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Facebook Twitter Youtube Miércoles 22 de Noviembre, 2017
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Cuernavaca: sin memoria y en la incertidumbre
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Señor director:

La ciudad de Cuernavaca  en el Estado de  Morelos vive desde hace años una desolación y una incertidumbre constante, en momentos, diría sin retorno en su destino de decadencia. Cuernavaca era hermosa y fue un  pueblo  tranquilo, que vivía dulcemente su belleza y su esplendor. Su grandeza provenía del pasado, tanto prehispánico como revolucionario. Hernán Cortés  conquista la capital del señorío suriano, Cuauhnahuaca, “junto a la arboleda”, que en boca de los extremeños se vuelve Cuernavaca, el 13 de abril de 1521. Y aquí Cortés construye su famoso palacio.  Me contaba Gutierre  Tibón que fue en   Tlaltenango donde se plantaron las primeras cañas de azúcar importadas de la isla Hispaniola, y  se estable en Atlacomulco el primer ingenio de México. Todo  ello parte del pasado, de un recuerdo perdido y hoy olvidado por los jóvenes, por una sociedad civil que “ya nada le importa” por recuperar su pasado, su memoria: Y desde luego, también destruida por tanto político corrupto: gobernadores, alcaldes, diputados, funcionarios públicos  ineptos, enviciados, que nos han gobernado desde hace años. La culpa  es de  ambas partes: gobierno y sociedad no han sabido resguardar su propia historia.
Este paraíso de los pocos a costa de muchos se convirtió, a los pocos años, en el infierno de los muchos a costa de los pocos. En ese pasar del tiempo Cuernavaca se transformó en residencia de muchos expatriados. Cambió su carácter temporal y limitado, por uno de infinitos núcleos residenciales. Para ricos primero; para clasemedieros, después. Un suburbio del Distrito Federal, lleno de conflictos, carencias, topes, baches,  tráfico, corrupción, intolerancia, desgano,  poca conciencia y participación  social, donde la gente ha perdido el respeto y los valores por el otro, por su pueblo, por sus calles, por denunciar,  por sus propias tradiciones. Un centro zapatista al servicio de terratenientes y  delincuentes corrientes y comunes. Un hito de Historia trastocado en  muy pocos años. La revolución industrial nos pasó por encima.  ¿Qué poco queda  de ese pasado? Habría que pensarlo bien…Yo diría: no queda nada. Todo se perdió al paso del tiempo. Un horror  que tardará años en recuperarse.
Me gusta ir a Cuernavaca, nací ahí, crecí ahí y aún tengo infinidad de historias que me ligan a mi pasado,  a mi presente y, desde luego,  a mi futuro.  Estoy orgulloso de ser morelense, pero me da vergüenza ver las calles de Cuernavaca llenas de basura, de grafitis, de baches, de calles destruidas por el paso de los años, pero más coraje es ver la  corrupción e  ineptitud del Ayuntamiento y su burocracia que no hace nada para solucionar estos problemas. La  Dirección de Infraestructura  Urbana y la de Remozamiento en un nido de corrupción terrible e inoperante. ¿De qué sirve?  ¿Para qué existen?  Sino dan ninguna  solución. En Cuernavaca, se vive un clima de desconfianza, porque el  crimen acecha en todas partes. El  crimen es sordo, ciego  y necesita un verdadero Estado de  Derecho para detenerlo, para terminar con ese cáncer que lleva años abatiendo a  la población, que clama por recuperar la grandeza  pasado enterrado.
 
Miguel Ángel Muñoz
Poeta y crítico de arte

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