Acatos y desacatos al Poder Judicial - René Arce | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 22 de Noviembre, 2017
Acatos y desacatos al Poder Judicial | La Crónica de Hoy

Acatos y desacatos al Poder Judicial

René Arce

Segunda de dos partes

Sesión pública ordinaria celebrada el lunes 18 de febrero de 2002. Presidente: Ministro Genaro Góngora Pimentel, Asistentes: Ministros Salvador Aguirre Anguiano, Juventino Castro y Castro, Juan Díaz Romero, Vicente Aguinaco Alemán, Jesús Gudiño Pelayo, Guillermo Ortiz Mayagoitia, Humberto Román Palacios, Olga Sánchez Cordero y Juan Silva Meza, ausente Mariano Azuela Güitrón.

Se somete a consideración el Acta de la sesión, siendo aprobada, el secretario de Acuerdos da cuenta de la inejecución de la sentencia dictada por el Juez Décimo de Distrito en materia Administrativa en el Distrito Federal del 29 de abril de 1994; en la Ponencia, el ministro Juan Díaz Romero propone: “Primero, es fundado el incidente; segundo, queda separado inmediatamente René Arce de su cargo de Jefe Delegacional en Iztapalapa; tercero, consígnese ante el Juez en materia penal”.

Antes de la votación, el ministro Díaz Romero informó al Pleno lo siguiente: “Momentos antes de iniciar la sesión pública me llegó una Nota informativa del licenciado Carlos Paniagua, director de Servicios Legales del Gobierno del D. F. que refería: ‘En puntual cumplimiento a la sentencia de Amparo, se procede a depositar la cantidad señalada mediante billete de depósito’”. El oficio era ¡del mismo día de la sesión y llegó unos minutos antes de dar inicio! El ministro ponente solicitó que se pospusiera para el día siguiente el punto a fin de comprobar lo asentado en la Nota; en tanto, el ministro Ortiz Mayagoitia solicitó en ese momento al secretario de Acuerdos preguntar al juzgado si se había hecho el depósito para tomar una decisión. Al existir dos propuestas, el Presidente pidió opiniones y los ministros Gudiño Pelayo y Aguinaco Alemán expusieron que se dejara pendiente por 24 horas, procediéndose a dejar aplazado el caso, dando por terminada la sesión, citando para el día siguiente.

Toda la prensa ahí reunida se abalanzó sobre mí para interrogarme si yo ya sabía del depósito, sólo pude responder que al igual que ellos me enteré hasta que el ministro leyó la Nota informativa. Saliendo de la Sala de la Corte me comuniqué con el Lic. Ortiz Pinchetti, secretario de Gobierno para que me informara del pago, ¡grande fue mi sorpresa al escuchar que sólo se había solicitado a Banobras que se hiciera la transferencia del billete!, ello había ocurrido por la mañana, lo cual podría tardar horas o días, por lo que en la práctica no estaba cumplida la sentencia. En ese momento imaginé lo que sucedería al día siguiente cuando los ministros estuvieran enterados de que la información recibida no correspondía a la verdad.

De inmediato me comuniqué telefónicamente con Santiago Creel, secretario de Gobernación, para comentarle la información recibida de Ortiz Pinchetti, solicitándole que interviniera ante el director de Banobras para liberar el billete del depósito. Con gran amabilidad y solidaridad, Creel llamó inmediatamente a Banobras y pidió esta liberación, señalándome que una persona de mi confianza estuviera en el Banco para recibirlo en el momento oportuno, también me comuniqué con el Juez de la causa explicándole esta situación, con gran sentido humano el Juez me comentó que aunque él se retiraba a las 6 de la tarde del juzgado, dejaría a su secretario hasta las nueve de la noche para recibir el depósito, no sin antes decirme que él tenía la obligación de informar a los ministros en un sentido u otro. Afortunadamente el billete lo entregó Banobras a las 19:00 horas y fue entregado al Juez antes de que el plazo venciera.

Jamás manifesté que la Corte estaba actuando por consigna o políticamente en contra mía, porque fui uno de los legisladores federales que en 1994 aprobó con su voto las reformas al Poder Judicial que permitieron que la Corte pasara de ser un órgano sometido al Ejecutivo, a tener independencia y ser un contrapeso; para lo cual fue necesario “jubilar” a la mayoría de los ministros y permitir la llegada de verdaderos representantes del Poder Judicial. La Suprema Corte inició el camino que todos los mexicanos hemos aspirado a tener, un verdadero equilibrio en los Poderes y un respeto a las decisiones que, nos gusten o no, del Poder Judicial emanan.

Mail: renearcecirigo@gmail.com

Fb: René Arce

Web: renearce.com

Tw: @renearcemx

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