Por acoso sexual, caen uno tras otro, no Trump - Concepción Badillo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 21 de Noviembre, 2017
Por acoso sexual, caen uno tras otro, no Trump | La Crónica de Hoy

Por acoso sexual, caen uno tras otro, no Trump

Concepción Badillo

Donald Trump alguna vez presumió que él y cualquier hombre podían hacer lo que querían con las mujeres: besarlas, manosearlas, aun si ellas no lo deseaban. Ahora resulta que no es así o que al menos no todos pueden. Cada día surge una nueva acusación de acoso sexual en contra de políticos poderosos, actores famosos, célebres deportistas y periodistas de gran reputación. Todos van cayendo uno a uno, sin que nadie entienda cómo es que esto no afecta ni afectó al presidente.

Trump, quien cuando candidato fue exhibido presumiendo cómo tocaba a las mujeres en sus partes íntimas cuando le daba la gana, ha sido acusado por más de una docena de ellas y la mitad del electorado se dijo asqueado de su conducta, pero aun así ganó las elecciones y está en la Casa Blanca. Desde ahí esta semana criticó al senador demócrata por Minnesota, Al Franken, acusado entre otras cosas, de besar a la fuerza a una locutora, pero le ha bridado apoyo al aspirante republicano al senado, Roy Moore, a quien se acusa de intentar abusar de jóvenes adolescentes cuando él estaba en sus treinta.

Hasta ahora el presidente se había mantenido al margen del escándalo y movimiento que empezó con las acusaciones en contra del productor de Hollywood, Harvey Weinstein, pero sus opiniones recientes han devuelto la atención a sus acciones, preguntándose muchos ¿cómo es que Washington, que se supone pone el ejemplo para el resto del país, tiene en el más alto cargo al acosador en jefe? Su portavoz, Sarah Sanders, ha dicho que la diferencia es que Trump nunca ha aceptado ser culpable, los otros sí.

Pero ¿es el acoso sexual contra las mujeres un problema generalizado en Washington, donde los políticos poderosos tratan de usar su poder y sus puestos para aprovecharse de quienes están por abajo de ellos? La respuesta es sí. Pero no sólo se aplica a los políticos, también son ya más de una docena los periodistas acusados de lo mismo. El último, el aclamado conductor de televisión Charlie Rose, quien a los 75 años ha sido acusado por ocho colaboradoras de llamadas obscenas y de desnudarse frente a ellas.

También hasta el momento, once legisladores, integrantes del Congreso, están acusados de acoso sexual. Parte de esa cultura en el Capitolio radica en el hecho de que si hay que reparar el daño con dinero para la víctima, los fondos vienen de los impuestos. En el caso de Trump, la Casa Blanca insiste en que todas las acusaciones son falsas. Quienes lo acusan dicen que son ciertas.

Tal es el caso de Jessica Leeds, quien insiste en que en una ocasión le tocó volar junto a Trump en la sección de primera clase del avión y dice que el hoy mandatario “se comportó como un pulpo” tocándola por todos lados, hasta el grado de que tuvo que ir a sentarse en otro lugar. El presidente por su parte, asegura que esta mujer no es su tipo, ni es lo suficientemente atractiva para molestarse en acosarla. Su misma primera esposa, Ivana Trump, lo acusó, cuando el divorcio, de haberla violado, pero cambió su versión cuando el exesposo llegó a la Presidencia.

Otra que ha acusado abiertamente al mandatario es Kristin Anderson, quien asegura que, sin conocerlo, Trump la tocó en la vagina por debajo de la mesa en un restaurante de Nueva York. Ella, sin embargo y a pesar de haber puesto una demanda, no ha querido hablar del tema desde la elección. Situaciones de besos a fuerza, conducta inapropiada y entrar a los vestidores cuando estaban sin ropa, han venido también de participantes en concursos de belleza cuando el hoy presidente era dueño de la franquicia, así como de aspirantes a una oportunidad en su programa de televisión The Apprentice.

Pero Trump no es el único mandatario que no ha sabido comportarse. A Bill Clinton toda su carrera política se le señaló como acosador y mujeriego. Juanita Broaddrick lo acusó de haberla violado y hoy a los 73 años sostiene los cargos. En 1998 el Congreso lo enjuició y absolvió, por su amorío con Mónica Lewinsky. En ese entonces accedió también a pagar casi un millón de dólares a Paula Jones, una burócrata que lo acusaba de propuestas indecentes cuando fue gobernador.

Pese a todo, feministas y demócratas apoyaron siempre a Clinton. Hoy sucede lo mismo con los republicanos. Después de todo, Trump insulta a los vecinos, a los héroes de guerra, a los musulmanes y a las mujeres sin que parezca que a alguien le importa.

 

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