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Cadena perpetua para el genocida Mladic, “el carnicero de Bosnia”

La Haya condena al exgeneral serbobosnio Ratco Mladic por ordenar la matanza de musulmanes de Srebrenica y el sitio a Sarajevo. En Bosnia, lágrimas de alegría y pintas que lo consideran un héroe

El exgeneral serbobosnio Ratko Mladic, de 74 años, conocido como “el carnicero de Bosnia”, fue sentenciado ayer a cadena perpetua por el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia, que le consideró “culpable” de crímenes de lesa humanidad y genocidio durante la guerra bosnia (1992-1995).

Según el juez de La Haya Alphons Orie, el “objetivo final” del acusado era exterminar a los habitantes musulmanes de Srebrenica en 1995, genocidio en el que fueron asesinados al menos 8 mil musulmanes varones, mientras que otros miles de mujeres musulmanas sufrieron saqueos y violaciones. Asimismo, consideró que “ordenó personalmente” los bombardeos y disparos de francotiradores contra civiles en Sarajevo, ciudad que las tropas serbobosnias mantuvieron tres años y medio bajo cruel asedio.

Limpieza étnica. Su intención en Sarajevo, agregó el juez Orie, era impedir el acceso de los civiles al agua, comida y electricidad, y “limpiar” la ciudad de su mayoría musulmana.

Orie aseguró que Mladic es responsable de “los crímenes más atroces conocidos por la humanidad” y mencionó el incidente en el Puente Brhpolje, en 1992, en el que los musulmanes detenidos fueron obligados a saltar al río mientras los soldados serbios les disparaban. Murieron 22 hombres, y solo uno logró sobrevivir. También relató el caso de una mujer que circulaba por una calle de Sarajevo cuando recibió el disparo de un francotirador, y la misma bala, que atravesó su vientre, alcanzó a su hijo en la cabeza, quien no sobrevivió.

Gritos a los jueces. En el momento en el que Orie comenzó a leer las responsabilidades del acusado en los crímenes cometidos durante la guerra, Mladic pidió cinco minutos de receso para ir al baño. El magistrado se los concedió, pero los rumores sobre su salud comenzaron a generalizarse en la sala del tribunal porque después de más de 40 minutos, Mladic seguía sin regresar.

Cuando la corte pudo retomar la sesión, el equipo de abogados afirmó que su cliente sufrió “una crisis de hipertensión” y pidió aplazar o anular la sentencia, pero Orie negó un aplazamiento y dijo que seguía leyendo la sentencia.

Mladic comenzó entonces a gritar a los jueces, creando un momento de tensión en la sala, y Orie terminó por expulsarlo.

Discordia. Numerosos familiares de las víctimas de Srebrenica siguieron juntos la última sesión del juicio y, al conocer que Mladic pasará el resto de sus días entre rejas derramaron “lágrimas de alegría”.

“Estoy contento con la sentencia, aunque ha sido la última posibilidad de que se declare el genocidio también en otras zonas” donde se cometieron matanzas, dijo Durakovic.
Camil Durakovic, exalcalde de Srebrenica y superviviente del genocidio, mostró su satisfacción y espera que “la región entienda finalmente que tales hechos no se pueden negar”.

En el otro extremo, el presidente de la autoproclamada República Serbia de Bosnia, Milorad Dodik, calificó de “héroe” a Mladic y destacó que “a personas como él lo juzga la Historia y no un tribunal”, del que aseguró “es antiserbio y responde al dictado de la OTAN”.

Belgrado asume. Mucho más moderado, el presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, se resistió a defender al líder serbobosnio condenado y pidió “mirar al futuro” para lograr la estabilidad y la paz en los Balcanes. Vucic aseguró que la condena no es una sorpresa y que todo el mundo sabía que ese sería el resultado del proceso por genocidio y crímenes contra la humanidad que comenzó en 2012. “No hay nadie que no lo supiera”, dijo.

Preguntado por las víctimas serbias durante la guerra de Bosnia, Vucic recordó que su país ha reconocido a las víctimas de otros pueblos —como exige la Unión Europea para poder aceptar la candidatura de Serbia—

y manifestó que no está seguro de que otros hayan hecho lo mismo con los serbios que sufrieron crímenes de guerra.

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