Una fiesta mexicana para el mundo - Carlos Villa Roiz | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 26 de Noviembre, 2017
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Una fiesta mexicana para el mundo

Carlos Villa Roiz

Este domingo llega a su fin el año litúrgico de la Iglesia Católica con la festividad de Cristo Rey, para dar paso a los cuatro domingos de Adviento que son la antesala de la Navidad y el inicio de un nuevo ciclo.

La Fiesta de Cristo Rey, adoptada por la Iglesia Universal por mandato de Pío XI, tiene sus raíces en México, primer país en levantar un monumento a Cristo como Rey del Universo, y la escultura se construyó en la cima del Cerro del Cubilete, en Silao, Guanajuato, a dos mil 600 metros sobre el nivel del mar. Hay quienes suponen que el monumento está en el centro geográfico de México y varias ciudades se disputan lo mismo: Aguascalientes, Querétaro y Zacatecas, pero la República Mexicana es de forma irregular y no tiene un centro geográfico.

La primera piedra fue bendecida el 11 de febrero de 1923 por el delegado apostólico, Monseñor Filippi, en una ceremonia en la que participaron diez obispos y 80 mil peregrinos. Después de la celebración y como consecuencia de las Leyes de Reforma, el presidente Álvaro Obregón expulsó del país al delegado y esta fue una de las causas que influyeron en el estallido de la Guerra Cristera en 1926. En aquel entonces, el monumento fue demolido en un atentado dinamitero y al parecer, el que conocemos es el quinto que se levantó sobre la cima del cerro.

El 11 de junio de 1914, el país había sido consagrado al Sagrado Corazón de Jesús y lo proclamó como Cristo Rey. Como ninguna nación lo había hecho, el Papa instituyó la fiesta y decidió que con esta celebración terminara el año litúrgico, antes del Adviento.

Para el 19 de marzo de 1937, Pío XI se refería a México en su encíclica “Sobre el comunismo ateo” citando: “Allí donde el comunismo ha conseguido afirmarse y dominar –y nuestro pensamiento va ahora con singular afecto paterno a los pueblos de Rusia y México- se ha esforzado por todos los medios en destruir desde sus cimientos la civilización y la religión cristiana, borrando todos sus vestigios del corazón de los hombres y especialmente de la juventud”.

El monumento a Cristo Rey mide 20 metros de alto y pesa 80 toneladas. El escultor fue Fidias Elizondo quien realizó el molde de yeso en 1946, y en la ciudad de México se hizo la fundición en bronce. Cuando en 1950 estuvo terminada su cabeza que mide tres metros, fue llevada en peregrinación por varias ciudades y otros países, como Brasil, donde está el Cristo del Corcobado, una de las nuevas maravillas del mundo, siguieron el ejemplo mexicano.

El cerro del Cubilete es centro de cientos de peregrinaciones que recorren los 14 kilómetros que hay desde las faldas del cerro hasta el santuario.

En el 2006, el Episcopado Mexicano confirmó la consagración de nuestro país al Sagrado Corazón de Jesús, en una ceremonia realizada en la montaña de Cristo Rey.

 

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