Aquí y ahora - Fernando de las Fuentes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 19 de Noviembre, 2017
Aquí y ahora | La Crónica de Hoy

Aquí y ahora

Fernando de las Fuentes

Tenía la conciencia limpia; no la había usado nunca

Stanislaw Lec

En un tiempo que no es un tiempo y un sitio que no es un sitio se encuentra el aquí y ahora, donde no podremos estar mientras sigamos creyendo que somos lo que los demás creen que somos y continuemos viviendo de recompensas inmediatas, búsqueda compulsiva de más de todo y exceso constante de estímulos.

Si usted es de los que está haciendo un alto en este frenético recorrido, si sus viejas ilusiones han dejado de importar, o se han estrellado, no contra la realidad que lo rodea, sino contra las viejas preguntas que resurgen: ¿qué sentido tiene la vida?, ¿esto es todo?, ha logrado llegar al umbral de su verdadero hogar: el alma, otro estado de conciencia diferente a aquel en que percibimos el mundo a través de la atención instintiva e involuntaria, mediante la cual adquirimos información que habremos de filtrar y procesar, sin darnos cuenta, con las emociones, las creencias, las carencias y los traumas, para reaccionar en consecuencia sin pensarlo no dos, sino una sola vez siquiera.

Tenemos la idea de que el alma nos habita, antropocéntricos como somos, pero es al revés, nosotros habitamos en ella, que no está supeditada a lo que fuimos, somos o seremos. Se desenvuelve, pues, en un tiempo que no es un tiempo y un sitio que no es un sitio (invocación esotérica milenaria para acceder a otras dimensiones), en conexión directa con el espíritu de todo cuanto existe.

Cuando entramos a nuestro hogar no hay otra cosa que conciencia sin pensamientos, ni palabras ni intenciones ni finalidad. Una conciencia que observa. Atención voluntaria en nosotros, lo que nos rodea y la forma en que nos interrelacionamos con ello, lejos de la emoción, por encima de la creencia, la carencia y el trauma.

Y más allá existe otro estado del ser que es la conciencia sobre la conciencia o metaconciencia, donde una vez instalados, por instantes, dejamos de existir como personas y nos convertimos en simples receptores de conocimiento.

Y usted me dirá que esto es una pamplina, un intento de fuga de la realidad o un dislate imaginario de esotéricos chalados. Pues no. Esto sucede y le puede suceder a cualquiera. ¿Quién no ha estado en el territorio del ¡Eurekaaaa!, del “ahora me doy cuenta”, de la idea genial o la ocurrencia milagrosa sin que tuviese que seguir un hilo tortuoso de razones? Todos, alguna vez en nuestra vida; pocos muy frecuentemente.

Por ejemplo, Albert Einstein decía: “Las palabras o el lenguaje, tal como se escriben o hablan, no parecen jugar ningún papel en mi mecanismo mental. Las entidades físicas que al parecer me sirven como elementos de pensamiento son, en mi caso, de tipo visual y muscular. Los términos convencionales, u otros signos, he de buscarlos trabajosamente en una segunda etapa”. Visiones, pues.

El universo de las visiones, del saber espontáneo, cuántico, es raro en nuestro estilo de vida, pero tan natural y armónico para nuestro ser-alma que ni nos damos cuenta de que accedimos y descendimos en instantes del campo de potencial infinito, de que dimos un salto cuántico. Artistas, científicos e inventores tienen siempre un pie ahí.

Pero, ¿cuál es la ventaja? Que cuando el conocimientos sobre nosotros mismos, nuestra verdadera naturaleza y el sentido de nuestra existencia es el objeto de búsqueda, ahí, en ese estado, que es el aquí y ahora, están todas las respuestas.

¿Y cómo accedemos a él intencionalmente? Mediante la atención voluntaria, primero curiosa, después receptiva. Ponemos atención curiosa en nosotros mismos, ¿cómo se siente nuestro cuerpo?, ¿cómo están nuestras emociones en este momento?, ¿qué pensamientos pasan por nuestra mente? Luego ponemos atención receptiva en esa atención curiosa, observamos al observador, como dijera Osho.

No se logra a la primera, pero con la práctica se vuelve un hábito que nos da paz, claridad, serenidad y mucha, mucha creatividad.

(Militante del PRI)

delasfuentesopina@gmail.com

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