Seguridad, ¿en qué fallamos? - Juan Manuel Asai | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 23 de Noviembre, 2017
Seguridad, ¿en qué fallamos? | La Crónica de Hoy

Seguridad, ¿en qué fallamos?

Juan Manuel Asai

El gobierno federal entrega malas cuentas en materia de seguridad pública. Las cifras oficiales documentan el pesimismo. Son contundentes. Esta semana conocimos un dato escalofriante: el mes de octubre fue el más violento en la historia del país. O bueno, el más violento desde que se llevan estadísticas. Los homicidios dolosos se multiplican. En el 2017 regresaremos el nivel de los años más sangrientos del sexenio pasado, el de Felipe Calderón, cuyo legado de sangre parecía inalcanzable.

Hasta hace poco se decía que la campaña electoral del año próximo sería monotemática, que todos los implicados hablarían de la corrupción, pero no. El tema de la corrupción se mantiene, pero la inseguridad será el otro gran eje de la campaña. Es así porque la ciudadanía siente la lumbre en los aparejos, cada día se siente más insegura. Cada día se entera de que amigos, vecinos o familiares, son víctimas de la ola delictiva que nos anega. De modo que los ciudadanos no solo votarán el año que entra por quien combata la corrupción, sino por el que también garantice seguridad.

Aunque está en la etapa final de su gestión, el gobierno federal todavía tiene una responsabilidad que no puede eludir. Tiene que seguir intentando. No puede tirar la toalla, y además tiene el deber de explicar qué fue lo que no funcionó. Tener una idea clara de en qué fallamos puede ser un principio de solución. Conocer las causas profundas permitirá a los candidatos presentar propuestas de solución Ojalá que lo tomen en serio y no usen ocurrencias.

La realidad es que llegamos a estas alturas del sexenio con una debilidad extrema en el sistema de procuración e impartición de justicia en el país. En una noticia pésima porque el Estado existe, su razón de ser, la raíz de contrato social, es proporcionar seguridad a los habitantes de un territorio, a sus personas y sus bienes, a cambio de obediencia. Tú me cuidas yo te obedezco.

No es casual que esta fragilidad del sistema tenga una representación nítida en la ausencia de fiscales, en la petición reiterada , pero nunca escuchada, de una ley que regule la presencia de las fuerzas armadas en las calles, para que todos sepamos, con claridad meridiana, qué se vale y qué no se vale. Otra señal de alarma es la reunión de los presidentes de organismos de derechos humanos que piden, exigen, protección especial para los ombudsman en todo el país después de la ejecución del presidente de la comisión en Baja California Sur.

La percepción generalizada de inseguridad tiene impacto negativo en las inversiones y también en el turismo. Afecta por lo tanto la economía y golpea las expectativas de un futuro promisorio. El México bronco con el que tanto nos espantaron anda suelto desde hace años. El problema de fondo, lo planteo aunque a algunos les pueda parecer cursi, es que el respeto a la dignidad humana se desvanece. Comenzamos el proceso terrible de normalizar la imagen una chica adolescente, apenas saliendo de la infancia, tirada en la cuneta, asesinada con saña. La vemos ahí, en las páginas de los diarios, y cambiamos de página para checar la información de deportes o espectáculos, como si nada. Detrás de esa imagen y otras muchas hay un fracaso colectivo. Asombra que el país de los rescatistas que admiraron al mundo, sea el mismo de la multitud indiferente ante la muerte de los más vulnerables. ¿En materia de seguridad en qué fallamos, en qué momento salimos del camino?


jasaicamacho@yahoo.com
@soycamachojuan

Imprimir

Comentarios