se ha promovido como el fin de semana más barato del año: “El Buen Fin”.

Es un evento de carácter comercial realizado en nuestro país desde 2011, en el cual, durante un fin de semana del mes de noviembre, usualmente el inmediato a la primera quincena del mes, se realiza la promoción de productos y servicios por distintas empresas con el fin de fomentar el comercio a través de ofertas, descuentos o rebajas sobre el precio y créditos a meses sin intereses.

Ésta será su séptima edición y durará del 17 al 20 de noviembre, en la que se espera aumentar las ventas en un 10% en comparación con 2016, para alcanzar una derrama de cien mil millones de pesos de acuerdo con las estimaciones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Normalmente la finalidad del proyecto es doble, pues por una parte pretende reactivar la economía con la cooperación de los sectores privado y público y por otra, que el consumidor tenga acceso a productos y servicios a precios bajos con promociones que no obtendría en otra época del año. Sin embargo, la edición 2017  de “El Buen Fin” estará inmerso en un escenario con connotaciones adicionales, como es el menor ritmo del consumo y mercado interno, las polémicas en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y las afectaciones de los sismos del pasado mes de septiembre.

De esta manera, “El Buen Fin” se presentará con finalidades adicionales, como una oportunidad de reactivar la economía de las regiones afectadas y fortalecer el mercado interno, que independientemente del mercado exterior, debe ser también reforzado en beneficio de todos los mexicanos.

Es necesario el rescate y la reconstrucción de nuestro país, pero también la reactivación. Por ello, importantísimo poner especial énfasis en el apoyo a las regiones afectadas por los sismos, con la finalidad de recuperar su vitalidad económica, particularmente en pequeñas y medianas empresas de los diversos sectores de la economía nacional.

Este año participarán más de 600 proveedores del sector turismo con más de dos mil ofertas de viaje, sin embargo, si la intención es coadyuvar a la reactivación de las zonas afectadas por los sismos, la sugerencia es viajar a sus destinos y cerrar filas con estados que apremiantemente lo necesitan, como Chiapas, Oaxaca, Morelos, Puebla y Guerreo, que dicho sea de paso, cuentan con una parte importante de las principales riquezas turísticas del país.

Por ello, esta edición en lo particular es necesario hacer de la fiesta de “El Buen Fin” un proyecto exitoso, que incentive la economía y mercado interno, que apoye a la recuperación, reconstrucción y reactivación del país, principalmente de las zonas directamente afectadas por los sismos de septiembre pasado, y que el público consumidor en realidad obtenga ofertas que no vería en otra época del año.

Claro está, sin dejar de lado la conciencia ciudadana que los mexicanos debemos asumir para evitar abusos y engaños, pero sobre todo, el sobregasto y el endeudamiento irracional.

 

Senador por Jalisco

 

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