La mala reconstrucción - Manuel Gómez Granados | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 19 de Noviembre, 2017
La mala reconstrucción | La Crónica de Hoy

La mala reconstrucción

Manuel Gómez Granados

Algo que hicimos los mexicanos bien en 1957, 1985 y 2017 fue ayudar a las víctimas de los terremotos de esas y otras fechas. Algo que los mexicanos hicimos mal en 1957, 1985 y que estamos a punto de volver a hacer mal en 2017 es decidir la manera en que reconstruiremos luego de los terremotos de este año.

En el Istmo de Tehuantepec, por ejemplo, los problemas no dejan de manifestarse. Empezaron con los retrasos en la atención a las víctimas y han continuado hasta la entrega de las tarjetas con los minúsculos apoyos dados a los damnificados. En lugar de impulsar un proyecto de reconstrucción en el que se atendieran los problemas que hicieron tan vulnerable a las comunidades del Istmo, se vuelve a incentivar la auto-construcción en un contexto de falta total de reglamentos de construcción, que harán muy probable que en 20 años o menos, volvamos a tener una tragedia en una zona en la que tiembla muy frecuentemente.

En la capital de la república las cosas no están bien tampoco. Día a día se conocen más detalles de la manera tramposa en que se autorizaron construcciones que no cumplían con las normas mínimas. En las delegaciones Benito Juárez, Cuauhtémoc, Xochimilco, Tláhuac y Tlalpan se acumulan expedientes que nadie sabe en qué terminarán, mientras que miles de personas viven en la zozobra de no saber qué pasará con sus pertenencias y patrimonio. Lo peor es que, en un contexto así, los partidos políticos, los delegados y los miembros de la Asamblea Legislativa, no controlen sus apetitos y opten, más bien, por aprovechar el momento para comportarse de manera insensata e irresponsable, como lo demuestran las tomas de tribuna, los bloqueos y la arrogancia de aprobar medidas cuando no hay el quórum para hacerlo en la Asamblea de Representantes.

Es una pena que la actitud solidaria y sensata de la ciudadanía durante la emergencia, no sea correspondida por las autoridades y los líderes políticos. Más bien imponen soluciones absurdas, como los montos de las ayudas para reconstruir los hogares, o un modelo de reconstrucción dictado por la banca comercial, que implica que muchas familias podrían perder su patrimonio. También se insiste en volver a construir en zonas afectadas ya varias veces por distintos sismos, situación que se complica todavía más por el amor que los gobiernos tienen por el secreto, como lo demuestra la reacción de Miguel Ángel Mancera a la decisión del Centro Nacional para la Prevención de Desastres de publicar el mapa de riesgos que ubica dónde hay fracturas y hundimientos en el suelo de la capital, disponible en http://rmgir-servicios.cenapred.unam.mx/Geociencias/.

Por si fuera poco, está el asunto de la revisión y eventual reconstrucción de escuelas. En la capital del país es una tarea que le corresponde al gobierno federal, pero que no despierta el entusiasmo de la Secretaría de Educación Pública. Ello ha generado una serie de bloqueos por parte de padres de familia preocupados por la lentitud con la que se elaboran los dictámenes sobre la seguridad de algunos planteles, además de la desesperación por la manera en que los niños de algunas colonias pierden horas de clase, pues para atender a los niños, las escuelas que ya han sido revisadas, han debido reducir sus horas de clase.

En ambos casos, la reconstrucción de hogares y la seguridad de planteles, parecería que hay una suerte de acuerdo perverso para complicar las cosas y meter a la ciudad de México en una dinámica de conflicto que se agravará en la medida que entremos en el sopor de los tiempos electorales.

manuelggranados@gmail.com

 

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