Ya empezaron nuevamente: las promesas de cambio - Carlos Matute González | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 25 de Noviembre, 2017
Ya empezaron nuevamente: las promesas de cambio | La Crónica de Hoy

Ya empezaron nuevamente: las promesas de cambio

Carlos Matute González

El lunes pasado el Frente Ciudadano presentó ante el INE la plataforma electoral de la coalición del PAN, PRD y MC. Inmediatamente sus promotores, que han sostenido que primero es el programa y luego el candidato, salieron a divulgar los tres ejes principales de las propuestas políticas que acordaron: combate a la corrupción mediante la “muerte civil”, combate a la inseguridad y el combate a la desigualdad y pobreza. En este último, incluyen la promesa de una renta básica para todos los mexicanos.

El análisis es sencillo, aparentemente cierto, pero falaz: los programas sociales están duplicados por la imprecisión de las reglas de operación y la falta de padrones de beneficiarios y su eliminación arrojaría los ahorros suficientes para darle a cada mexicano una renta básica. Suena paradisiaco -atractivo al oído- encantador para el votante, pero no tiene sustento financiero.

Hay que definir muchas cuestiones técnicas primero: ¿Qué se entiende por mexicano? ¿Todos los que tienen la nacionalidad, incluso los que viven en el extranjero, o sólo los que viven en nuestro territorio? ¿La renta básica se calcula por individuo sin importar la edad o por grupo familiar? ¿Quiénes reciben subsidio fiscal al presentar su declaración anual también son acreedores de esa renta? ¿Quién cotiza al IMSS o al ISSSTE, que ya reciben transferencias del gobierno federal como la cuota social, también serán acreedores a esa renta? Estos detalles son necesarios para calcular el universo de beneficiarios.

Lancemos una cifra conservadora al aire. Solo recibirían la renta básica el 53 por ciento de mexicanos que viven en el territorio nacional que padecen alguno de los indicadores de la pobreza (rezago educativo, acceso a los servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, acceso a los servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación (Metodología para la medición multidimensional de la pobreza en México, CONEVAL)). Este porcentaje multiplicado por la población resulta ser de casi 69 mil. Si a este producto lo dividimos entre tres, suponiendo, que se paga por núcleo familiar y que este es en promedio 3 personal, el universo sería de cerca de 23 millones rentistas.

Luego hay que definir el gasto que eventualmente se “liberaría” con la eliminación de los programas sociales duplicados para dividirlo entre el número de beneficiarios para determinar el monto de la renta. El problema de este método es que la mayoría del gasto social está comprometido en programas que difícilmente se encuentran duplicados: Seguro Popular, educación superior, Progresa y pensiones. Supongamos que se logran rescatar de la ineficiencia de los gobiernos de los últimos quince años, federales y locales, panistas, perredistas y priístas, un billón de pesos (casi el 20% del presupuesto). Cifra muy optimista. El Frente Ciudadano, dijeron en la conferencia, todavía tiene que hacerle algunos ajustes.

La división de un billón de pesos entre casi 23 millones rentistas daría un monto anual cercanos a los 44 mil, aproximadamente 1.2 salario mínimo elevado al año. Racionalmente, esto implica renunciar a los programas de atención universal de la salud, la pensión universal o aumentar la cotización a las afores en los que se ha avanzado en las últimas décadas, aunque siempre hay la oportunidad de también agregarlos a las promesas de campaña. Total, ya entrados en gastos, cualquier ofrecimiento es válido.

El problema viene después. “Prometer no empobrece, dar es lo que aniquila” diría mi abuelita. Ya empezamos otra vez con la vorágine de ver a quien se le ocurre la más descabellada de las ideas. Por un momento, pensé que AMLO llevaba la delantera con la propuesta de trasladar a las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal a las entidades federativas, pero ya comenzó la competencia de absurdos.

Los partidos políticos hacen su trabajo que es captar votantes. Los electores debemos hacer nuestra tarea y discernir cuáles propuestas de campaña son viables y cuáles promesas fantasiosas. Lo triste es que esperamos mucho el programa antes que surja el nombre del candidato para que el Frente Ciudadano saliera con puras promesas falaces. Ahora falta que su candidato sea Pardiñas o Castañeda y arrojen su programa por la borda. Vale.

Profesor del INAP

cmatutegonzalez@yahoo.com.mx

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@CarlosMatute

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