Cualidades para ser embajador de Trump - Concepción Badillo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 28 de Noviembre, 2017
Cualidades para ser embajador de Trump | La Crónica de Hoy

Cualidades para ser embajador de Trump

Concepción Badillo

Nos guste o no, con Donald Trump o sin él, Estados Unidos sigue siendo el país más poderoso del mundo, el que tiene la economía más fuerte y el que militarmente gasta más que combinadas las otras siete naciones que le siguen en riqueza. El problema es que se está achicando ante los ojos del resto del planeta, está perdiendo respeto y haciendo a un lado la diplomacia en favor del belicismo. Ha devaluado a sus aliados y se está deshaciendo de sus diplomáticos mientras tiene como Diplomático en Jefe a quien parece ser el más inútil integrante de la actual administración.

Sin embargo, cuando menos éste es sincero y desde que llegó al puesto dijo que cuando se lo ofrecieron él no quería el trabajo, pero que su esposa lo regañó y le ordenó tomarlo porque era seguramente mandato de Dios. Así, Rex Tillerson llegó a ser secretario de Estado, uno de los cargos más importantes del gobierno y la cara de Estados Unidos ante el mundo. También así llegó a ser el encargado de las relaciones internacionales más débil y sin menos influencia que ha tenido este país.

Y es que este multimillonario de 66 años trabajó desde 1975 en la compañía ExxonMobil, donde empezó como ingeniero y llegó a director, lo que lo llevó a muchos países, pero siempre vendiendo petróleo, nunca tuvo relación con la diplomacia. Quizás por eso está acabando con ella. A Tillerson se le acusa de no defender a la dependencia que encabeza de la actitud de la Casa Blanca, que le está restando no sólo importancia sino fondos, con un recorte de presupuesto de 28 por ciento que mucho afecta no sólo a los diplomáticos, sino también a los organismos relacionados con esa dependencia, situación que tiene con la moral baja a los 70 mil empleados que el Departamento de Estado tiene aquí y en el exterior.

Los más talentosos y experimentados diplomáticos se están yendo a trabajar en otra cosa o los están despidiendo. Los que quedan están desmoralizados; solicitudes para ingresar al Servicio Exterior se han reducido a la mitad y está congelada la contratación de nuevos empleados, a la vez que se están ofreciendo 25 mil dólares a quienes por su gusto se vayan, con la esperanza que cerca de dos mil diplomáticos de carrera dejarán sus cargos voluntariamente u obligados, para octubre de 2018.

Actualmente cinco de las seis subsecretarías no tienen titular; 22 de los 24 asesores más importantes de Tillerson no han sido nombrados y la nominación de su segundo a bordo fue rechazada por la Casa Blanca, quien desde la llegada de Trump exigió la renuncia de todos los embajadores que Barack Obama nombró por razones políticas. De esta manera de las 193 embajadas que Estados Unidos tiene en el extranjero, 57 no tienen todavía embajador nombrado, incluyendo naciones aliadas claves para Washington, tales como Alemania, Arabia Saudita y Corea del Sur. En medio de la guerra en Siria y ante un posible conflicto entre sauditas e Irán, inexplicablemente no se ha designado tampoco a encargado alguno para Medio Oriente y tampoco subsecretario para África, ni embajador en naciones donde Estados Unidos tiene grandes intereses militares y estratégicos como Catar, Egipto, Turquía y Afganistán.

La que sí ya llegó a su puesto es Calista Gingrich como embajadora ante la Santa Sede, cuya gran cualidad y don para el cargo en El Vaticano, es haber cantado alguna vez en el coro de la Basílica de la Inmaculada Concepción en esta ciudad y ser autora de un libro infantil sobre un elefante llamado Ellis. Pero además es esposa de Newt Gingrich, uno de los republicanos más influyentes, exlíder de la Cámara baja y gran simpatizante y defensor del presidente.

Este nombramiento ha sido interpretado como un insulto al papa Francisco, quien tanto promueve los valores familiares, por parte de un presidente casado tres veces y quien ha tenido desacuerdos con el Pontífice sobre inmigración y cambio climático, ya que la hoy embajadora fue abiertamente y durante seis años amante de su esposo, cuando éste, 23 años mayor que ella, aún estaba casado con su segunda mujer.

Pero no son los únicos diplomáticos improvisados que han llegado a embajadores como premio a su lealtad, de hecho son varios, entre ellos, el dueño de los Jets de Nueva York, Woody Johnson, hoy, el hombre de Trump ante la Corte de San Jaime en Londres y George Glass, un donante millonario, enviado a Lisboa aun cuando él mismo admite que no habla ni una palabra de portugués.

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