25 de noviembre, por una vida libre de violencia

Diva Hadamira Gastélum

Estamos por conmemorar un año más el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. La lucha que hemos dado para eliminar este grave flagelo que tanto lastima, no solamente a nosotras, sino a toda la sociedad, desafortunadamente aún no ha terminado.
A pesar de los esfuerzos que ha realizado el Estado Mexicano para proteger y garantizarles una vida libre de violencia e igualdad sustantiva, la violencia contra las mujeres y las niñas la vemos todos los días, en todos los lugares, principalmente en los hogares. Y es que podríamos pensar que es en su casa donde debieran estar seguras, sin embargo, es en ésta donde se agudizan las diversas formas de violencia del que son víctimas.
Resulta preocupante ver cómo las estadísticas van en aumento, pues de acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional sobre Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH, 2016), en los últimos 12 meses el 10.3 por ciento de las mujeres de 15 años y más, fueron víctimas de algún acto violento por parte de algún integrante de su familia; siendo los principales agresores los hermanos, el padre y la propia madre.
No solo la violencia contra las mujeres se ha agudizado, la violencia y el abuso sexual contra las niñas, niños se ha incrementado considerablemente, al grado que actualmente nos encontramos entre los primeros lugares a nivel mundial de violencia infantil de acuerdo con cifras de organismos internacionales como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia en México (UNICEF) y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).
De hecho, la UNICEF señala que en nuestro país hay 39.2 millones de niñas, niños y adolescentes, de estos, seis de cada 10 de entre uno y 14 años han experimentado algún método violento de disciplina en sus hogares; asimismo, uno de cada dos ha sufrido alguna agresión psicológica por algún miembro de su familia.
En México, las niñas enfrentan retos particulares que les impiden ejercer plenamente sus derechos: se les niega su poder de decisión, comienzan a cargar con estereotipos de género y son particularmente vulnerables a ciertos tipos de violencia; siendo uno de ellos el matrimonio infantil, una grave violación a sus derechos humanos.
También las mujeres indígenas son violentadas de manera particular, pues además de ser objeto de violencia física, psicológica o emocional, patrimonial, económica, sexual, violencia obstétrica y política por ser mujeres, se les discrimina por ser indígenas lo que les limita el acceso a los derechos sociales, económicos, culturales, civiles y políticos.
Hoy más que nunca, la violencia contra las niñas, adolescentes y mujeres atenta contra su dignidad, integridad y seguridad.
Es momento de hacer efectivo el derecho de las niñas, adolescentes y mujeres a una vida libre de violencia. Garantizar su seguridad en espacios públicos y privados debe ser fundamental para su desarrollo físico, psicológico e integral.
Por ello, en el marco del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y sus 16 días de activismo, llevaremos a cabo diversas acciones que fomenten la eliminación de la violencia, actos discriminatorios y estereotipos sexistas que naturalizan la violencia contras las mujeres y las niñas.
Solo con la suma de esfuerzos y compromiso de los tres órdenes de gobierno, de la sociedad civil en su conjunto, de la academia, de los medios de comunicación y de organismos internacionales; lograremos detener la violencia contra las niñas, adolescentes y mujeres; garantizándoles una vida libre de violencia, igualdad sustantiva pero sobre todo, respetando nuestros derechos humanos. Derechos inquebrantables.


Presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género de la Cámara de Senadores
@DivaGastelum

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