Comunicación y desastre: los sismos del 19 de septiembre - Voces de la UAM | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 23 de Noviembre, 2017
Comunicación y desastre: los sismos del 19 de septiembre | La Crónica de Hoy

Comunicación y desastre: los sismos del 19 de septiembre

Voces de la UAM

Dolly Espínola Frausto

A las 8:03 de la mañana del 19 de septiembre de 1985, Jacobo Zabludovsky estaba al aire en la XEW Radio haciendo la transmisión de lo ocurrido tras el sismo de magnitud 8.1. Diez años después, el propio Zabludovsky describió su trabajo periodístico como… la crónica espontánea, improvisada, emocionada del acontecimiento más dramático que ha sufrido nuestra ciudad. El teléfono instalado en su coche fue, en las primeras horas después del sismo, el medio con el que se pudo establecer la comunicación sobre la tragedia.

Entonces la radio jugó un papel muy importante, las transmisiones de televisión se habían suspendido por la falta de energía eléctrica y por la caída de las instalaciones de Televisa, la telefonía fija dejó de operar y los celulares no existían. La información sobre lo ocurrido estaba en la voz de los sobrevivientes y en la cobertura de los medios que sirvieron de enlace a una sociedad que había tomado el control ante la parálisis e incapacidad del gobierno para atender la situación que provocó miles de víctimas y destrucción de la que todavía existen huellas.

A 32 años, el mismo 19 de septiembre la Ciudad de México volvió a sentir un temblor de gran magnitud, pues nos encontramos en una zona sísmica. Hoy sabemos que no es posible predecir cuándo va a ocurrir un movimiento telúrico y también que la probabilidad de que repita el mismo día del año es muy baja, quizá por eso la coincidencia resulta abrumadora. Para quienes sufrimos el sismo del 85, revivir la experiencia un par de horas después del mega simulacro que se realiza año con año ha sido igual o más traumática, el dolor provocado y la huella de la destrucción todavía queda en la memoria colectiva de una ciudad que encontró en la solidaridad y organización ciudadana la herramienta más importante para enfrentar el desastre.

Si bien las condiciones geológicas y el daño causado por los terremotos de hace más de dos meses son considerablemente distintos, lo cual se debe en gran medida a los avances en materia de regulación en las construcciones y en la mejora de la cultura de la protección civil, el problema de la comunicación en situaciones de crisis constituye un factor determinante para restablecer los vínculos sociales, procesar la dimensión de la tragedia, construir el mapa de daños, organizar la ayuda y dar cuenta de lo ocurrido.

Actualmente, el escenario comunicacional es muy distinto al de hace más de tres décadas, la capacidad de respuesta del gobierno tiene en las más de 15 mil cámaras que integran el sistema de video vigilancia de la ciudad una herramienta muy importante. Ahora, de acuerdo con la dirección del Centro de monitoreo C5 de la CDMX, en un lapso de tres minutos se concentró la información de las zonas de mayor afluencia y se pudo monitorear prácticamente toda la ciudad. De acuerdo con la dirección del C5, el monitoreo de escuelas, centros de trabajo, plazas comerciales y vías primarias hizo posible la rápida respuesta del gobierno para atender la emergencia. Solo un número mínimo de alrededor de 500 cámaras dejo de operar por falta de energía eléctrica y los daños en la infraestructura y mobiliario urbano.

Si bien la comunicación gubernamental es más eficiente, de nueva cuenta, la sociedad provista de los dispositivos móviles tomó el control para llevar a cabo las tareas de ayuda; pero también, para confrontar el papel de los medios, en particular de la televisión que, durante largos periodos concentró su atención el dramatismo de las obras de rescate. Las redes sociales se convirtieron entonces en el principal instrumento de múltiples relatos sobre la tragedia y de la organización ciudadana. Recordemos que, de acuerdo con el INEGI, a mayo de 2017 casi 75 por ciento de la población mayor de seis años cuenta con un teléfono celular y tres de cada cuatro tienen un teléfono inteligente.

La circulación en tiempo real de videos grabados en el momento del sismo y mensajes de ayuda inundaron las redes, atender de manera efectiva las necesidades en cada punto de afectación fue el primer problema a resolver: solicitudes ya atendidas, inexactas o simplemente falsas provocaron mayor descontrol y miedo entre la población.

Como una estrategia de ayuda y para contender con el caos informativo provocado por las redes sociales, se concentraron esfuerzos en el desarrollo de proyectos como la plataforma Verificado19s. La organización de jóvenes interpelados por la tragedia y el deseo de ayudar dio como resultado este proyecto interdisciplinario que generó una alternativa solidaria, por lo que su objetivo inicial fue generar información confiable para canalizar los apoyos de forma eficiente mediante del mapeo de datos que se actualizan en forma permanente. Verificado19s, al igual que otras plataformas resultado de la colaboración y la inteligencia colectiva, es un buen ejemplo del avance en el desarrollo de la ciudadanía digital que produce contenidos, consume información e interactúa en el nuevo escenario tecnológico.

La efectiva contribución de la digitalización a la solución de problemas depende, en buena medida, de una cultura digital fuerte que permita procesar grandes cantidades de información de forma creativa para movilizar la acción de los sujetos en prácticas concretas que no se reducen al intercambio de información. Se requiere de compromisos de seguimiento y evaluación tendientes a la disminución de la brecha digital y al aprovechamiento de las redes más allá de la inmediatez como instrumentos de intervención y vigilancia social. Es seguro que la situación de crisis provocada por los sismos se va a repetir y las herramientas deben estar a la mano.

 

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Profesora-investigadora del Departamento de Educación y Comunicación de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana

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