De precandidato a consignado penalmente: Ricardo Monreal - Carlos Matute González | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 18 de Noviembre, 2017
De precandidato a consignado penalmente: Ricardo Monreal | La Crónica de Hoy

De precandidato a consignado penalmente: Ricardo Monreal

Carlos Matute González

Durante agosto y septiembre, en un proceso adelantado a los tiempos que establece la ley electoral y aprovechando el vacío informativo sobre la sucesión de Mancera en la CDMX, Morena designó al potencial candidato a la jefatura de gobierno, a través de una pre-campaña no regulada y un método extraño de encuestas. La ganadora resultó ser Claudia Sheinbaum, que hoy es eufemísticamente la coordinadora de organización territorial, antesala a la candidatura de ese partido y Ricardo Monreal el gran perdedor en la pelea más complicada de su vida (La Jornada, 25-08-17).

Los adversarios de Morena y de AMLO —incluidos algunos comunicadores— abrieron espacios y generaron expectativas a Monreal y le ofrecieron directa o indirectamente otra candidatura a la jefatura de gobierno. La exposición del político creció —el típico placeo— y el zacatecano deshojó hasta el cansancio la margarita frente al micrófono, mientras mandaba mensajes de buena voluntad al caudillo, con quien decidió reunirse, en lo oscurito —lenguaje del tabasqueño—, esta semana y anunció que renunciaba a sus aspiraciones debido, en síntesis, a que el proyecto de transformación del país es más importante que su ambición personal. La guía de un líder con la calidad moral de AMLO, dijo el renunciante, es un bien superior. 

Esta misma semana —ya sé que algunos lo verán como un compló— en el Pleno de la Corte se presentó un incidente de inejecución de sentencia contra Monreal, por desacato a un juez federal, derivado del incumplimiento de lo ordenado en un laudo del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje. Esto provocó que estuviera más cerca de ser destituido y consignado que de la “unción” como candidato a la jefatura de gobierno de la CDMX.

Con independencia de lo que la “grilla” deja ver, hay un problema de fondo que hay que resolver. Existe una aparente descoordinación administrativa en la política laboral. Las delegaciones y el gobierno central de la CDMX se culpan mutuamente del incumplimiento de los laudos del tribunal mencionado. Moreno, el delegado del PRD destituido, alega que la contumacia —no acatar reiteradamente una sentencia— la cometió el Instituto de Verificación Administrativa (Invea) y Monreal tiene un discurso similar frente a la inminente destitución.

Sin embargo, si uno revisa los expedientes con sentencia firme no cumplida, puede concluir que, por el contrario, están muy bien coordinados para no cumplir y echarse la pelotita —en un ping pong burocrático permanente— y tener a los trabajadores con sentencia favorable dando vueltas sin que sean reinstalados, ni indemnizados por los despidos injustificados que sufrieron y fueron probados en juicio.

Una de las debilidades jurídicas de la justicia laboral es la poca efectividad de las medidas de apremio para hacer cumplir los laudos. La primera sanción de un requerimiento no cumplido es una multa, cuyo monto más alto es mil viejos pesos, es decir, un peso, según una jurisprudencia y, conforme al protocolo, se debe pasar por seis etapas antes de que proceda la denuncia por inejecución de sentencia ante la Corte. Hay un arresto de 36 horas que no se cumple a cabalidad en razón de que el funcionario público contumaz obtiene fácilmente un amparo por el mal diseño de la norma. La denuncia ante la contraloría del gobierno de la CDMX no hace ningún efecto real en el ánimo de los servidores públicos que prefieren no cumplir a sabiendas que no serán sujetos de un procedimiento de responsabilidad.

Oportunidades para cumplir son numerosas, pero las excusas para no hacerlo son mayores. La clásica es atribuir la falta a otra instancia administrativa. Lo cierto que hay poca o nula voluntad para restituir en sus derechos a los trabajadores por diversas causas, que si bien pudieran explicarse por razones de índole política, financiera o productividad, con injustificables jurídicamente.

El mensaje de la Suprema Corte con la destitución de Moreno puso a los demás a remojar las barbas y quedó claro que la estrategia de diferir al infinito el cumplimiento de una sentencia sí genera consecuencias jurídicas y puede ocurrir, como lo afirma el exdelegado, que se demuestre en juicio su inocencia, pero también que quede plenamente probada su conducta delictuosa. La consignación de su antecesor demuestra que el viacrucis del trabajador lleva por lo menos 4 años. 

El desprecio al Estado de derecho demostrado con la negativa de cumplir sentencias que emiten los jueces —no es una cuestión de tecnicismo como pretenden hacer creer Moreno y Monreal—, la fatua actitud de otorgar al mandato democrático, a la fuerza de los votos, el derecho a violar la ley y el desprecio a los derechos de los trabajadores, ahora sí, pueden convertir a los delegados de pre-candidatos a consignados sin que la haya fuero que los proteja. Todavía muchos creen que México no ha cambiado y están equivocados.

Profesor del INAP

cmatutegonzalez@yahoo.com.mx

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