“La Democracia de enfrente, que no es del Frente”

Luis David Fernández Araya

¿Qué pasaría si un familiar del presidente de la República fuera el líder el PRI nacional? ¿cómo reaccionarían los otros partidos y la opinión pública? ¿no sería un escándalo de proporciones míticas el que desataría previo a las elecciones federales? ¿de manera automática la opinión pública y los adversarios despedazarían al presidente Peña?
¿Por qué entonces aquel que se erige como la solución de izquierda y del país sí puede poner a su hijo a dirigir un partido o su partido? ¿por qué sí permitimos que se convierta en el dueño de un partido político, de sus recursos y de sus decisiones?
¿Por qué tenemos para el orden federal una regla en cuanto a las decisiones que se toman en materia partidista y otra distinta para los de enfrente, como si tuviéramos que aceptar que así son las cosas?
¿No son estas perversidades de nuestra democracia e hipocresía de quienes se dicen demócratas?
Y no me refiero a las reglas del juego democrático nada más y a la institución encargada del proceso electoral, me refiero a esa otra actividad que le pesa de manera cotidiana al político y que tiene que cuidar de manera constante como es el caso de la opinión pública.
En esa otra arena relevante también importa lo que la opinión diga, pero ya basta que no lo haga cuando se trata de los de la otra acera, como si se tratara de otro México o de otra realidad. No, estamos en la antesala del proceso electoral, que comenzará por escoger las reglas del juego interno en las que cada instituto elegirá el método que mejor le convenga para hacerse de un representante. Pero lo que no podemos permitirnos es tener doble moral en cuanto a la opinión que tenemos para unos y otros, no debemos permitirnos que nos traten como ciudadanos de tercera cuando unos partidos sí pueden simular la democracia, otros simulan frentes y terminan por convertirnos en rehenes de sus caprichos.
El proceso democrático mexicano ha tenido muchos costos económicos y sociales; la nuestra es considerada una democracia altamente cara y con poca credibilidad, por lo que es preciso que lo tomemos en serio, que seamos responsables y demos el mismo trato a todos, comencemos por señalar dentro de la opinión pública a quienes han secuestrado partidos y terminemos por manifestarlo en la acción del voto, esta no puede ser más la democracia de enfrente, no puede ser más una democracia distinta a la que merecemos todos n

 

twitter: @luisdavfer

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