Las instituciones educativas y la resiliencia de las ciudades - Ulises Lara López | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 16 de Noviembre, 2017
Las instituciones educativas y la resiliencia de las ciudades | La Crónica de Hoy

Las instituciones educativas y la resiliencia de las ciudades

Ulises Lara López

La resiliencia se ha convertido recientemente en uno de los conceptos más empleados a partir de los sismos, porque engloba la capacidad de restablecerse de eventos de alto impacto, atender con oportunidad sus efectos y, especialmente, prevenir y prepararse ante la posibilidad de que se repitan dichas situaciones en el futuro como sucede con los movimientos telúricos.
Hacer que una sociedad sea resiliente requiere de la participación activa de sus integrantes en el diagnóstico de su realidad actual, sus aspiraciones compartidas y de la disposición de acción colectiva. Enunciados que pueden parecer simples pero que demandan de un proceso amplio en tiempo y profundo para su inserción en las reflexiones de los participantes. En ese marco, un papel central lo juegan las instituciones de educación superior a través de sus diferentes disciplinas científicas con sus enfoques particulares, así como desde perspectivas multi e interdisciplinarios ya que pueden ofrecer a la sociedad información y conocimientos teniendo como eje la resiliencia. Por ejemplo, la sociología, antropología y psicología pueden aportar estudios sobre la forma que actuamos antes, durante y después de los sismos y porque lo hacemos de esa manera.
Las ciencias de la tierra que puedan integrar sismólogos, ingenieros, topógrafos, geólogos, entre otros, para actualizar la información sobre el subsuelo y mostrar sus proyecciones sobre el comportamiento de las placas tectónicas y las nuevas formas de medir la liberación de la energía sísmica más allá de la escala de Richter. En el análisis de las concentraciones humanas llamadas megalópolis  intervienen la ciencia política, la administración pública, demografía, arquitectura, urbanismo, ingeniería del transporte y movilidad con la que se pueden tener escenarios sobre la sustentabilidad de estas ciudades de ciudades y orientar sobre las decisiones actuales para prevenir una catástrofe humana. En suma, existe una enorme fuente de saberes en nuestras instituciones educativas para contribuir con los ciudadanos en la construcción de Resiliencia en nuestras ciudades y sociedades.
Desde luego, la responsabilidad principal para trabajar en futuro de nuestra sociedad y su resiliencia es del Estado mexicano. Sin embargo, su componente activo -el gobierno-, carece de legitimidad, toda vez que ha priorizado,en sus diferentes órdenes, la disputa por los espacios de poder en las próximas elecciones más que a los ciudadanos. Esta situación hace aún menos eficiente la posibilidad de contar una visión estratégica pues sus capacidades las concentran en reaccionar con rapidez frente a las iniciativas de sus opositores. Mientras tanto, el nivel de conflictividad social crece, la corrupción sigue percibiéndose como el obstáculo principal que se replica como los sismos una y otra vez en todas sus formas, desde la autorización de construcciones que no cumplen con la normas hasta la clonación de las tarjetas de ayuda para damnificados.
Por todos lados escuchamos expresiones de frustración, ira y desolación. Pareciera que no es posible cambiar la realidad, algunos dicen que tendría que ocurrir algo extraordinario como un milagro o una revolución… ¿Qué podemos hacer?.
En un ejercicio de análisis y reflexión con colegas de la Especialidad en Negociación y gestión de conflictos políticos y sociales de la UNAM luego de identificar prioridades y elaborar escenarios mediatos y de largo plazo, diseñamos algunas alternativas y en particular, nos propusimos elaborar acciones inmediatas que tuvieran como característica que fueran realizables, teniendo en cuenta el proceso electoral en puerta y las disputas en proceso, como los recientes acontecimientos en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
En ese marco se sugirió, retomar la experiencia del Museo Universum que cuenta con una sala interactiva que muestra la física de los sismos y cuenta con un simulador, para desarrollar un programa pedagógico para todos los ciudadanos de qué hacer en caso de sismo. También se propuso hacer una revisión de los protocolos de actuación en caso de desastre y en especial de los simulacros que durante años se pusieron en marcha y en los pasados sismos mostraron deficiencias. Finalmente, se propuso que el gobierno federal convocara a universidades, instituciones de educación superior, académicos e investigadores, personalidades del arte y la cultura, comunicadores, organizaciones de la sociedad civil, damnificados y ciudadanos en general a participar en un Congreso Nacional sobre las experiencias y nuevas enseñanzas de los sismos de septiembre de 2017 cuyas conclusiones estén vinculadas al diseño de políticas públicas. Un evento en el que la resiliencia como eje transversal nos de las posibilidades de encontrar los derroteros que hoy parecen cerrados o imposibles de abrir.
Si estuvieran en capacidad de llevarlo a cabo, la SEP podría jugar un papel importante si su titular dejara de ser uno de los suspirantes, ya que si observan distinguidos lectores, incluso en el arranque de las campañas en marzo del próximo año, seguramente las conclusiones de dicho Congreso serían materia de debate y compromisos entre candidatos. Debemos poner al frente lo importante, es decir a las personas y su futuro, eso elevaría la discusión sobre el concepto de nación mexicana que se queda en la denuncia y pasar a generar una visión compartida de largo plazo que podrá iniciar en un período sexenal pero no terminaría en seis años.
Creo que la mejor forma de atender la dura y compleja realidad en que vivimos es alzar la mirada y apoyarnos en lo mejor que producimos en nuestro país: Nuestros egresados de las instituciones de educación superior.

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