Madurez y sensatez en el quehacer parlamentario - Israel Betanzos | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 21 de Noviembre, 2017
Madurez y sensatez en el quehacer parlamentario | La Crónica de Hoy

Madurez y sensatez en el quehacer parlamentario

Israel Betanzos

Cumplir con decoro las responsabilidades conferidas por los ciudadanos es una obligación innegable de quienes en el servicio público y en el ámbito legislativo contamos con su respaldo para asumir el cargo que ostentamos. Debemos servir con eficiencia, honestidad y dedicación a los habitantes de la Ciudad, sin distinción de colores ni filiación partidista.

Sin excepción, los diputados integrantes de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal debemos acatar lo que se establece en el Artículo 18 de la Ley Orgánica: Cumplir con diligencia los trabajos que les sean encomendados por el Pleno, La Diputación Permanente, la Comisión de Gobierno, las comisiones y los comités (fracción III); observar en el ejercicio de sus funciones, en el recinto una conducta y comportamiento en congruencia con la civilidad política, tolerancia y respeto en su carácter de representante ciudadano (fracción V); asistir con puntualidad a las sesiones del Pleno de la Asamblea, de las Comisiones o Comités a los que pertenezcan, así como emitir su voto en aquellos asuntos que lo requieran (fracción X)

Las confrontaciones estériles y las conductas subversivas solo generan prolongados letargos y la postergación de decisiones que coadyuven al desarrollo de la ciudad y sus habitantes. En el quehacer parlamentario, las discordancias se resuelven por medio del diálogo y el debate, con la exposición de argumentos razonados, con sustento en la normatividad que rige nuestro desempeño.

En la Asamblea Legislativa se respetan todas las opiniones y las acciones que de acuerdo a la conveniencia de cada fracción parlamentaria definan sus integrantes; sin embargo, los intereses personales y las pasiones, así como las aspiraciones políticas deben alejarse del quehacer parlamentario. El interés superior del trabajo legislativo debe ser el bienestar de las familias capitalinas.

En las disputas sin sentido, no hay diputados ganadores ni vencidos. Las actitudes pendencieras sólo provocan retroceso, inacción y desprestigio del ejercicio de la política.

Los diputados debemos ser interlocutores eficaces de los ciudadanos y defender con energía sus legítimos reclamos; promover leyes y reformas acordes a los importantes cambios de esta entidad y consensuar las distintas visiones que convergen en el órgano legislativo de la Ciudad.

La capital y sus habitantes merecen servidores públicos y legisladores que ejerzan sus funciones con madurez y sensatez.  

Coordinador del PRI en la ALDF

@IBetanzosMTDF

 

Imprimir

Comentarios