El último sátrapa africano

Fran Ruiz

Ambicionaba ser un digno discípulo de Mandela, pero acabó convertido en su siniestra piñata, o peor aún, en el último en caer en desgracia de una larga lista de sátrapas africanos, que saquearon las arcas de sus empobrecidos países y se aferraron al poder, aterrorizando a la población, o de plano, eliminando a sus posibles adversarios.

Mugabe tuvo oportunidad de pasar a la Historia como un héroe, al igual que el legendario presidente sudafricano. El zimbabuense también encabezó un movimiento de liberación, que acabó con la expulsión de los colonos británicos y devolvió la libertad y la dignidad a la mayoría negra. Sin embargo, la avaricia y su ambición desmedida por el poder —ambas compartidas de forma entusiasta por su temida esposa Grace “Gucci” Mugabe— lo convirtieron, con el paso de los años, en un dictadorzuelo y en un paria internacional, arropado únicamente por los que también han llegado a sentirse parias, como Hugo Chávez y luego su sucesor, Nicolás Maduro, o el presidente de Siria, Bachar al Asad.

Se calcula que entre su esposa y él robaron de las arcas públicas unos 15 mil millones de dólares, que depositados en paraísos fiscales. Una brutal sangría económica en un país donde el PIB es prácticamente el mismo que el dinero saqueado —16.5 mil millones de dólares— y donde el 70 por ciento de la población vive en la pobreza. Los festines que ofrecía eran legendarios y las compras de lujo en París de la primera dama no tenían nada que envidiar al lujo obsceno que exhibía el “emperador de Uganda”, Idi Amín.

Al igual que el coronel libio Muamar Gadafi o el tirano de Damasco, Mugabe llegó a creerse que su mandato fue una gracia divina y no dudó en torturar, desaparecer y exterminar a sus opositores. En el proceso electoral de 2008, al menos 200 seguidores del opositor Movimiento por el Cambio Democrático (MDC) fueron asesinados y miles de personas torturadas en una ola de violencia que sumió a Zimbabue en una profunda crisis. Fue entonces cuando Mugabe advirtió que “solo Dios” podía apartarle del poder y amenazaba con cumplir 100 años al frente del país.

Al igual que en su día hizo Chávez, emprendió a lo loco una ola de expropiaciones, iniciadas en el año 2000, de miles de granjas a propietarios blancos en una reforma agraria caótica, que sumió al país en una espiral de hiperinflación y miseria, tal como está ocurriendo ahora en Venezuela.

Como todavía no ha ocurrido en Venezuela, pero sí en otros países, como en Egipto, al final ha sido el Ejército el que tuvo que sacar del poder a sus respectivos tiranos. Fueron los militares los que echaron al “faraón” Hosni Mubarak y fueron los militares los que defenestraron a Mugabe.

Ojalá estos mismos permitan que no tenga un exilio dorado, junto a “Gucci” Grace, que la justicia repare el daño hecho y que permita elecciones limpias el año que viene, para los zimbabuenses no paren de festejar como hicieron en su primera noche libres de Mugabe.

fransink@outlook.com

 

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