Despistados del mundo, uníos - Juan Manuel Asai | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 27 de Noviembre, 2017
Despistados del mundo, uníos | La Crónica de Hoy

Despistados del mundo, uníos

Juan Manuel Asai

¿Usted, amable lector, es uno de los despistados?

No se preocupe, lo somos casi todos, no lo tome personal. La peculiar liturgia priista, la forma en que procesa la selección de su candidato presidencial, está hecha precisamente para despistar, no sólo a los medios y los ciudadanos que siguen las acciones desde la tribuna, sino incluso a los propios participantes.

Circulan anécdotas de políticos experimentados que participaron en el proceso y que llegaron a la hora de la verdad completamente despistados. Varios de ellos todavía la mañana del destape pensaban que eran los elegidos y ya tenían listo discurso y guardarropa para recibir a las fuerzas vivas del partido. Los columnistas, muchos de ellos con media docena de destapes en su haber, también llegan despistados. Lo que hacen es tratar de adivinar. Los que adivinan con más frecuencia son las estrellas del gremio.

 Yo creo que el asunto del despiste va incluso más lejos. Como se trata de una decisión unipersonal, en la que confluyen múltiples factores, la persona que decide también puede estar despistada. En sus memorias, José López Portillo reconoció que la renuncia de dos de sus principales colaboradores le descompuso el esquema de la sucesión y tuvo que improvisar sobre la marcha.

El PRI tuvo dos sucesiones fuera de la Presidencia, sin un gran elector, con resultados contrastantes. En la primera, Roberto Madrazo, que era el presidente del partido, se agandalló la nominación lastimando a mucha gente, dividiendo al PRI y todo para ser un candidato mediocre que ni las manos metió. En el segundo caso, Enrique Peña, desde la gubernatura del Estado de México, se perfiló como un candidato competitivo y con posibilidades reales de ganar desde muy temprano en su administración. No todos los priistas lo querían, pero todos asumieron que era un candidato ganador, le hicieron valla, y el PRI volvió a Los Pinos después de doce largos años en la oposición.

La sucesión del 2018 tiene rasgos peculiares. El PRI está en el gobierno, por lo que el Presidente será el elector, pero las condiciones han experimentado un cambio cualitativo: elegir al candidato no supone, ni de lejos, elegir al próximo presidente, sino apenas a un contendiente que arranca rezagado en las intenciones de voto y que tendrá que hacer, al igual que el gobierno y el partido, un esfuerzo supremo para triunfar.

Esta semana comenzarán a conocerse los nombres de los interesados en participar en el proceso. Hasta hace unos días se pensaban que sería uno solo y que el próximo domingo 3 de diciembre sería el día de su lanzamiento a la aventura electoral. Pero podría ocurrir una novedad, que hubiera un proceso interno real y que dos o tres aspirantes con posibilidades reales le entraran para designar hasta febrero al candidato. Es remoto, pero al PRI le urge una sobredosis de imaginación para arrancar la campaña en un mejor carril. Sería un riesgo, pero si no arriesga no gana. Por ahora López Obrador cabalga sin que nadie le haga sombra. El Frente Ciudadano tendría mejores oportunidades si le diera una oportunidad a los ciudadanos, pero lo cierto es que sería muy raro, casi un milagro, que Ricardo Anaya y Alejandra Barrales aceptaran competir.

En suma, la semana arranca con muchos despistados. Hay quien sostiene que hoy mismo, este mismo lunes, las fuerzas vivas del partido, que tienen el poder de leerle la mente al Presidente, acudirán a la oficina del ungido a “destaparlo”, como solía hacerlo, de forma magistral, don Fidel, que como no adivinaba, sino que obedecía, nunca estaba despistado.

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

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