López Obrador y las fake news - José Fernández Santillán | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 23 de Noviembre, 2017
López Obrador y las fake news | La Crónica de Hoy

López Obrador y las fake news

José Fernández Santillán

El lunes 20 de noviembre, se llevó a cabo el IV Congreso Extraordinario de Morena en el Auditorio Nacional presidido por su líder indiscutible, Andrés Manuel López Obrador. Allí se dio a conocer el Proyecto Alternativo de Nación 2018-2024 que contiene siete grandes rubros: combate total y frontal a la corrupción, respecto al Estado de Derecho, ser un contrapeso del poder, cumplimiento de la ley, ejecución realista de los recursos económicos, libertad y prioridad de la educación y la cultura. Los oradores hicieron una serie de propuestas; el problema es que no dijeron cómo se instrumentarían.

Por ejemplo, señalaron que reasignarían 412 mil 716 millones de pesos. El asunto es que no puntualizaron hacia qué rubros se destinarían esos recursos.

López Obrador reiteró que para la puesta en marcha de este Proyecto Alternativo se obtendrían ingresos extraordinarios por más de 400 mil millones de pesos por el combate a la corrupción. Pero ni el tabasqueño ni los coordinadores de este Proyecto dieron detalles de la manera en que tales fondos se captarían ni en qué áreas específicas se utilizarían. Simplemente, se dijo, de manera general, que se canalizarían a iniciativas regionales e infraestructura, inversión adicional a Pemex y la CFE, programas de inversión social y política para la juventud y adultos mayores, así como a la reducción del déficit fiscal.  

Como egresado de la carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública, Andrés Manuel López Obrador, sabe que proceder de esa manera; o sea, dar declaraciones generales sobre ingresos y proporcionar una vaguedad de datos sobre su ejercicio es una tomadura de pelo; es simple y llana demagogia. En contraste—por tomar un simple ejemplo—si algo caracterizó a la propuesta electoral del gobierno izquierdista de Michelle Bachelet en Chile, tanto en 2006 como en 2014, fue la precisión en cada uno de los rubros que presentó ante el electorado como programa de gobierno. Es la diferencia, entre la propaganda populista y la iniciativa de una verdadera izquierda democrática.

En los anuncios que transmite, machaconamente, en los medios de comunicación AMLO rechaza ser un populista y parecerse a Trump y a Maduro; pero los hechos lo desmienten. En el evento de este lunes, dijo que llevaba 15 puntos de ventaja en las encuestas ¿Pero de dónde sacó esa mentira? Ninguna de las encuestadoras serias presenta tal distancia (cfr. Francisco Abundis, “¿El efecto Margarita? Morena a la cabeza; el PRI gana terreno”, Milenio, 13-XI-2017; Alejandro Moreno, “AMLO lidera la intención de voto”, El Financiero, 22-XI-2017). La diferencia, por partido entre el primer lugar (Morena) y el segundo (PRI) es, en promedio, de cinco puntos; en cambio, por coalición, es de cuatro puntos entre el primer lugar, Morena-PT, y el segundo lugar ocupado por el Frente Ciudadano por México; vale decir, 38 puntos y 34 puntos, respectivamente.

Como buen demagogo, El Peje parece estar convencido de que su sola llegada al poder resolverá los problemas del país; pero no es así: lo que quiere, aunque lo niegue, es alcanzar el mando con propósitos personales. He aquí otra de sus falsedades: Llamó a mantener la unidad. “No distraernos en temas mezquinos, en asuntos y ambiciones personales. Que los intereses particulares no nos desvíen del objetivo principal: lograr la transformación del país. Que los intereses por muy legítimos que sean, no nos obnubilen.” (La Jornada, 21-XI-2017). Entonces, cómo explica la formación de un partido político que nació “a su imagen y semejanza”; instituto político en el que no se mueve una sola hoja sin la voluntad del autócrata. Ese es el talante autoritario de los líderes populistas que hoy están en ascenso gracias a la oleada antisistema que recorre el mundo y sobre la cual, López Obrador se ha montado en México para llevar a cabo su proyecto político personal. Así es que el cuento de que actúa con base en el interés general no nos lo tragamos.

Siguiendo los dictados del ideólogo del populismo, Ernesto Laclau (On Populist Reason, London & New York, 2007) AMLO, “para transformar el país”, ha establecido una frontera irreconciliable entre la élite (“la mafia del poder”) y el pueblo. Polarización en la cual el populismo acumula fuerzas dentro del sistema en decadencia para luego edificar un nuevo orden: “el populismo se presenta a sí mismo—dice Laclau—como subversivo del estado de cosas existente y también como un punto de partida de una reconstrucción más o menos radical de un nuevo orden una vez que el anterior se ha debilitado.” (p. 177) Pero no se trata de un nuevo sistema que refuerce a la democracia liberal; por el contrario, el populismo es un tipo de régimen excluyente e intolerante que se propone destruir a la democracia liberal como lo intenta hacer Donald Trump en Estados Unidos y como lo han hecho, ya, la mancuerna Hugo Chávez-Nicolás Maduro en Venezuela.

Y la lista de autócratas va in crescendo.

Uno de los recursos de los tiranos populistas es, en efecto, echar mano de la mentira o interpretar los hechos según sus particulares intereses.

El problema es que la gente les crea.


@jfsantillan
jfsantillan@itesm.mx

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